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VOLUMEN 1 - 2007

 

 

 
 
 

El Sendero de MAMBA

¿Que es el MAMBA Mindfulness?

Sobre la Estrategia Existencial

 

Un Sendero con Corazón:

La Historia de la Hipnosis Chamánica - Primera Parte

 

¿Quienes somos? Y ¿Donde estamos? - Primera Parte

 

Hipnosis y Chamanismo

 

El Espíritu del Carcajou

 

Black Mamba:

Arte Marcial y Sistema de Supervivencia Urbana

 

J. A. Overton Guerra - El Maestro/Fundador

 

La Psicología de la Imaginación: Del Chamanismo al Quijote

Maestros de Sabiduría, Creadores de Senderos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante mi niñez y hasta la mitad de mi adolescencia mis mayores inquietudes, mis más profundas preocupaciones estaban enfocadas en cómo sobreponerme al abyecto terror y violencia que a veces definían mi existencia. De muy joven me di cuenta de que la solución al problema no residía exclusivamente en la condición física, en la preparación técnica, o en la especulación cognitiva ya que ante la calamidad siniestra, si carecemos de una constitución mental robusta tales atributos físicos, técnicos, o filosóficos, pueden rápidamente brotar alas y abandonarnos a la más completa desesperación y acongojo.

Creo que fue como resultado del impacto de estas experiencias precoces que mi interés en las artes marciales, y en otras prácticas y metodologías del extremo oriente, se enfocara más en el desarrollo del tipo de capacidades mentales que conllevan a una tranquilidad confiable, aún ante la catástrofe, que en las meras manifestaciones físicas de poder o de técnica. No eran tanto las habilidades pugilísticas de “Kwai Chang Caine” de la serie televisiva “Kung Fu” las que captaron mi atención como la serenidad y sabiduría de los maestros de Shaolin quienes lo entrenaron. No fue tanto la dinámica despampanante, ni los bravos aullidos cinematográficos de tipos como Bruce Lee lo que me sirvió de inspiración, como las imágenes televisivas del monje Budista que, en protesta a la injusticia religiosa de Vietnam del Sur durante la guerra, se auto-inmoló y murió inmutable, inerte y en silencio.

A lo largo de los años me resultó evidente que es sólo mediante una fuerte fundación psicológica, filosófica, e incluso ‘espiritual’, que podamos esperar que edificio de nuestra existencia logre superar las adversidades tormentosas de la vida, los desengaños y los desastres; y es también a través de tal fundación que consigamos apreciar lo magnífico y asombroso de ‘ser’ no importe cuan desagradable la carga que llevemos, cuan pesada la roca que debemos rodar.

No es en los momentos de vanagloriosa victoria donde se encuentra al verdadero campeón; no es en las horas, semanas, o años de descubrimientos celebrados o de logros renombrados donde encontraremos la auténtica ‘grandeza’; ésa solamente se encuentra en aquellos instantes inexorables vividos por súper-individuos que una vez tras otra, enfrentados con innumerables fracasos o trágicos desengaños, amenazados con morir en un anonimato total, o viviendo en la más extremada miseria, demuestran, día tras día, su reconsagración inagotable a la ‘causa.’

Muéstrame a un hombre o a una mujer quien, después de haber sido repetidamente derribado e incluso hundido por las fuerzas implacables e incesantes de una realidad más allá de su control, y quien sin buscar refugio ni en dimensiones fantásticas ni en entes ficticios, se alza una vez más por su propia cuenta, en espíritu si no en cuerpo quebrantado, y yo te mostraré el verdadero sentido de la fortaleza interior y del poder personal. Encuentra un individual quien aún en medio de los impredecibles pleitos y desafíos de la vida, pérdidas crueles, achaques desatinados, y tragedias desalentadoras deriva ‘sentido’ del mero hecho de vivir, y habrás encontrado a alguien que ha amaestrado al arte elusivo de ser feliz.

No es a la persona que, provista del lujo de la calma y del confort logra alcanzar un estado de ‘consciencia mística’ a la que debemos admirar. Por lo contrario: es al individuo que enfrentado con los impredecibles desastres de la vida verdaderamente encarada, y aún atrapado por las garras maliciosas del azar, logra rápidamente recobrar la compostura y demostrarse ‘centrado’ a la que debemos escrutar ya que esta persona ha logrado algo más allá de lo que los libros o las técnicas por sí solas pueden ofrecer: la sabiduría.

La sabiduría, esa combinación de conocimiento y de práctica que, a pesar de las circunstancias fuera de nuestro control, conlleva a la felicidad y a la armonía en la vida es lo que todos en última estancia buscamos. El poder personal sólo no es suficiente, porque sin los mecanismos mentales para guiar su potencial, sin el contexto filosófico/espiritual dentro del cual aplicar sus recursos no somos sino un Titánico: imparable en nuestro movimiento pero condenado a encontrar la ruina en el choque inevitable con los incontables y despiadados icebergs de la vida.

La condición existencial humana está por su naturaleza repleta de inevitable pérdida – o de la amenaza de la misma: pérdida de la vida, pérdida de la juventud, pérdida de la propiedad y de las posesiones, pérdida de los seres queridos, pérdida de la inocencia, y demás, y por lo tanto se contamina del duelo y de la angustia que naturalmente los acompaña. No obstante, es en el caos de la guerra donde se encuentran los más deplorables aspectos de la vida en su extremo: la carnicería y la mutilación, la devastación y la destitución, el saqueo y la profanación, el hambre y la enfermedad, etc.

No es de sorprender que muchos individuos vuelvan de los campos de batalla mentalmente traumatizados y emocionalmente violados y trastornados, incapaces de integrarse con éxito a la ‘normalidad’ de su existencia anterior en tiempos de paz. Tampoco es de sorprender que castas guerreras hayan sondeado metodologías filosóficas/espirituales, como en el caso de los Samurai con el Zen, para desarrollar la capacidad mental y emocional de superar las vilezas de la guerra y reconciliar internamente la depravación de sus experiencias dentro del contexto de un modo de vida y de existencia.

Es por este motivo que para mí las verdaderas artes marciales tienen que tener como objetivo enseñar más que solamente técnicas de poder físico; deben encaminar al practicante en un sendero de auto-poder, descubrimiento y mejora que lleva más allá de la mera acumulación de información o de la memorización de movimientos; tienen que definir un sendero que lleva a un espíritu inmutable derivado de una mente y de un cuerpo armonizados en acción. Tal es el Sendero de MAMBA.
 

 

J. A. Overton Guerra, El Fundador

 

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Basado en una entrevista de Elizabeth González Musello con el Maestro-Fundador J. A. Overton Guerra.

 

¿Cuáles son los orígenes del Mamba Mindfulness?

Los orígenes del Mindfulness como técnica mental, como serie de ejercicios mentales, se hallan en el yoga hindú que a su vez surgió hace miles de años. Puesto que no se sabe exactamente cuando comenzó el yoga tampoco se sabe cuando comenzó el Mindfulness, pero ya en el Bhagavad-Gita, libro sagrado del hinduismo y fechado entre 50 y 500 a de C., aparece la técnica del Mindfulness mencionada cuando el dios Krishna se revela como tal a su discípulo Arjuna en las vísperas de una gran batalla en el "campo del deber." La enseñanza del dios enfoca en uno de los principios fundamentales del Mindfulness: en la necesidad de conseguir apaciguar los remolinos de la mente para lograr cumplir con el deber a pesar de la interferencia conflictiva de emociones tales como el miedo, el remordimiento, la ansiedad, etc.. Que yo sepa ésta es una de las primeras referencias literarias a la práctica de esta disciplina mental y a la función que ejerce no sólo en el comportamiento individual, sino también en el cumplimiento del deber social. El Mindfulness es central a la psicología y a la filosofía espiritual del hinduismo, del budismo y del Zen y de ahí pasó a ocupar una posición central en el paradigma guerrero de las artes marciales orientales. Con el Mindfulness uno aprende a vivir en el presente pero no solamente para el presente. El MAMBA Mindfulness surge del estudio del Mindfulness dentro del contexto del Budismo, del yoga, y del Zen, de su práctica y aplicación en las artes marciales orientales, y en su aplicación moderna en los campos de la psicología clínica y de la psicología la salud. 

 

¿En que consiste el Mindfulness?

A pesar de que la palabra inglesa no abarca del todo el significado del ‘Mindfulness,’ sí nos aporta un indicio de en qué consiste: Mind- ‘mente,’ fulness – ‘plenitud" - "Plenitud Mental." El Mindfulness consiste por una parte en llenar la mente, y por otra en ser conscientes y responsables por el contenido de la misma. Con el Mindfulness aprendemos a prestar atención: atención a ser conscientes, atención a lo que estamos haciendo, atención a los mecanismos mismos de los procesos mentales; tenemos que ser responsables de lo que pensamos, de lo que ocupamos en nuestras mentes. Pero el Mindfulness va mas allá de ser conscientes o de poner atención, consiste también en un cierto tipo de control, de manejo, de dominio sobre la mente consciente. El Mindfulness visto así es un programa que consiste en aprender cómo enfocar deliberadamente la mente en uno u otro 'objeto' mental y así liberándonos de otros; es un programa que nos enseña cómo hacer una selección del tipo de pensamientos, de emociones o de estímulos en los queremos enfocar nuestros pensamientos con la exclusión de otros; es un programa que nos enseña a decidir cuales son los pensamientos inútiles e inclusos perjudiciales y no dejarnos dominar o llevar por ellos. El objetivo final del Mindfulness es de desarrollar un control sobre la mente consciente a través de lo que podemos llamar una súper-consciencia o una meta-consciencia: una atención a los procesos y al contenido de la mente para llegar a ejercer un control, una selección tanto de los mecanismos como del contenido de los mismos.

 

¿Qué es el MAMBA-MINDFULNESS?

El Mamba Mindfulness es una versión mucho más estructurada e intensiva del Mindfulness que se enseña comúnmente. Debido a que forma parte del paradigma marcial que es MAMBA-Ryu, el objetivo último del MAMBA Mindfulness - el desarrollo de la súper-consciencia – está mucho más presente que en otros programas típicos de Mindfulness. Por lo general estos programas típicos consisten en una serie de ejercicios básicos, ya sean de respiración o de meditación, practicados de manera muy estática y tranquila, removida del bullicio de las actividades cotidianas. Un programa típico de Mindfulness enseña a la persona a meditar de acuerdo con los principios del Mindfulness y ahí se acaba; se les dice a los discípulos que han de meditar media hora al día y que eso les ayudará a controlar su estrés. Algunos programas de Mindfulness son más avanzados que otros, aplicando los principios del Mindfulness al manejo de procesos mentales en movimiento, como pasear o almorzar; no obstante estos programas pocas veces llevan los principios del Mindfulness al mundo de la realidad. Por supuesto que la meditación de por sí es importante: le permite a la mente y al cuerpo un refugio, un espacio en el tiempo en el cuál tiene un descanso de los estreses de la vida. Pero el MAMBA Mindfulness es mucho más extensivo e intenso, mucho más dinámico y estratégico en su aplicación de los principios de súper-consciencia. Esto en gran parte es debido a que MAMBA es un paradigma marcial de vida en el cual opera una perspectiva netamente guerrera. Para el Mamba la aceptación de la adversidad como parte íntegra e inevitable de la vida se combina con una exigencia de uno mismo por mantener un equilibrio y estabilidad emocional; es decir, para el MAMBA mantenerse ‘centrado’ no es una opción deseable, sino una obligación, una aceptación de la responsabilidad que uno tiene consigo mismo para lograr una paz y armonía interior.

 

¿Cómo se logra este desarrollo del ‘súper-consciente’?

Aunque los detalles del programa de entrenamiento dependen en gran parte de la dedicación y de las capacidades del alumno o discípulo, se puede desarrollar un plan a grosso modo en tres fases: la estática, la dinámica, y la estratégica.

 

FASE ESTÁTICA: La primera fase consiste en aprender como funcionan los procesos de la mente a su nivel más rudimentario. Aquí aprendemos a darnos cuenta de la respiración y de la relación de ésta con el pensamiento y las emociones; tomamos consciencia de la conexión básica entre el cuerpo y la mente y nos damos cuenta de lo difícil que es calmar los incesantes “remolinos de la mente.” En esta etapa básica aprendemos a quedarnos inmóviles; aprendamos a meditar; aprendemos a respirar; aprendemos a darnos cuenta de cómo somos por dentro, es decir, de cómo funciona la mente; descubrimos la verdad elemental de la mente humana: que la gusta rehusar del presente, huir "del aquí y del ahora" a toda costa para enfocarse y distraerse en el futuro, en la fantasía, en el pasado, o en "el allá (o en el más-allá) y el entonces."

 

FASE DINÁMICA: La segunda fase es la fase dinámica y en ella se aprende a aplicar los mismos principios del Mindfulness que se emplean durante un estado estático de meditación pero a estados que requieren movimiento; ahora se tiene que aprender a aplicar ese mismo dominio de los procesos mentales de la meditación al movimiento, a cuando se está andando, escribiendo, o dando una charla. La vida se convierte en una meditación porque aplicamos esa misma concentración, ese mismo control, esa misma armonía interior a todos los aspectos de la vida; se aprende a estar presente en vez de huir de la vida, en vez de estar ausente. La vida acontece en movimiento, no acontece en un lugar aislado y estático, entonces es importante desarrollar las técnicas necesarias para encontrar esa armonía en el dinamismo que es la vida.

 

FASE ESTRATÉGICA: La tercera fase es más sofisticada puesto que consiste en aplicar los preceptos estratégicos de MAMBA-Ryu a los procesos mentales del Mindfulness: nos referimos a un Mindfulness estratégico. Aquí se aprende a hacer una selección preferencial, consciente de en qué vamos a pensar en cada momento; vamos a enfocar nuestro pensamiento a plena consciencia de que hay ciertos pensamientos, ciertas emociones que nos favorecen más que otros y que nos conducen a la paz y a la armonía interior, mientras que otros por lo contrario nos llevan a la miseria, a la desdicha. Estamos ejecutando, emprendiendo los movimientos mentales como si fuesen piezas en un tablero de ajedrez, a sabiendas de que el oponente somos nosotros mismos.

 

¿Para qué sirve el MAMBA Mindfulness?

En los Estados Unidos se emplea el Mindfulness en programas antiestrés, en programas de recuperación de patologías criticas, como problemas cardiacos, cáncer, o incluso SIDA; clínicamente se emplea en toda situación en la cual es imprescindible para el paciente, ya sea por causas fisiológicas o psicológicas, ejercer control sobre sus procesos mentales y emocionales. Estas personas tienen que aprender a vivir en el presente porque el presente es todo lo que uno tiene, el pasado ya no existe, y el futuro ¿quién sabe? Con el Mindfulness uno aprende a controlar la mente y él que controla los pensamientos ejerce un control, una influencia importante sobre las emociones; y como  las emociones son una gran conexión entre la mente y el cuerpo es importante para estos pacientes aprender a manejarlas. Él que controla los pensamientos ejerce control sobre las emociones y el que controla las emociones ejerce cierto control sobre el cuerpo, sobre la vida misma. Para las personas que viven un nivel de vida estresada o tienen un carácter nervioso el Mindfulness les enseña a controlar cómo pensar, cómo sentir, cómo vivir, cómo estar.

 

      El Mindfulness también sirve para las personas que están afectadas por una crisis emocional, o por la depresión o la ansiedad. Estas personas también tienen que aprender a estar presentes. Los deprimidos viven en el pasado ya que temen que las tristezas y tragedias del pasado se manifiesten inevitablemente en el futuro; proyectan el pasado sobre el futuro. Los ansiosos temen por el futuro, es decir, temen que el futuro les vaya a traer algún desastre, inesperado o no, y viven imaginándose posibles calamidades del porvenir; proyectan un futuro indeseable sobre el presente. Tanto los deprimidos como los ansiosos son incapaces de apreciar el presente, ambos viven en sus mentes, victimas emocionales de procesos mentales que les atrapan en el allá y el entonces, en vez de saber aprovechar la paz del momento presente, del aquí y del ahora.

 

      Hay un cuento Zen que capta muy bien la actitud del Mindfulness con respecto al valor de saber vivir en el presente:

 

Érase una vez un monje que iba caminando una tarde por el bosque. De pronto se vio acosado por un tigre y para huir tuvo que tirarse por el borde de un precipicio agarrado de una liana. Pero conforme descendía por la hiedra escapando del tigre descubrió que abajo no lo esperaba más que otro tigre igualmente fiero y hambriento. Colgado así entre dos tigres las cosas sólo empeoraron cuando aparecieron unas ratas que comenzaron a roerle la liana por encima de donde estaba agarrado. Buscando a su alrededor, dándose cuenta de lo catastrófico de su situación de pronto su mirada topó con una sabrosa y madura fresa silvestre que estaba a su alcance. Con una sonrisa en los labios el monje arrancó la fresa del suelo y se deleitó con el sabroso manjar.

 

      El MAMBA Mindfulness enseña a vivir en el presente pero no sólo para el presente.  La vida consiste en una serie de momentos presentes, en un fluir continuo del tiempo que comienza para el individuo con la vida y que le lleva a un final cierto: la muerte. Hay veces que uno tiene que ‘estar’ en el futuro, porque el que no planea su futuro se perderá en el presente; y hay momentos en los que uno tiene que ‘estar’ en el pasado, porque el que no entiende su pasado padecerá de él. Pero el problema con la mente humana es la tendencia patológica que tiene para huir del presente viviendo, sufriendo, padeciendo en el pasado, en el futuro, en la fantasía, perdiendo de vista las auténticas maravillas de la paz interior y la armonía espiritual que sólo el presente nos ofrece.

 

Entrevista de Elizabeth González Musello con El Maestro-Fundador J. A. Overton Guerra

 

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La Estrategia Existencial es una metodología de vida, una “vía,” dedicada a encaminar al individuo hacia la liberación, hacia el estado psicológico-espiritual de armonía interior, de equilibrio emocional, de excelencia personal, de claridad y de auto-poder. Para llegar a comprender en qué consiste la Estrategia Existencial tenemos que de antemano capacitarnos de dos conceptos: la estrategia y lo existencial.

Históricamente, vemos que es en el campo de la guerra donde la estrategia primero se definió y actualizó como disciplina; las artes marciales son las que han desarrollado con mayor ahínco el campo de la estrategia y sus conceptos asociados de tácticas y estratagemas. Tratados clásicos como El Arte de Guerra o El Libro de los Cinco Anillos, por ejemplo, preservan y dan vigor a este conocimiento dentro del campo de las artes marciales. De ahí que en La Estrategia Existencial nuestra perspectiva en muchas facetas adopte decididamente una actitud marcial, guerrera.

El concepto general de “estrategia” como sistemática se aplica a muchos campos de tal modo que se oye hablar de estrategias económicas, de estrategias políticas, o estrategias legales. Propiamente hablando, el desarrollo de la estrategia como arte y como ciencia, como disciplina estudiada y comprendida, como metodología cognitiva y de acción está aún en su estado embrionario; no obstante es posible ofrecer una definición funcional, operacional:


La estrategia es la administración perspicaz de recursos limitados para alcanzar objetivos, para superar adversidades, y para imponer designios.


¿Y lo existencial? ¿De qué trata? ¿A qué nos referimos con existencial? Para comenzar, y como el término mismo indica, por existencial nos referimos a algo que tiene que ver con vivir, con existir, con sobrevivir. Pero con existencial queremos referirnos a algo más substancial, algo más profundo. Lo existencial de la Estrategia Existencial corresponde al arte de lidiar con la condición existencial humana, con el tipo de existencia propia de nuestra especie. Cierto es que toda especie tiene que encararse con las demandas de existir, de alimentarse sin convertirse en alimento, de procrear. Y estas demandas se enfrentan no en un vacío, sino en un medio ambiente ecológico: los que se adaptan sobreviven y pasan sus genes, los que no pululan los museos para ser mirados y admirados. De ahí que los procesos de adaptación al medio ambiente dejaron huellas innegables en la forma y el comportamiento de las especies, tanto de animales como de plantas.

Pero los procesos evolutivos que transformaron género tras género de homínido hasta culminar con nuestra subespecie homo sapiens sapiens hicieron mucho más que otorgar locomoción bípeda, destreza manual, y epidermis lampiño a nuestra constitución física. La evolución, con su variedad de procesos tanto de adaptación selectiva como de mutaciones al azar, a última estancia transformaron nuestras redes neuronales, la base funcional de nuestra materia cerebral para dotar a la mente de algo verdaderamente insólito, único, e intrínsicamente humano: la imaginación.

La imaginación, esa capacidad de crear experiencias mentales a veces incluso más verosímiles que los originados por la percepción misma, es la facultad de ir más allá de lo que nuestros sentidos nos informan. La imaginación es la capacidad de crear imágenes y experiencias, a veces mundanas y otras fantásticas, que nos transportan fuera del aquí y del ahora del presente físico y temporal para desafiar las leyes represivas del tiempo y del espacio y ubicarnos en el allí y el entonces. La imaginación, esa plataforma cognitiva del arte, del lenguaje, de la tecnología y de la espiritualidad nos convierte en seres humanos, y a la vez nos desubica, aliena y ajena del resto de la naturaleza, del cosmos, de los demás seres vivos, y peor aún, de nosotros mismos.

Con la imaginación apenas sentimos el presente actual, continuo, sino que revivimos una recreación imperfecta y elástica del pasado, y presentimos un sinfín de futuros posibles: con la imaginación el rayo y el trueno ya no son meros – e imponentes – fenómenos meteorológicos sino una expresión de la furia de los dioses expresando el descontento con la tribu; con la imaginación las sombras de la hoguera en la cueva ya no son pliegues luminosos en la penumbra sino espíritus de nuestros antepasados que nos invitan a la danza ritual de la caza; con la imaginación una frase hablada ya no es una sucesión de sonidos incoherentes, sino una referencia a un objeto, a una imagen, a un evento pasado, futuro o presente; con la imaginación un símbolo trazado en un plano ya no es un mero garabato, sino una fórmula química para la fabricación de explosivos.

Desde el punto de vista de adaptación al medio ambiente y superación al mismo, la imaginación dotó a nuestra especie de la ventaja competitiva que la permitió sobrevivir. Carentes de las súper-dotes físicas del resto del reino natural, de garras para derribar presas o para desalentar depredadores, de alas para navegar los horizontes libres del cielo abierto o de branquias para respirar en las profundidades azules del abismo ácueo, de velocidad espeluznante tanto para cazar como para evitar ser cazado, la supervivencia de nuestra especie se llevó a cabo gracias a la adaptación especial de nuestro sistema nervioso central, de nuestro cerebro en particular. ¿Y cuál es la función del cerebro más responsable por nuestra supervivencia como especie? La imaginación.
La imaginación es el horizonte recóndito de la esencia humana, y el cerebro, nuestra adaptación evolutiva al medio ambiente es el órgano de la misma.


Pero no hay mal que por bien no venga, y la imaginación no iría a ser la excepción a la regla. Como primates seguimos siendo animales sociales, y como tales precisamos de una gran complejidad emocional carente en especies solitarias o insociables. Es aquí, en nuestro superdesarrollo emocional y afectivo donde en gran parte la imaginación resultó ser el arma de doble filo: por una parte nos permite articular escenarios en la mente, planificaciones de eventos futuros, análisis de sucesos pasados, formular representaciones detalladas de posibilidades reales, someterlas al raciocinio del grupo mediante los procesos dialécticos y retóricos, y decidir cual es el recto proceder con un mínimo de riesgo personal, pero por otra nos lleva a la angustia y a la tristeza, a la ansiedad y a la depresión, al re-evocar pasados y vivenciar futuros sin existencia previa, y a sufrir emocionalmente como si éstos ambos fuesen realidades tangibles: la imaginación nos lleva a la condición existencial humana, a formular preguntas como, ¿de dónde venimos? o ¿qué hay detrás de la muerte? Y aún más importante, la imaginación conlleva la angustia de no siempre obtener respuestas netamente satisfactorias.

Vivimos en un momento socio-histórico muy particular, lo que los sociológicos y otros eruditos han denominado el ‘postmodernismo.’ Como época, el postmodernismo se caracteriza por una crisis de valores, de absolutos, de creencias, de ideologías fijas y determinantes, por una crisis existencial. ¿De donde viene esta crisis? Por un lado estamos experimentado el resultado inevitable del choque de la ciencia y la razón con la fe y la religión. El mundo no es aplanado, el sol no gira en torno a la tierra, el cielo abre a un abismo frío de galaxias, constelaciones, astros, satélites y planetas de los cuales el nuestro no es sino uno de entre innumerables; el record arqueológico indica un planeta que se formó a través de billones de años y no de seis días; los seres no nacen por generación espontánea sino por procreación de otras iguales o genéticamente compatibles.

La creencia en las respuestas existenciales, trascendentales que ofrece la religión, cualquier religión, nos resultan cada vez más y más difíciles de aceptar y cada día se encuentran mayor número de individuos que ‘personalizan’ su religión de acuerdo a su perspectiva y necesidades haciendo caso omiso al dogma impuesto por las autoridades oficiales de la misma. El mundo se ha ido achicando, en cualquier lugar de nuestras sociedades, sobre todo de nuestras sociedades occidentales, podemos entrarnos en contacto con ideologías espirituales o religiones originarios de otras culturas, con otras premisas y conclusiones, muchas de ellas contradictorias e incompatibles sobre el origen, la esencia, y el destino del cosmos, del mundo, del ser humano. Para el judío, el cristiano y el musulmán, el tiempo sigue un esquema lineal: el universo mismo comenzó en un punto en el tiempo y acabará en otro; para el hindú por lo contrario el tiempo es cíclico y la creación y la destrucción de todo lo que existe se repite y se repetirá innumerables veces. Para el hindú el alma, el atman o esa esencia inmutable de cada ser reencarnará hasta que aquel llegue a un punto de desarrollo tal que se libere del ciclo; pero el budista declara anatman, es decir, que esa esencia inmutable no existe: todo es flujo.

Las incompatibilidades esenciales e inalienables entre las tradiciones espirituales del mundo nos dejan en un estado de inseguridad: ¿Dónde se ubica la verdad absoluta que tanto deseamos? Muchos, hartos de la angustia y desalentados por la búsqueda tratan de escaparse hallando su respuesta temporaria en la aniquilación personal del soporífero legal o ilícito, o de la diversión estupefaciente del producto electrónico.


El ser humano, la condición existencial humana, sobre todo en la era del postmodernismo, trae unas necesidades únicas de entre los seres vivos de este planeta. El objetivo de la Estrategia Existencial es precisamente de indagar, a nivel individual, cuales son esas necesidades, y cómo cumplir con ellas. Los recursos son limitados pero los objetivos son claros y obtenibles: vivir nuestra existencia, cualesquiera que fuere, con un mínimo de armonía interior, con una paz personal, con un sosiego espiritual, y con una sensación de excelencia, de hallazgo. Deseamos encontrar el cuartel en la batalla, la quietud en el caos, la certeza en la confusión. Como metodología de vida, la Estrategia Existencial, también conocida como el Tao de MAMBA-Ryu, se sirve de numerosas y variadas disciplinas y áreas de conocimiento para lograr sus objetivos: la psicología de la religión, las artes marciales y otras disciplinas estratégicas, la Hipnosis Chamánica, el MAMBA Mindfulness, las ciencias cognitivas, la psicologías clínica y de la salud, las filosofías occidentales de la mente y del existencialismo, así como las filosofías orientales del budismo, del taoismo y del Zen. Bajo el lema “del conocimiento a la sabiduría,” hacemos uso de muchos métodos de enseñanza como del “taller socrático,” del trabajo en grupo, y de breves lecciones y enseñanzas aclarativas para guiar a los estudiantes y aprendices a estimular el auto-cuestionamiento y a desarrollar su propia comprensión e intuición.

La Estrategia Existencial reúne conocimientos interdisciplinarios pero con el fin de trascender perspectivas académicas y de lograr una disposición pragmática propia de la sabiduría: transformar el conocimiento teórico en una misión práctica de acciones vitales que conducen a aquella felicidad personal que sólo surge de la integración del bienestar mental, físico, y espiritual.


 

 

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No se puede llegar a comprender una sistemática tan profunda y a la vez tan extensa como la Hipnosis Chamánica sin entender primero cómo surgió, cuáles eran sus fundamentos, sus orígenes. Solamente conociendo lo anterior se puede apreciar la magnitud de lo que ofrece como metodología terapéutica, de auto-descubrimiento, y de autorrealización.

 

La hipnosis chamánica, también denominada Meta-Programación Imaginoceptiva o MPI, nace por una parte de un estudio interdisciplinario del chamanismo y de la hipnosis, del misticismo y de las religiones del mundo; y por otra parte de un estudio de las ciencias neuro-cognitivas y afectivas, y de varios campos de la psicología como la psicología clínica, cognitiva, conductual, de la salud y de la religión.

 

Impulsado por preguntas desafiantes, por curiosidades provocativas - subversivas incluso - la hipnosis chamánica surge como resultado de una indagación científica, sistemática y analítica en el mundo de la espiritualidad humana, de las creencias mitológicas, de las necesidades transcendentales del ser humano. El resultado, para aquellos que lo han experimentado, es una nueva perspectiva de en qué consiste ser humano y el ser humano: Una serie de vivencias que por un lado los conectan con los chamanes y místicos de todos los tiempos, y por otro que les hace reconocer, si son honestos, los poderes infinitamente creativos del órgano de la imaginación: la mente-cerebro.  

 

Serían a mediados de los años ochenta cuando mi lectura personal me había llevado a una serie de libros escritos por Carlos Castaneda, el misterioso autor de origen brasileño (por lo que tengo entendido ya que sus mismos orígenes están en duda). Castaneda comenzó su carrera de autor al transformar su tesis doctoral de antropología sobre su aprendizaje con un brujo Yaqui llamado Don Juan Matus en un libro popular que se convertiría luego en toda una colección de escritos que definieron para muchos la denominada 'Nueva Era'.

 

Por aquél entonces yo vivía en Toronto trabajando en el último contrato de mi carrera como asesor analista/programador de sistemas y la colección de obras de Castaneda me fascinó al igual que a otros muchos miles - millones - de lectores. Para mí las enseñanzas del viejo Don Juan resonaban de una forma especial. Su filosofía de vida enfatizaba el aspecto marcial, guerrero, vinculando con la tradición marcial que yo había seguido toda mi vida. De hecho las lecciones de Don Juan, su contenido espiritual-psicológico-filosófico, eran paradigmáticos de las enseñanzas impartidas por los legendarios maestros de las artes marciales a sus aprendices; tocaban cuestiones comunes a la tradición mística, esotérica, mágica incluso, de las prácticas orientales del yoga, de las artes marciales, del hinduismo, del budismo tibetano, etc., a las cuales yo había sido expuesto desde niño.

 

Mi contrato de un año con la Honeywell terminó a finales de la primavera de 1986. Ese mismo verano, poco antes de cumplir veintitrés años, me trasladé a Kingston Ontario para ingresar en la universidad de Queen’s. El plan era simple: terminar la licenciatura de Informática que había comenzado años atrás en la universidad de Ottawa, tal vez completar una maestría (Masters) en la misma disciplina, y regresar al campo de la asesoría profesional donde volvería a ganar incluso más dinero para luego retirarme a producir mi propio software - todo eso antes de cumplir los treinta.

 

La realidad fue otra; el departamento de informática de la universidad de Queen's estaba infectado de matemáticos fracasados que encontraban cualquier excusa para convertir un examen de informática en una prueba de matemática teórica. Para mí, que detestaba la matemática teórica, el resultado fue previsible: si bien mis proyectos de computación siempre recibían las puntuaciones más altas, los exámenes daban resultados realmente humillantes que reflejaban en calificaciones bajas en mis notas finales. Para lograr cualquier cambio sustancial en la vida uno necesita armarse de tres cosas: (1) sinceridad para reconocer que hay un problema; (2) perspicacia para darse cuenta de la naturaleza del mismo; y (3) audacia para encararse con el toro. No tardé en darme cuenta de que el verdadero problema no era tanto el departamento de informática como lo era yo; estaba nadando a contracorriente, contra mi propia naturaleza, y ya iba siendo hora de que fuese lo suficientemente perspicaz, audaz, y honesto conmigo mismo para encaminarme en lo que Don Juan Matus denominaba “un sendero con corazón.”

 

Mi verdadera fascinación eran la mente y la naturaleza humana y traté de reconciliar esta pasión escondida con el campo de la informática mediante el estudio de la inteligencia artificial en la nueva disciplina del futuro conocida como “las ciencias cognitivas.” Cambié de especialidad académica pero pronto me di cuenta de que nada sustancial había cambiado. Por aquel entonces, por lo menos, Queen’s no tenía ni idea de lo eran las ciencias cognitivas. Lo que Queen’s llamaba una disciplina nueva no era sino un programa compuesto de cursos agregados y desconectados de informática y de psicología: la mitad del día me lo pasada en las mismas aulas y con los mismos profesores de antes.

 

Desilusionado de nuevo, al poco tiempo cambié de especialidad a la psicología – la ciencia de la ‘psique’ (alma o mente) - consolándome con la idea de que a pesar de haber abandonado gran parte del patrimonio intelectual de mi padre en la informática por lo menos aun estaba en el campo de las ciencias. Pero una nueva desilusión no andaría muy lejos. Lo que a mí me interesaba de la psicología no eran los temas típicos de la psicología experimental como son la memoria, la percepción, o el lenguaje; mi interés estaba en temas ‘prohibidos’ o por lo menos desconocidos por las ciencias mentales de aquél entonces como la ‘mente,’ o la ‘consciencia’ o la ‘intuición.’ Desde adolescente quería saber cuales eran los verdaderos límites de la mente humana por un lado, y por otro quería aprender en qué consistía la ‘naturaleza’ humana del que tanto se hablaba.

 

Encontré que el departamento de psicología de Queen’s estaba completamente dominado por ‘conductistas’ que solamente estudiaban el comportamiento porque era algo observable; temas de interés para mí, como por ejemplo la neuropsicología del sueño eran tabú. Desde el punto de vista de un conductista los sueños no eran materia de estudio puesto que no se podían observar, y cómo no se podían observar, ¿cómo podría estar seguro de que existían? Durante las horas que me tocaron observar ratas corriendo por laberintos nunca dejé de preguntarme, “¿qué tendrá esto que ver con la naturaleza humana?”

 

Mientras todo esto se llevaba a cabo mi madre, escritora, me había convencido de que me matriculara en cursos en el departamento de español e italiano para aligerar y equilibrar un poco la carga de la informática. Empecé a tomar cursos de literatura y de cultura y civilización española y latinoamericana, temas que no había estudiado desde mi escuela secundaria en España. Era irónico tener que llegar al otro lado del mundo, lejos de España, con profesores ingleses, escoceses e incluso italianos para llegar a apreciar la belleza y profundidad de la cultura hispana, mi patrimonio materno; por otro lado mi reintroducción a las letras y a la cultura ibérica e iberoamericana se efectuó con una nueva y fresca apreciación por el gran genio de escritores como Cervantes, Quevedo, Bécquer, Paz, Borges, Asturias o Azuela en captar la esencia de la condición humana, de la naturaleza humana. Mientras tanto en el laboratorio del departamento de psicología me pasaba las horas muertas oliendo heces de rata.

 

Un buen día tuve que aceptar mi nuevo destino, tuve que admitir que mi plan maestro nunca se llevaría a cabo: fui a la oficina de registros de la universidad y cambié de especialización a estudios españoles e iberoamericanos en el departamento de español e italiano. Mi vida iba a tomar un rumbo inesperado en la que había trocado la seguridad de una carrera predecible de programador y analista de sistemas por la incertidumbre de un sendero con corazón.

 

Terminando ya la licenciatura, había descubierto que quería investigar el mundo del brujo Don Juan de la obra de Carlos Castaneda; el problema del dónde y del cómo se resolvió cuando conseguí que un profesor del departamento, Don Diego Bastianutti, quien tenía su propio interés en que se llevara a cabo un tal estudio, se prestara a servir como mi supervisor académico. La dificultad estaba en que un estudio de esa magnitud y calibre estaba muy por encima de una simple licenciatura; la solución se encontraba entonces en continuar mis estudios en el departamento como estudiante de maestría en literatura española y latinoamericana con el catedrático Bastianutti como mi supervisor.

 

Mi objetivo era analizar la obra de Castaneda para mi tesis, pero después de indagar resultó ser que Castaneda no escribió ninguna parte de su obra directamente en español (ni tampoco en portugués), lo cual significaba que a pesar de que él mismo fuese latinoamericano (quién sabe de dónde), su obra no se clasificaba como tal. No tuve más remedio que encontrar otro tema para mi tesis, pero tampoco me daba completamente por vencido con respecto a parte de la temática del maestro-brujo de Castaneda.

 

En mis estudios de literatura latinoamericana me había dado cuenta de que la figura del brujo era bastante común y de que había una esotérica inherente en gran parte de las obras, esotérica que géneros literarios como el realismo mágico y lo real maravilloso trataban de captar e incluir para el lector implícito, o sea, el lector occidental culto. Había un denominador común con la obra de Castaneda, un patrón por descubrir, pero lo difícil era descubrirlo en términos concretos. Destacar un patrón en un estudio, en una investigación, identificar las pautas de una teoría es algo así como, dado una diversidad de puntitos a simple vista dispuestos al azar, definir una relación entre ellos de manera que se revele un diseño claro, elegante y escueto. La verdad es que se me hacia muy escurridizo identificar el esquema, la relación entre Don Juan, el realismo mágico, la brujería, etc., aunque intuitivamente sabía que existía. No ayudaba en absoluto por un lado que nadie, ni siquiera Gabriel García Márquez, autor padrino del realismo mágico, pudiera definir claramente en qué consistía el género literario con el cual había ganado un premio Nóbel, ni tampoco por otro lado que los antropólogos no consiguieran ponerse de acuerdo en una definición del brujo o de la brujería.

 

El tiempo pasaba y mi supervisor estaba perdiendo la paciencia con el tema; o encontraba el filón de oro enseguida o me tocaría abandonar la mina y buscar un yacimiento en otra parte. Fue en este contexto que una tarde, mientras esperaba llegar el autobús saliendo de casa camino a la universidad, eché mano por pura casualidad de una obra pequeña que había comprado ya hacía tiempo en Toronto pero que cada vez que me le acercaba para leer me sentía repulsado por las figuras extrañas dibujados en la cubierta: entes mitológicos congregados alrededor de un hombre viejo vestido de mago o de hechicero y con larga barba blanca. Pero esa tarde el apuro del autobús que llegaba me obligó a aceptar la compañía de aquel extraño libro por falta de tiempo para escoger otro.

 

Una vez sentado en el autobús abrí el libro y en menos de cinco minutos me di cuenta de que allí mismo había encontrado exactamente la pieza del rompecabezas que me faltaba, lo que necesitaba para vincular el realismo mágico, lo real maravilloso, Don Juan Matus, la brujería, y la figura del brujo – ¡y mucho, mucho más! El libro, escrito por el antropólogo Michael Harner, se titulaba “The Way of the Shaman,” - “El sendero del chamán” – y nada seria igual ni en mi visión del mundo ni en mi apreciación de la realidad humana que se desenvuelve en él.

 

Mi tesis ocupó doscientas páginas en vez de las cincuenta a cien permitidas para una tesis de maestría, me llevó casi tres años en escribir, se tituló “El chamanismo y la perspectiva chamánica en el análisis de la obra mágicorrealista. Estudio aplicado a dos obras de Gabriel García Márquez,” y fue un estudio interdisciplinario más bien de antropología psicológica aplicada a la literatura. La “perspectiva chamánica” fue un término que yo creé para captar el esquema de la realidad, el punto de vista propio de los chamanes y de las culturas chamánicas. Esta es una perspectiva que permite comprender las creencias mágicas que han dominado no sólo todas las culturas aborígenes del globo desde el comienzo de la especie humana, sino que son la base de las creencias religiosas del mundo, de la mitología y de la esotérica mundial, de las supersticiones y del ocultismo, de la hechicería y de la brujería - y del realismo mágico y de lo real maravilloso.

 

Mi teoría quedó bien establecida si bien al comité le hubiera gustado verla aplicada a más obras (cosa que hice luego en un extenso artículo titulado “Shamanic Realism: Latin American Literature and the Shamanic Perspective”) que sólo dos de un mismo autor, pero que dado el esfuerzo obvio de la teoría, digno de un doctorado más que de una simple maestría, era comprensible por qué la aplicación fue tan limitada. De hecho la defensa misma de la tesis se llevó a cabo sin mayor incidente, salvo ya al final cuando el profesor Omar Basabé si bien aceptaba la ubicuidad de la perspectiva chamánica, me preguntó ¿por qué? – o sea, ¿por qué se daba esta tendencia universal en el ser humano? La pregunta era genuina y sincera, una pura indicación de su fascinación por el tema, al igual los demás presentes. En retrospectiva era una pregunta a la vez tan inocente como obvia: si le digo que la base de la vida como la conocemos es la molécula de carbón lo razonable es preguntar ¿por qué?, ¿qué tiene de especial la molécula de carbón? Esa, como decimos en España, "es de cajón." Pero para entender hasta qué punto Basabé me había aguado la fiesta hay que comprender que a veces cuando uno se dedica a lo imposible se le escapa lo obvio: ni se me había ocurrido y la angustia correspondiente que ocasionó surgía de darme cuenta de que si bien no había previsto algo tan obvio, ¿qué más se me habría pasado por alto?

 

Como no era momento de auto-indagaciones filosóficas sino de respuestas, en vez de quedarme mudo respondí a una pregunta relacionada a la cuál si bien no conocía toda la respuesta si tenía algunas ideas generales. Sustituyendo entonces el “¿por qué surgía el chamanismo como fenómeno universal?” de la pregunta de Basabé por un “¿cómo surgía el chamanismo como fenómeno universal?,” indiqué que aunque estaba fuera del ámbito del estudio mis investigaciones indicaban que había algo particular en el sistema nervioso central del Homo sapiens, algo que se brindaba a esta amplia perspectiva de la realidad: dado que todos los seres humanos compartimos la misma anatomía cerebral sería lógico entonces que este “algo” se manifestara también universalmente. La respuesta pareció satisfacer si no a Basabé mismo sí al resto del comité y sin más ni más se me otorgó, en febrero de 1994 el rango de Maestro de Artes.

 

Se habló después de completar el estudio a nivel de un programa de doctorado aplicando mi nueva teoría a otras obras, pero la inquietud de no saber la respuesta a la pregunta de Basabé no me daba sosiego. De hecho ¿por qué sería que el ser humano tiende tanto a la ‘perspectiva chamánica’? Si bien tardé un tiempo en darme cuenta de la profundidad de esa pregunta tardaría diez años en llegar a la respuesta. Cuando por fin tuve la tranquilidad necesaria para entender lo que la pregunta implicaba supe que carecía del conocimiento para responderla. Como el montañista que se agota escalando para llegar a una cima sólo para encontrar desde ahí toda una cordillera de picos aún más altos, con una mera e inocente pregunta Basabé me había robado la gloria del triunfo: lo que pensé era el final del camino era sólo un breve comienzo.

 

Conocía el “¿qué?” del chamanismo y tenía una idea del “¿cómo?” pero el “¿por qué?” aún estaba bien lejos. Por mi investigación previa supe que no se podría llegar directamente a la repuesta del "¿por qué?" sin al menos entender mejor el “¿cómo?”. Tuve que re-equiparme para un nuevo viaje, para una nueva misión: el estudio neuro-fisiológico y psicológico del viaje chamánico ya que era solamente ahí donde se podría comenzar a buscar la respuesta a esa pregunta. Comencé a ponerme en contacto con programas graduados de neurociencias, y aprendí que esa disciplina se dedicaba al estudio de mecanismos diminutos, especializados, como el papel de cierta proteína en el enlace sináptico entre dos neuronas, o como los niveles de dopamina (neurotransmisor asociado con funciones motrices, emociones, y sentimientos de placer) respondían a ciertos productos farmacológicos.

 

Para comprender esta mentalidad uno tiene que entender la metodología del reduccionismo que domina la mayoría de las ciencias experimentales. El reduccionismo es el nombre de la corriente ideológica que cree que la única manera de entender un mecanismo o un sistema es a través de una comprensión de sus componentes más básicos, más pequeños. La idea es que si no se comprende como funciona un reloj, se descompone y se estudian las partes, y si ésas resultan ser aun muy complejas, se aplica el mismo procedimiento hasta que se llegue a un componente tan sencillo que se pueda comprender por completo. Una vez se comprendan todas las partes más pequeñas, se van recomponiendo para entender como se relacionan entre si, repitiendo el proceso hasta que vuelva a tener el reloj completo y un entendimiento de cómo este funciona. El reduccionismo es propio de la física clásica donde las interacciones entre las partes quedan bien definidas y se rigen de acuerdo con normas bien determinadas. Su aplicación a las demás ciencias, como a la biología y sus derivados (como las neurociencias) es un legado de la visión mecánica del mundo promulgada por figuras como René Descartes.

 

El éxito de la mecánica de Isaac Newton en describir el funcionamiento de objetos en movimiento inspiró a los científicos de todas las disciplinas a seguir el mismo patrón, de ahí que la física – donde mejor funciona esta metodología -  se la considera el rey entre las ciencias y a las demás segundones (como la química) y hasta pordioseros (es decir, las ciencias sociales como la psicología, la antropología, o la sociología). Es un paradigma fracasado que sólo funciona con los sistemas más simples – como los relojes – o verdaderamente mecánicos, en los cuales no hay una conexión sinergística entre los componentes. Ejemplo: no hay nada en el átomo de hidrógeno (un gas) o en la molécula del oxígeno (otro gas) que le indicarían a uno que si se combinaran ambos se formaría un liquido (el agua) que se convertiría en sólido a los 0 grados Centígrados y en gas a los 100 grados; nada en absoluto por mucho que uno entienda del oxígeno y del hidrógeno.  Otro ejemplo: no hay nada en la pura fisiología de un tigre comparado con la de un león, por mucho que se les estudiara bajo el bisturí, que le indicaría que uno vive en manadas sociales y el otro es un depredador celosamente solitario. Solamente en el contexto de su ambiente natural se puede apreciar esto del león y del tigre.

 

Con mis pesquisas dos cosas quedaron bien claras: Uno, que no había ningún programa de estudio que me permitiera desarrollar directamente la línea de investigación que yo quería. Dos, que aunque la hubiera yo no tendría la preparación necesaria para ocuparla: una licenciatura en Estudios Iberos e Iberoamericanos y una maestría en Literatura española y latinoamericana no me servían de nada para proseguir en el campo de las neurociencias. En cuanto al primer problema no podía hacer nada de inmediato salvo seguir buscando, pero en cuanto al segundo sí. Me matriculé en un programa de licenciatura en Ciencias Generales en la universidad de Waterloo que me permitiera obtener todos los créditos necesarios para continuar en un programa de doctorado una vez que lograra encontrar el adecuado. Tomé cursos prerrequisitos para medicina: química orgánica, bioquímica, biofísica de sistemas de órganos, biofísica molecular, genética y genética molecular, fisiología humana, psicología fisiológica, etc., a lo que conseguí agregar una sub-especialización en psicología de la religión.

 

Como pájaro de jaula que ha probado cielo abierto, el que logra trascender el hábito tan humano del autoengaño no se vuelve atrás. Yo estaba comprometido conmigo mismo a caminar por un sendero - me llevara a donde me llevara, y a donde me llevó fue al pie de una gran montaña a la cual ni se la veía la cima. Había que recurrir a una táctica más indirecta: en vez de buscar programas interesados en estudiar algo tan oscuro que era difícil de describir por teléfono, encontraría el mejor programa que me preparara para un estudio futuro, post-doctorado si hiciera falta. Todas mis indagaciones me indicaron que el mejor campo seria mi viejo amigo las ciencias cognitivas, pero esta vez en un departamento mundialmente reconocido por la calidad de su programa puesto que fueron ellos quienes prácticamente inventaron la disciplina: el Programa Doctoral de Ciencias Cognitivas en la Universidad de California, San Diego (UCSD). Había algo más, uno de los neurocientíficos que me aconsejó, un catedrático de la universidad de Toronto, me confió que era suicida la idea de acercarme a un programa de esa índole con una idea tan ‘descabellada’ como estudiar la neurofisiología del viaje chamánico. Tenía que tener un plan más discreto.

 

En 1995 dejé el Canadá para San Diego California con apenas unos contactos ‘discretos’ en el departamento de Ciencias Cognitivas, pero con un plan estratégico en mente.

 

Se continuará. . . 

 

J. A. Overton Guerra, El Fundador

 

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ARRIBA

 

 

 

 

"Durante tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario.

- George Orwell

 

 

La historia confirma que la guerra es causa y consecuencia de muchos períodos históricos. La revolución francesa, por ejemplo, es la guerra que da lugar al nacimiento de la era moderna; igualmente se podría argumentar que la guerra del Vietnam jugó un papel decisivo en la creación de la historia americana postmoderna, talvez sirviendo para dar a luz al postmodernismo americano mismo. Cualquiera que estudie la historia debe aceptar como hecho la prominencia que la guerra ha desempeñando a lo largo de la existencia de nuestra especie. “La guerra es de máxima importancia para el estado,” dice Sun Tzu, “su estudio es el camino a la supervivencia o a la extinción y por lo tanto no puede ser despreciado.” La guerra no es solamente común, frecuente, y a menudo un estado definidor de la humanidad, sino que requiere una gran preparación mental, física y filosófica-espiritual. La guerra y su preparación triunfante requiere para su desempeño una condición de elaboración, una claridad de propósito, una singularidad de dedicación que en muchas culturas han sido vinculadas a tradiciones de profunda espiritualidad, particularmente en las culturas aborígenes o indígenas, y también en las culturas del extremo oriente. Los arquetipos del guerrero-monje o del guerrero-chamán están bien representados a lo largo de las tradiciones culturales del mundo.

 

            Dadas las implicaciones severas de lo que la guerra representa para una nación, no es sorprendente que los grandes maestros del arte de la guerra han sido venerados a través del tiempo. Nunca hemos estado en mayor necesidad de la sabiduría de estos maestros de estrategia que en la denominada era postmoderna de hoy en día. Estamos todos en un estado de guerra donde no hay fronteras ni enemigos distinguibles; no hay reglas de combate ni armas predilectas; no hay campos de batalla específicos, ni adversarios particulares donando sus uniformes diferentes o mostrando sus banderas de identificación; pero aun así estamos en guerra. No es del terrorismo internacional del que hablo, ya que en ese conflicto hay adversarios, oponentes, intereses, ideologías, y bandos. Hoy estamos en guerra con el caos que caracteriza y domina el mundo en el cual vivimos; estamos asediados por la absurdidad ubicua que se manifiesta universalmente a través de nuestras sociedades, de nuestras instituciones, y de nuestras comunidades. Este caos y esta absurdidad se han convertido tan comunes en nuestras vidas, tan sobrecogedoras, tan abrumadoras para nuestros sentidos, tan despectivos de nuestros poderes de la razón que exigen nada menos que una capitulación total de nuestras mentes, una rendición completa de nuestra psique, de nuestro espíritu, de nuestra humanidad. Visto así no es de sorprender que recurramos a estupefacientes y soporíferos mentales en un intento desesperado de advertir nuestra conciencia de la realidad que nos rodea y que en muchos casos amenaza a definir quiénes somos.

 

            Mucha de mi existencia se pasa inmersa en medio de este caos, de esta absurdidad, tomando el pulso de su línea delantera, luchando para resucitar a sus víctimas más desesperadas. Actualmente mi tiempo se divide entre una ciudad mexicana llamada Tijuana y su hermana San Diego, ambas situadas a lados opuestos de la frontera de los EE.UU. y de México al sur de California. Entre otras cosas trabajo haciendo mi residencia pre-doctoral en psicología clínica y forense en una institución de detención juvenil femenina en San Diego. Allí, como miembro del equipo de intervención de crisis del departamento de psicología forense juvenil de la Agencia Humana y de Salud del condado de San Diego atiendo a la psique de ofensoras juveniles femeninas que han sido asignadas a mi cargo. Por lo menos el 95% de las chicas en ese centro se podrían dividir a grosso modo en cuatro categorías traslapantes: narco-adictas y alcohólicas en recuperación, narcotraficantes, pandilleras (declaradas y 'afiliadas'), y finalmente prostitutas.

 

            Es una residencia clínica que escogí de entre muchas otras posibles ya que traía conmigo ‘atributos’ que son definitivamente ventajosos. Para comenzar, soy un hispanohablante nativo de descendencia Española, Africano-Americana, y Amerindia; la mayoría de las residentes son Latinas, ciudadanas de México o Mexicanas-Americanas, lo que significa una mezcla racial y étnica Español-India; hay también una buena representación de afro-americanas, aunque por debajo del promedio nacional para una institución de este tipo dada la demografía racial del condado de San Diego. La segunda característica que aporto es que no soy exactamente un ‘extraño’ a la mentalidad de ‘barrio’ de mis pacientes: la conozco de raíz y en propia persona. Mi género y mi edad también son grandes ventajas: virtualmente todas estas chicas están desesperadamente carentes de una figura positiva de padre en sus vidas, un varón mayor que no busca explotarlas ni sexual ni físicamente. Mi fondo étnico-racial, mi capacidad lingüística, mi experiencia de vida, y mi género y edad combinados me permiten crear una profunda relación paciente-terapeuta mucho más rápido de lo que se esperaría de un hombre trabajando en una institución femenina con pacientes victimas de abuso sexual y de violación. Estas sesiones terapéuticas son encuentros en las cuales las chicas están libres para discutir los detalles más íntimos de sus vidas que han guardado como secretos, ya vergonzosos ya siniestros, del resto del mundo.

 

            Uno podría preguntarse la importancia que esta experiencia tiene en cuanto a la sociedad en general; uno podría querer argüir que éstos individuos, y los de otras instituciones como ésta a lo largo del país, forman un segmento tan pequeño de la población que cualquier conclusión que uno derive de sus casos no podría reflejar la sociedad en su totalidad; se podría pensar que estos individuos representan no a la sociedad en sí misma, sino a los rechazos de nuestra sociedad; que constituyen las excepciones de las cuales la sociedad intenta protegerse, distanciarse, y despojarse. Estarían lamentablemente equivocados. Hay un número de características de esta población que son profundamente representativas de quiénes somos y de dónde estamos como nación, como continente, como civilización, y quizás incluso como especie. Trabajando con estas chicas me ha enseñado mucho sobre el mundo en el cuál vivimos, y me ha hecho poner más atención en los síntomas de una realidad que no puedes ver a menos que sepas ya que existe. Nuestra sociedad americana, y quizás nuestra civilización occidental entera, está experimentando una denegación patológica de la realidad que nos rodea y define, de una realidad que describe dónde estamos, nuestro stasis, y quienes somos, nuestra auto-identidad. Juntos, el stasis y la auto-identidad son facetas de una misma moneda: quién eres muchas veces es un reflejo de dónde estás, y viceversa. Además, nuestras culturas y sociedades son un reflejo acumulativo de sus componentes individuales, y los individuos que las constituyen son igualmente representaciones del colectivo.

 

            Hay por lo menos 11 factores que caracterizan a muchas de las pacientes en esta institución, y estos mismos factores están al centro de lo que anda mal en la sociedad norteamericana: a) afiliaciones criminales; b) un expediente de abuso de sustancias adictivas; c) una ausencia paternal, si no falta de padre por completo; d) una historia de abuso sexual y físico infantil; e) una falta de formación educativa; f) un dedicación profunda al materialismo[1]; g) antecedentes familiares de bajo estatus económico; h) enajenamiento social; i) una ira bordeando en furia desatada; j) antecedentes penales; y finalmente, k) una desesperanza total. En demasiados de estos casos las historias de vida de estas chicas estaban escritas mucho antes de que nacieran: No son los rechazos de una nación, de una sociedad, o de una civilización; son a menudo las víctimas de las mismas, y sus historias constituyen claves, indicios, y trazos de la naturaleza comprobable del mundo en el cuál todos vivimos, del mundo al que todos contribuimos para crear cada día con nuestros comportamientos, hábitos, escogencias, apatía y negligencia.

 

CHICAS Y CHICOS DEL BARRIO:

Un boletín reciente de la FBI publicó que hay aproximadamente 30,000 pandillas callejeras violentas, de motocicletas, y de prisiones con aproximadamente 800,000 miembros que operan en los Estados Unidos hoy en día. "Muchas de éstas son sofisticadas y están bien organizadas; todas utilizan la violencia para controlar vecindades y para fomentar sus actividades comerciales ilegales que incluyen el tráfico de drogas, el robo, el hurto, el fraude, la extorsión, la prostitución, y el tráfico de armas."[2]

 

            El comunicado oficial de la FBI continúa indicando las varias "estrategias anti-pandillas" que la FBI ha adoptado y que presentó recientemente ante el congreso de los Estados Unidos[3], para lidiar con las pandillas callejeras que son, según el portavoz de la FBI, "más violentas, más organizadas, y más diseminadas que nunca."[4] Lo qué la FBI no menciona es que para llevar a cabo esta tarea cuenta con poco más de 30,000 empleados en total a su disposición y a lo largo de toda la nación (aproximadamente un empleado por cada una de las pandillas violentas en el país), de los cuales solamente un gran total de 12,515 son agentes especiales, o sea, funcionarios dedicados a enfrentarse directamente con las fuerzas de la delincuencia nacional. Ésta es la fuerza con la cual la FBI se propone asegurar las calles de América[5] y lidiar no solamente con las pandillas violentas callejeras, sino con todas sus otras responsabilidades policíacas, tales como el contraespionaje y el contra-terrorismo. De hecho, el cálculo del FBI de 2007 del número de miembros de pandillas callejeras, que lo más probable no incluye a los pandilleros asociados, excede substancialmente en número al total de 674.000 oficiales de policía que trabajan a tiempo completo en todos los EE.UU.[6]

 

            Las pandillas callejeras se han convertido en extremadamente preponderantes en la sociedad de los EE.UU. De acuerdo con una encuesta del Departamento de Justicia en el 2001, el 20% de todos los estudiantes entre las edades de 12 y 18 años reportaron la presencia de pandillas violentas callejeras en sus escuelas en los últimos 6 meses; el 28% de los estudiantes en escuelas urbanas reportaron una presencia de pandillas callejeras; el 18% de los estudiantes en las escuelas suburbanas reportaron lo mismo ese año; finalmente, el 13% de los estudiantes en las escuelas rurales reportaron una presencia de pandillas callejeras en el 2001.[7]

 

            Esta situación solamente pudo haber empeorado en los últimos 6 años ya que el número aproximado de pandillas callejeras subió de 21,500 en el 2001 a 30,000 en el 2007. De hecho, muchos de mis pacientes pertenecen a los 800,000 miembros de pandillas violentas callejeras. Bajo el manto protector de las leyes de confidencialidad entre psicólogo y paciente ellas comparten conmigo muchas de sus hazañas y yo me veo obligado a oír y callar; sin embargo sí diré lo siguiente: en no pocos de estos casos a nadie le gustaría encontrarse a solas y a la merced de muchas de ellas.

 

            Es fácil para un adulto que nunca ha experimentado las pandillas callejeras de niño subestimar o pasar completamente por alto el impacto que una pandilla puede tener en las apreciaciones de un niño del mundo y de sí mismo. Un encuentro aparentemente inocente con un sólo miembro de una pandilla puede llevar a un niño a una serie de experiencias cada vez más violentas y terroríficas, incluso mortíferas, contra las cuáles ni los maestros del colegio, ni los padres, ni aún los oficiales de policía pueden ofrecerles protección. Las pandillas constituyen una sociedad dentro de la sociedad basada en una subversión de nuestras reglas y normas sociales y en dónde la respuesta al caos y a la absurdidad de nuestro mundo postmoderno es un estilo de vida económicamente auto-suficiente basado en la violencia, la falta de empatía y de compasión, el abuso de sustancias intoxicantes, y la criminalidad desenfrenada financiada a menudo por la distribución y la venta de narcóticos ilícitos y de armas de fuego.

 

 

 

FIGURA 1. 2007 Miembros de Pandillas vs. FBI & Oficiales de Policía a Tiempo Completo en los EE.UU.

 

 

UNA SOCIEDAD NARCOTIZADA:

Prácticamente todas mis pacientes de esta institución han sido abusadores de sustancias en un algún momento u otro; muchas, si no todas, han participado en la venta y/o el tráfico de narcóticos. Mis conversaciones con mis pacientes durante estas sesiones terapéuticas con respecto a sus actividades narcotraficantes me recuerdan a otro tipo de trabajo que yo hacía hace casi veinte años. Entre finales de los años 80 y principios los 90 yo trabajaba como intérprete de ingles/español mientras que terminaba mi licenciatura en estudios españoles y latinoamericanos, seguido de mi maestría en literatura española y latinoamericana en la universidad de la Queen’s en Kingston, Ontario, Canadá. Mucho de mi trabajo como intérprete en aquellos tiempos se llevaba a cabo para la RCMP, el equivalente canadiense a la FBI, para abogados privados, o para el sistema correccional canadiense en las diversas instituciones de mínima, media y máxima seguridad distribuidas a lo largo de la ciudad de Kingston. A veces trabajaba como un intérprete simultáneo, tarea sorprendentemente exigente y agotadora. Con mayor frecuencia, sin embargo, trabajaba como intérprete cultural para los prisioneros de habla Hispana en la preparación de y durante sus audiencias de libertad provisional.

 

            En general el puesto de intérprete para el Servicio Correccional Canadiense no era fácil llenar. Para comenzar, por aquel entonces habían pocas personas en el área de Kingston suficientemente competentes en el idioma español para poder desempeñar el cargo, y menos aún que pudieran pasar las rigurosas investigaciones de seguridad; y eran aún menos todavía los individuos que, por ejemplo, estuvieran dispuestos a adentrarse en la sala de emergencias médicas de una penitenciaría de máxima seguridad a las 3:00 de la mañana para servir de intérprete a un prisionero que acababa de ser apuñalado y que se está desangrando. Kingston, Ontario no es sólo la capital penitenciaria del Canadá, sino también una de las áreas de mayor contrabando entre los EE.UU. y el Canadá. Como resultado casi todo mi trabajo de intérprete estaba relacionado al narcotráfico; muchos de mis clientes habían sido operativos de los por-aquél-entonces todopoderosos cárteles colombianos. Mi trabajo requería no solamente un dominio de los idiomas español e inglés, sino también un entendimiento a fondo de las culturas hispánicas y anglo-canadienses. Estos individuos tenían que estar preparados para el momento más decisivo de sus vidas: su oportunidad de recuperar su libertad, y el gobierno canadiense quería que estuvieran en plena comprensión de lo que se requería y esperada de ellos durante su audiencia de libertad provisional.

 

            Durante esos años yo me reuní e interpreté para docenas y docenas de narcotraficantes hispanos-americanos: colombianos, mexicanos, chilenos, venezolanos, peruvianos, argentinos, etc. - incluso un ex-oficial de inteligencia cubano; todos ligados a los cárteles de narcotráfico de Latino América. En cuanto a la importancia en sus respectivas operaciones, mis clientes iban desde las humildes mulas medio-analfabetas que habían sido arrestadas cargando con un kilo o menos en alguna cavidad corporal u otra, a los sofisticados y mortíferos tenientes y capos del Cartel de Medellín. Tuve incluso el privilegio de haber interpretado en un audiencia de libertad provisional para la novia de uno de los tenientes principales de Escobar (un primo), arrestado durante lo que resultó ser por aquel entonces la redada de cocaína más grande de la historia del Canadá, una operación de múltiples agencias policiales internacionales de los EE.UU. y del Canadá, incluyendo la DEA, la FBI, el RCMP, la Policía Provincial de Ontario (la OPP), y la Surete du Québec.

 

            La junta de libertad provisional del servicio correccional canadiense estaba compuesta por un número limitado de miembros que viajaban por todo el país para estas ocasiones precisas; puesto que Kingston poseía un número desproporcionado de penitenciarias federales a lo largo de los años los rostros de los miembros de la junta se volvieron bastante familiares e incluso simpáticos. Un buen día, después de unas sesiones particularmente largas, el jefe de la junta me pidió que retomara mi asiento conforme salía de la sala. Cerré la puerta y me senté de nuevo mientras la habitación se llenaba de un silencio inquietante; evidentemente esto no fue el resultado de un acto espontáneo. De pronto el jefe de la junta me preguntó que por qué era que a pesar de disuadir el narcotráfico al país, de educar a los arrestados, juzgados, y sentenciados del daño que las drogas causan al pueblo del Canadá, que no sólo no disminuía el numero de los casos, sino que aumentaba progresivamente. No me acuerdo de sus facciones precisas, pero si me acuerdo de la auténtica frustración, hasta el punto casi de desespero que dominaba su rostro. Me acuerdo de haber mirado alrededor de la mesa, tomando nota de las edades y de las etnicidades de los miembros de la junta - todos blancos y de mediana edad - y me pregunté si de verdad querían una respuesta sincera o si no se trataba en realidad de una pregunta retórica y me estaban probando de alguna manera. Como si me leyera la mente, el rector de la junta dijo, "Tú has trabajado con esta gente durante años y a todos nos gustaría oír tu opinión sobre esto. ¿Por qué no está funcionando?" Se refería al esfuerzo social total, desde el policial hasta el servicio correccional, para disminuir el flujo de narcóticos ilícitos hacia el interior del país. Recuerdo haber dado mentalmente un profundo suspiro y pensar, "Bueno, ¡él se lo buscó!"

 

            El hecho es que para uno de mis cursos de cultura y civilización latinoamericana yo había preparado un informe detallado, junto con una presentación, basada en el trabajo que hacía como intérprete combinado con una buena investigación académica. Era mi opinión que la "guerra de la drogas" no se podía ganar más de lo que se había podido ganar la guerra del Vietnam, y que los EE.UU. ahora estaba incurriendo las mismas equivocaciones fundamentales que cometió entonces: evitar tomar en consideración la fundación histórica, social, y cultural del pueblo con el cual estaban en 'guerra.' Los EE.UU. no solamente no entendían al enemigo, sino que no tenían una comprensión clara de sí mismos. Como diría el maestro Tzu, no conocer ni al enemigo ni conocerse así mismo es una receta segura para la derrota. El narcotráfico era claramente un problema de demanda y de abastecimiento. Mientras que los Estados Unidos, y por asociación el Canadá, presentaba una demanda para estas sustancias cualquier número de abastecedores surgirían para proveerlas. En cuanto al lado del abastecimiento, había habido una falla sistemática de reconocer las actitudes culturales de los implicados.

 

            A pesar de la gran diversidad entre la gente de habla hispana tanto en España como a lo largo de América Latina, los pueblos hispanos, conocidos colectivamente como la Hispanidad, comparten muchas de las actitudes y costumbres socio-culturales fundamentales que derivan de sus orígenes ibéricos comunes. Una de estas tradiciones es la del bandolero o del bandolerismo. El bandolero o bandido es una figura que históricamente a veces ha obrado como fuera de la ley y como libertador. Culturalmente, los hispanos tienden a percibir todas las formas de gobierno como entidades intrínsecamente corruptas, opresivas, y oportunistas, que van buscando primordialmente avanzar los intereses privados de sus políticos individuales y de sus burócratas de alto rango por encima de los intereses de la nación. Por consecuencia las fuerzas militares, jurídicas, y policiales se entienden fundamentalmente como agentes de opresión y como instrumentos gubernamentales para subyugar y explotar al pueblo.

 

            El bandolero y el guerrillero o ‘libertador,’ han sido muchas veces entidades intercambiables, ambos empleando técnicas de la guerrilla o tácticas de insurgencia, ambos operando dentro de los confines de una cultura intrínsicamente furtiva y repleta de sociedades secretas[8]. Las tradiciones del guerrillero/bandolero, por ejemplo, datan a la resistencia ibérica nativa a la invasión y a la ocupación romana, y han continuado a largo de las historias de España y de sus sub-culturas derivadas en la América hispanohablante. Bandoleros en épocas de extensa represión gubernamental o de invasión se convirtieron en guerrilleros renombrados por su esfuerzo subversivo. En España por ejemplo, Andrés López era un bandolero sevillano que participó en operaciones insurgentes contra las fuerzas invasoras francesas de Napoleón en el siglo diecinueve; sus hazañas inspiraron la popular serie de televisión española "Curro Jiménez" a finales de los años 70. Cuando las circunstancias políticas se vuelven demasiado desfavorables, los guerrilleros se convierten en bandoleros para sobrevivir. Bandolerismo es por lo tanto una instancia de una adaptación cultural a una larga historia de fuerzas invasoras y opresivas, una historia que en España solamente termina recientemente con la muerte del dictador Generalísimo Francisco Franco y la caída de su régimen fascista en la década de los años 70.

 

            Junto con el bandolerismo está el contrabandismo, una tradición Hispana antigua que surge de la necesidad económica de evadir el monopolio de la corona española y de sus restricciones sobre el libre comercio. Al igual que el bandolerismo, el contrabandismo no sólo era una costumbre bien instituida en España, sino que se hizo popular en las colonias del Nuevo Mundo al intentar establecer cierta autonomía económica y política frente a las fuerzas opresivas del imperio. El tráfico de narcóticos ilícitos de Latino America a los EE.UU. en la segunda mitad del siglo XX y comienzos del siglo XXI no es sino una continuación de la practica contrabandista centenaria entre las colonias españolas y a menudo los EE.UU. mismos contra las restricciones comerciales imperiales. En vez de evadir las fuerzas de la corona de España para comerciar ilegalmente, por ejemplo, en azúcar o melaza con Gran Bretaña y los EE.UU., éstas sociedades ahora eluden a las fuerzas de narco-interdicción norteamericanas para comerciar con cocaína o cannabis con los mismos Estado Unidos: la misma mula, pero diferente carga. La tolerancia cultural, si no aceptación del bandolero y del contrabandista son instancias de la cultura hispana que no son igualmente representadas en las sociedades anglosajonas, salvo talvez en las historias de Robin Hood, y por lo tanto son pasadas por alto y no entendidas por los políticos estadounidenses.

 

            Los Estados Unidos, y su doctrina del “Destino Manifiesto,” son percibidos como la última fuerza de represión social y económica en Latino América. La persecución de Pancho Villa en territorio mexicano por el ejército de los EE.UU.; los múltiples intentos de matar o derrocar a Fidel Castro en Cuba; el asesinato de Salvador Allende en Chile por la CIA ocasionando la dictadura militar de Augusto Pinochet; y la intervención militar norteamericana en Nicaragua dando lugar al escándalo Irán-Contra, constituyen una lista corta de ejemplos de las intervenciones políticas, sociales, y económicas de los Estados Unidos en la América Latina – lista que el latinoamericano mantiene mentalmente presente y actual. Éste sentimiento anti-Americano es probablemente mejor resumido en una cita atribuida al ex-dictador mexicano Porfirio Díaz: "Pobre México, tan lejos de Dios, y tan cerca de los Estados Unidos." Para muchos hispanos ellos son los dueños legales de California, de Nevada, de Arizona, de la Florida, de Nuevo México, de Colorado, y de Texas y las restricciones migratorias del gobierno norteamericano suponen una humillación constante. Así que mientras que los EE.UU. han gastado toda la buena voluntad de América Latina, el narcotráfico se percibe en gran medida por muchos como la oportunidad de saldar una vieja deuda de siglos, y para algunos con el doble beneficio de una ganancia económica: No hay ningún estigma inherentemente  inmoral asociado con la venta de un veneno reconocido a un enemigo declarado que no parece poder dejar de consumirlo con suficiente rapidez. Parafraseando al Quijote: “donde las dan las toman y al buen callar le llaman Pancho.”

 

            Hay todo un mundo de valores y perspectivas culturales que el anglosajón etnocéntricamente tiende a ignorar, valores y perspectivas que motivan e inspiran a un pueblo a comportamientos que de otra manera resultan incomprensibles. Mientras que los consumidores americanos y canadienses presenten una demanda provechosa para estas sustancias auto-destructivas, habrá una justificación moral, y no digamos económica en abastecerlos. "Hay una guerra” informé a la junta, "pero no es una guerra de drogas, es un enfrentamiento socio-histórico entre dos culturas opuestas, un enfrentamiento que comienza en la antigua rivalidad entre dos de las fuerzas imperiales más grandes de Europa, Inglaterra y España, un enfrentamiento implícitamente continuado por sus naciones descendientes aquí en el Nuevo Mundo." Se podría oír el salto de una pulga cuando terminé mi ‘lectura’ con cuatro palabras solemnes: “You’ll never beat them.” - "Nunca los derrotarán."

 

            Los años 80 y los 90 estaban repletos de retórica del gobierno de los EE.UU. con respecto a la "guerra de las drogas;" sin embargo para principios del 2000 ya raramente se escuchaba más ese término puesto que obviamente no era una guerra ganable. En los EE.UU. los políticos a menudo adoptan una postura que parece agradar al pueblo norteamericano: oídos que no oyen, mente que no discurre, es decir, si no tratas a un problema la implicación es que no existe. El hecho es que no solamente no ganamos "la guerra de las drogas," sino que gastamos miles de millones de dólares del pueblo norteamericano perdiéndola: "Los esfuerzos para reducir perceptiblemente el flujo de drogas ilícitas a los Estados Unidos desde exterior hasta ahora no han tenido éxito."[9] De hecho no han tenido éxito alguno. Si la estadística de las pandillas no le cautivó la imaginación o al menos no le captaron la atención, entonces talvez la del tráfico de drogas lo hará. En 2006 la distribución al por mayor (mayoreo) de droga en los EE.UU. estaba calculada entre $13.6 y $48.4 miles de millones de dólares, con substancialmente más ganancias generadas a través de la distribución y venta al por menor.[10] En el 2004 la cantidad estimada de solamente cocaína disponible para el mercado de los EE.UU. era de entre 95 y 445 toneladas métricas (1 tonelada métrica = 2,200 lb.).[11] Para darle una idea de la magnitud económica de estas cantidades estimadas considere que 1 gramo de cocaína pura vende al por mayor por unos $100; hay 1000 gramos en un kilogramo, y 1000 kilogramos en una tonelada métrica, lo cual significa que una tonelada métrica de cocaína pura, sin ‘cortar’, tiene un valor callejero de $100 millones. Entre estas cantidades en las figuras del 2004 arriba y obtendrá cálculos de entre los $9.5 mil millones y $44.5 mil millones de dólares de cocaína pura vendida en los EE.UU. ese año. Estas cifras doblan una vez que la cocaína se corta para el consumo al por menor. Para el año 2006 el cálculo de cocaína importada a los Estados Unidos era de 300 toneladas métricas o cerca de $30 mil millones de valor al por mayor – $60 mil millones en valor callejero. La presión económica para importar a los EE.UU. es asombrosa: la misma tonelada de cocaína pura que salió de Colombia y que valía solamente $3 millones es vendida al por mayor en los EE.UU. por $100 millones: un aumento de 33 veces de su valor original desde la producción al valor de la venta al por mayor.[12] Y esto no incluye cifras correspondientes al consumo nacional norteamericano de otras drogas ilícitas tales como la marihuana, la heroína, el opio, y demás. Una anécdota a nivel global para ubicar el valor de este mercado norteamericano: se cree que el comercio mundial de drogas ilícitas forma aproximadamente un 50% de los $750 mil millones de dólares lavados todos los años en el mercado internacional.  

 

 

 

FIGURA 2. Costos Sociales del Abuso de Sustancias Adictivas en los EE.UU. comparados con el Presupuesto Nacional de Defensa en Miles de Millones de $USA.

 

 

            El creciente costo social de las drogas ilícitas es incluso más asombroso que los costos asociados con su valor netamente comercial. Según la oficina de política nacional del control de la droga de los EE.UU., en 1992 el costo económico del abuso de drogas en los Estados Unidos era estimado en $102.2 mil millones, y ese costo subió constantemente a una tasa de 5.9% entre 1992 y 1998.[13] Este aumento de 5.9% excede el 3.5% de aumentos combinados de la población adulta y el índice de precios de consumo por todos los servicios combinados.[14] En 1993 los costos económicos del abuso de drogas ilícitas eran de $111.5 mil millones; $118.4 mil millones en 1994; $126.5 mil millones en 1995; $131.3 mil millones en 1996; $137.1 mil millones en 1997; y $143 mil millones en 1998. Para el año 2002 el costo económico anual del narco-abuso en los Estados Unidos ascendió a un espeluznante $180.9 mil millones. [15]

 

            Sin embargo, si cree que el consumo de drogas ilícitas son el mayor problema entonces piense de nuevo: En el año 1992 el instituto nacional de la salud (NIH), conservadoramente estimó el combinado costo social del abuso del alcohol y de droga en los EE.UU. en unos $246 mil millones – aproximadamente $965 por cada hombre, mujer, y niño que residía en los EE.UU. ese año. La descomposición de esa cantidad talvez te sorprenda ya que el 60% del daño fue producido por abuso del alcohol y por el alcoholismo, cerca de $148 mil millones, mientras que todas las drogas ilícitas combinadas solamente sumaban a un 40% del daño, unos $98 mil millones.[16] En 1995 el costo económico estimado por el abuso de drogas ilícitas era de $124.9 mil millones, mientras que el costo social de fumar era de $138 mil millones ese mismo año; tres años después el costo del abuso del alcohol subió a $184 mil millones para el año 1998.[17]

 

            Muchas de las chicas en esta institución de rehabilitación donde trabajo como residente clínico presentan problemas de abuso de alcohol o alcoholismo. Si piensa que estas chicas son excepciones de nuevo estará tristemente equivocado: en el año 2006 el costo social del consumo del alcohol entre menores se calculó conservadoramente en $53 mil millones, de los cuales $19 mil millones eran debidos a accidentes de automóvil y $29 mil millones a crímenes violentos; todo esto a pesar de que está prohibido legalmente vender alcohol a menores de edad en todos los 50 estados de los EE.UU.[18]

 

            Estas cifras son tan asombrosas que carecen de sentido sin un contexto para su comparación. En 1998 cuando el costo social del abuso de la droga era solamente de $143.4 mil millones, el costo del abuso del alcohol era de $184 mil millones, y el de fumar $167 mil millones, para un costo económico combinado de abuso de sustancias nocivas adictivas ese año de $494.4 mil millones, el presupuesto del departamento de defensa de los EE.UU. era pequeño en comparación con solamente $259.4 mil millones: América gasto 190% más en expensas relacionadas a sus adicción a sustancias nocivas que en su presupuesto nacional de defensa militar.

 

 

 

FIGURA 3. Toneladas Métricas  de Cocaína Interdictada en los Últimos Años.

 

 

            En el 2002 el costo del abuso de drogas se calculaba en $180.9 mil millones, y el de fumar se mantuvo en $167 mil millones. Podemos calcular el costo de abuso del alcohol en el 2002 usando las figuras del 1992 y del 1998 junto con una tasa de crecimiento del 3.9% de años anteriores y fijar esa cifra en $213.6 mil millones. Nuestro costo estimado de abuso de sustancias adictivas para el año 2002 es de $561.5 mil millones. Compare esta cifra con el presupuesto del departamento de defensa de ese año de “sólo” $302.4 mil millones y vemos que los EE.UU. gastó 85.6% más en los resultados dañinos de adicciones a sustancias nocivas que en tratar de protegerse de ataques extranjeros. El 11 de septiembre y la guerra de Irak ha ayudado para igualar la diferencia entre estos costos, lo cual es como mucho un alivio dudoso: Los costos proyectados para el año 2007 en cuanto al costo social del abuso de la droga ($217.35 mil millones), el del abuso del alcohol ($257.39 mil millones), y el de fumar ($167.08 mil millones), suman a un total de $641.82 mil millones – solamente un 38% más que el presupuesto del Departamento de Defensa de $463 mil millones para este año. El mensaje queda bien claro: Los enemigos de los EE.UU. no precisan atacarlos; el pueblo norteamericano ya se está ocupando de su propia auto-destrucción.

 

 

 

FIGURA 4: Tasa de Narco-Adicción Mundial (2003/4) Versus EE.UU. (2005)

 

Mientras que el consumo y el costo económico del abuso de sustancias han subido esta década, también han subido los esfuerzos del gobierno de los EE.UU. para reducir el abastecimiento de las drogas: en el año 2000, 117 toneladas métricas de cocaína fueron interceptadas; 141 toneladas métricas de cocaína en el 2001; 143 toneladas métricas en el 2002; 157 toneladas métricas en el 2003; 197 en el 2004; y 234 toneladas métricas en el 2005. Interesantemente la producción estimada de cocaína también subió en el 2005 a un total aproximado de 780 toneladas métricas, después de haber experimentado un decrecimiento desde el 2001 (920 toneladas métricas) al 2004 (640 toneladas métricas). Esencialmente lo que esto significa es que la producción de cocaína es tan flexible que puede ajustarse anualmente para no solamente compensar por la tasa creciente de interdicción de drogas, pero también para abastecer la demanda creciente del mercado. La interdicción de la droga simplemente no puede resolver el problema del abastecimiento si el problema de la demanda y del abuso continúa aumentando. En el año 2005 se calculaba que había 19.7 millones de narco-usuarios habituales en los Estados Unidos, aproximadamente un 8.1% de la población mayor de 12 años[19] “gastó, de acuerdo con los cálculos más conservadores, más de $60 mil millones de dólares anualmente en un mercado criminal fragmentado." Esta cifra de 19.7 millones de narco-usuarios es un poco mayor que la de 19.1 millones o 7.9% de la población de estimados usuarios mayores de 12 años del año anterior (2004).[20] Es necesario poner este narco-consumo estadounidense en términos globales: mientras que se calculan que aproximadamente 200 millones de personas consumen drogas ilícitas habitualmente en el mundo[21], los Estados Unidos con menos de un 5% de la población mundial tiene aproximadamente el 10% de los usuarios habituales de drogas ilícitas, es decir, los EE.UU.. tiene más de dos veces el número de narco-usuarios que la norma mundial.

 

Se continuará. . .

 

Reportes Desde el Frente está realizado por el Maestro J. A. Overton Guerra. El Maestro Overton que está completando sus estudios de doctorado en Psicología Clínica, Integral y de la Salud, tiene licenciaturas universitarias en Estudios Españoles y Latinoamericanos de la Queen’s University y en Ciencias Generales de la University of Waterloo, y maestrías en Literatura Española y Latinoamérica de la Queen’s University, en Ciencias Cognitivas de la University of California, y en Psicología de la Alliant Internacional University. Es el Fundador y Maestro de The Kaizen Center for Strategic and Integrative Arts, de MAMBA-Ryu, de Kai-Jutsu y de la Sociedad Internacional de MAMBA-Ryu. El Maestro Overton puede ser contactado para conferencias y seminarios por correo electrónico (informacion@kaizencenter.info) o por teléfono (858 568 2430 en San Diego y 664 324 2191 en México).

 

 


 

[1] El materialismo queda definido como una teoría o actitud en la cual el bienestar físico y las posesiones materiales constituyen el mayor logro y el valor más alto en la vida.

[6] Data del 2005 del Departamento de Justicia http://www.fbi.gov/ucr/05cius/arrests/index.html.

[7] “Drugs and Gangs, Fast Facts, Questions and Answers,” página 2; ofrecida por la “United States Drug Intelligence Center.” 

[8] Se encuentra una breve referencia a este fenómeno cultural, por ejemplo, en la "International Drug Trade and US Foreign Policy Congressional Report Before Congress (CRS)", actualizada en noviembre del 2006. En la página 8 de ese documento hay una pequeña referencia a la colaboración en Latín América entre narcotraficantes, fuerzas militares y policiales, y movimientos revolucionarios políticos.

[9] CRS Report for Congress on the “International Drug Trade and U.S. Foreign Policy,” Updated November 6, 2006 página 2.

[10] Source: The National Drug Threat Assessment 2006, p. 27. The National Drug Threat Assessment es proporcionada por la National Drug Intelligence Center.

[11] The National Drug Threat Assessment 2006, página 7.

[12] The International Narcotics Control Strategy Report; Volume 1: Drug and Chemical Report, March 2006, página 19.

[13] International Drug Trade and US Foreign Policy; Updated November 2006; provided by the CRS (Congressional Research Services), página 6.

[14] The Economic Costs of Drug Abuse in the United States 1992-1998; Executive Office of the President; Office of the National Drug Control Policy, página 2.

[15] The Economic Costs of Drug Abuse in the United States 1992-2002; Executive Office of the President; Office of the National Drug Control Policy, página viii.

[16] May 13, 1998, National Institute of Health, NIH Press Release. Notese que el estimado de la NIH del costo por el abuso de droga para el año 1992 es un poco más conservador que el del National Drug Control Policy de $102.2 mil millones para el mismo año.

[17] The Economic Costs of Drug Abuse in the United States, 1992 – 2002, página xiii.

[18] US Department of Health and Human Services; Substance Abuse and Mental Heath Services Administration: A Comprehensive Plan for Preventing and Reducing Underage Drinking.

[19] Resultados de la 2005 National Survey on Drug Use and Health: National Findings, página 1.

[20] International Drug Trade and US Foreign Policy; Updated November 2006; proporcionada por el CRS (Congressional Research Services), página 4.

[21] “World Drug Report 2006, Volume 2: Statistics,” pagina 412; se calculan en 200 millones el número de usuarios habituales de narcóticos en el mundo según estudios realizados en el 2003 y el 2004.

 

 

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ARRIBA

 

 

 

 

La hipnosis y los fenómenos hipnóticos son aspectos integrales de ciertas prácticas chamánicas. El uso de métodos hipnóticos pueden ser identificados en tradiciones chamánicas antiguas por todo del mundo, mucho antes de que la hipnosis fuera introducida formalmente a la sociedad occidental moderna (véanse por ejemplo Teitelbaum, 1978, y Bowers, 1976). Esta íntima relación entre el chamanismo y la hipnosis puede observarse por lo menos en dos aspectos del complejo chamánico. Para comenzar, tanto el chamanismo en sus rituales de curación y la hipnosis en su encuentro terapéutico se basan esencialmente en la manipulación hábil y diestra de la imaginación del paciente para lograr los beneficios terapéuticos deseados. Desde este punto de vista tanto el rito de curación chamánica cómo la intervención hipnoterapéutica pueden ser definidos en términos de "la presentación experta de las ideas del hipnotista o del chamán para manipular imágenes en la mente del sujeto o cliente con el propósito de lograr deliberados resultados fisiológicas y/o psicológicas en el mismo" (Overton 1998, página 167).

 

El segundo aspecto compartido por ambos el chamanismo y la hipnoterapia es el uso representativo del mismo estado de disociación de la mente consciente, estado que en el chamanismo se refiere al "viaje chamánico" o "vuelo extático," y que en la hipnosis se conoce como el “trance hipnótico” o simplemente el "trance." Estudios neurofisiológicos corroboran que el viaje chamánico logrado sin el uso de sustancia alucinógenas, por ejemplo, por el uso de instrumentos musicales, cantos o fenómenos similares, solicita el mismo perfil electroencefalográfico que el estado de trance hipnótico. Por añadidura, los fenómenos vivénciales (o sea, experimentados durante éste estado de trance) característicos del vuelo extático chamánico, como son la metamorfosis, el contacto con agentes imagínales  o 'espíritus,' y demás, pueden ser logrados igualmente durante el trance hipnótico (Overton 1998, 2000). De hecho fue debido a estos descubrimientos realizados por Overton en sus estudios de la neurofisiología del trance chamánico donde radican su desarrollo de la denominada "Hipnosis Chamánica" o "Meta-Programación Imaginoceptiva."

 

Las funciones del trance y de la imaginación en la hipnosis no son siempre auto-evidentes dadas las numerosas y diversas definiciones de la hipnosis que se han ofrecido, definiciones que varían tremendamente. La hipnosis se ha definido como “cualquier comunicación efectiva” (Grinder y Bandler 1981, página 2);“un estado mental en el cual las sugerencias son realizadas con mucho mayor fuerzas de lo que es posible bajo circunstancias normales" (Alman y  Lambrou 1992, página 7); y “ideas evocando respuestas” (Bierman, 1995, página 65). Cada una de estas definiciones ilustra perspectivas diferentes en la relación entre la hipnosis y el trance, una asociación que frecuentemente no esta bien comprendida, aunque el último es con frecuencia explícitamente percibido como equivalente al primero, o sea, el trance hipnótico, y sus fenómenos asociados, con frecuencia se toma como equivalente a la hipnosis misma. Sin embargo a pesar de que el uso del trance con pacientes es central a la manera en la cual la hipnoterapia se practica con frecuencia hoy en día, esto no siempre fue el caso, ni tampoco resulta que todos los que practican la hipnosis ven al trance como un elemento esencial de la misma.

 

LA HIPNOSIS EN BREVE PERSPECTIVA HISTÓRICA:

Desde su estado inicial hasta su uso actual, la hipnosis en el mundo occidental a atravesado una serie de transformaciones a lo largo de su desarrollo. Estas transformaciones muestran la relación entre la hipnosis y el trance, el papel que la imaginación desempeña en el proceso terapéutico hipnótico, y algunos de los aspectos intrínsecos y claves de la hipnosis pertinente a su relación con el chamanismo. En el oeste la hipnosis, o el mesmerismo como se le conocía en antaño, se puede trazar directamente a la figura de Antón Mesmer quien en 1776 promovió la idea de la presencia de un fluido general magnético que existía por toda la naturaleza, hasta en los organismos vivientes; Mesmer propuso además que la enfermedad resultaba cuando este fluido magnético no estaba proporcionalmente distribuido a lo largo y dentro del cuerpo. La curación se llevaba a cabo con la proximidad de una sustancia magnética para restablecer el equilibrio de flujo magnético dentro del cuerpo y por lo tanto para restablecer el organismo a su estado de salud. Aunque el procedimiento hipnótico tomó lugar sin el proceso formal de una inducción a un trance, la curación se realizó por la manipulación exitosa de la imaginación, en la forma de la expectativa del paciente de los efectos imaginarios de las fuerzas magnéticas. Tan poderosas eran las imágenes mentales de estas fuerzas ilusorias que esas intervenciones terapéuticas fueron acompañadas frecuentemente por convulsiones violentas por parte del paciente.

 

La segunda fase del desarrollo la hipnosis se centra en las técnicas promovidas por un discípulo de Mesmer - el Marqués de Puysegur. Puysegur insistió que el poder curativo de alinear los fluidos magnéticos en el paciente residía no en los imanes mismos, sino en el "magnetizador" (o sea, el hipnotista) quien por su fuerza de voluntad redirigía los flujos magnéticos del organismo y así promovía la salud del paciente. Puysegur fue el primer hipnotista conocido en inducir un trance en sus pacientes, estado al que el refería como "sonambulismo." Por lo  tanto esta fase en el desarrollo de la hipnosis se distingue por el uso de fuerzas dirigidas (aunque imaginarias), combinadas con la introducción del estado "sonámbulo" o trance en el paciente. Las técnicas de Puysegur inspiraron varios métodos de curación que incluían los "pases de manos" (parecido al Reiki moderno) y roces ligeros en áreas claves del cuerpo.

 

La próxima fase en la evolución de la hipnosis comenza en 1819 con Abbe Faria que desarrolló el "método de la mirada fija," con la cuál el requería que los sujetos fijaran su atención en un objeto para inducir el trance después del cual les ofrecía sugerencias o sugestiones de curación para completar la intervención terapéutica. Faria creía que la capacidad para curar residía no en los poderes del "magnetizador" si no en el estado de trance del paciente. A pesar de publicar haber publicados sus resultados sus descubrimientos suscitaron muy poco interés y permanecieron desconocidos por algún tiempo.

 

En 1849, varias décadas después e independiente de los descubrimientos de Faria, el doctor James Braid también descubrió que cuando los pacientes experimentaban un periodo de atención enfocada en una luz se volvían mas sugestionables. Braid fue el que estableció el término de "hipnosis" para referirse al estado somnoliento en el cuál entraban sus pacientes cuando mantenían la atención fija en una luz por un tiempo extendido. Al igual que Abbe Faria, Braid descubrió que los pacientes se hacían mas susceptibles a las imágenes solicitadas por sus sugestiones cuando estaban en "hipnosis" que cuando no, lo cuál le llevó a concluir que el proceso terapéutico dependía no de los efectos de ninguna sustancia magnética, sino del estado hipnótico del paciente. Por añadidura Braid concluyó que la "sugestionabilidad" del paciente se media por su capacidad para entrar en el estado hipnótico. Con los avances de ambos Abbe Faria y de James Braid, la hipnosis pasó a lo que se ha llamado la 'fase del trance' durante la cuál el trance por sí solo y sin la manipulación de fuerzas magnéticas imaginarias se entendió como la base de la intervención curativa.

 

A finales del siglo XIX el Hipólita Bernheim y el doctor Auguste-Ambroise Liébault en Francia habían determinado por completo que la hipnosis era el resultado de fuerzas psicológicas dentro del sujeto y no de fuerzas físicas (o cualquier otro tipo de fuerzas) existiendo fuera del sujeto. En 1958 después de un estudio extenso de dos años de duración la Asociación Medica Americana aceptó la hipnosis como un procedimiento clínico viable. Hoy por hoy el termino "hipnosis" se ha convertido en muy controversial, difícil de definir y por lo tanto difícil de delimitar. Todavía se emplea a veces indiscriminadamente tanto al método de intervención conocido como "hipnoterapia," al estado hipnótico del trance, a los fenómenos psicológicos y cognitivos comúnmente suscitados durante el trance, y al método de inducción al trance mismo.

 

LA IMAGINACIÓN: EL SINE QUA NON DE LA HIPNOSIS Y DEL CHAMANISMO:

Lo que es importante de notar de la hipnosis, y que se ve claramente en su historia, es la función central que la imaginación del individuo en la forma de creencias, imágenes sugeridas, y expectativas, juega en el encuentro hipnótico - con o sin el uso del trance. En 1794 y a petición del Rey de Francia, Benjamín Franklin dirigió una comisión real para investigar la validez científica de las alegaciones magnéticas de Mesmer. Al final de su investigación la comisión decretó que "la imaginación sin el magnetismo produce convulsiones, y el magnetismo sin imaginación no produce nada" (Bowers, 1976).

 

No obstante, hoy en día el trance hipnótico desempeña una función central en la hipnoterapia ya que en este estado se cree que las sugestiones del hipnotista tienen efectos magnificados con respecto a los que se lograrían si las manipulaciones similares se efectuaran en un estado de conciencia 'ordinaria.' En todo caso, la expectativa del paciente, que constituye ya un estado cognitivo-afectivo que surge de la combinación del resultado imaginado de un evento o procedimiento junto con la anticipación asociada con esa imaginería, está en funcionamiento no sólo durante el trance hipnótico, sino en cada aspecto de cualquier encuentro terapéutico.

 

Lo cierto es que incluso antes del inicio de una intervención formal el efecto psico-fisiológico del impacto de la imaginación en combinación con la anticipación del resultado de la terapia misma es una ocurrencia bien reconocida a lo largo de la historia de la medicina y comúnmente reflejada en el fenómeno, muchas veces despreciado, reconocido como "el efecto placebo." El efecto placebo se puede definir como aquel beneficio fisiológico o psicológico que tiene lugar como resultado de la expectativa del paciente a pesar de haber recibido una intervención efectivamente nula, como es la ingestión de un producto inerte. El placebo es la frustración de la industria farmacológica, su poder siendo tan ubicuo que cada nueva droga o tratamiento tiene que demostrar que su eficacia es mayor que la del placebo. Además, la efectividad del placebo ha sido testimoniada, sin excepciones, por más de dos milenios" (Shapiro & Shapiro, 1997).

 

La hipnosis ejemplifica el poder psico-fisiológico de la imaginación humana y muy probablemente se sirve del mismo poder que está desempeñándose durante el efecto placebo. De hecho para el doctor Bierman el efecto placebo es “el hecho cardinal” de la hipnosis (Bierman, 1995). La relación entre el efecto placebo y la hipnosis es más evidente durante las primeras fases de la historia de la hipnosis cuando se basaba exclusivamente en las manipulaciones "magnetizadoras" de las expectativas del paciente.

 

La contrapartida negativa del placebo se refiere comúnmente como el "nocebo," es decir, una sustancia inerte o una intervención normalmente ineficaz que produce resultados fisiológicos o psicológicos nocivos basados en la expectativa fatalista del paciente. La muerte vodú, en la cual la maldición de un brujo o de otra figura chamanística conduce a la muerte de la víctima, frecuentemente se presenta como el clásico ejemplo del "efecto nocebo.” La primera investigación científica de la muerte vodú se llevó a cabo por el gran fisiólogo Walter Cannon en 1942, que describía a este fenómeno chamanístico como "el poder fatal de la imaginación trabajando a través del terror desbordado” (Cannon en Benson, 1996). Por lo tanto la relación entre la muerte vodú y la hipnosis es fácil de discernir: "la muerte vodú es la hipno-muerte" (Overton, 1998). Ya sea positivo ("placebo") o negativo (“nocebo”), el resultado imaginado de la expectativa del paciente a veces puede ser tan determinante a la fisiología del individuo que el resultado imaginado se convierte, de menor o de mayor grado, en la manifestación de una cura o de una enfermedad.

 

Desde la perspectiva de la hipnosis clínica, Bierman pone hincapié en que el placebo, o sea, la hipnosis sin trance, y el "trabajo de trance" representan polos opuestos del espectro de la metodología hipnótica. Es aquí donde podemos encontrar claramente uno de los denominadores comunes y claros entre curación chamánica y la intervención hipnótica. Durante el encuentro de curación chamánica la imaginación del paciente es activada y ejercida mientras que observa los actos, en forma de conducta física y de descripciones verbales, del chamán que en su trance chamánico (hipnótico) está mentalmente viajando por la dimensión sobrenatural. La razón por este viaje chamánico (también denominado "vuelo extático") en las tradiciones chamánicas se encuentra en el concepto chamánico de la etiología de la enfermedad. Dentro del paradigma chamánico la patología se atribuye comúnmente a intervenciones o interferencias ilícitas de origen supernatural como es la pérdida del alma (desanimo), o un acto de brujería o de hechicería. Por lo tanto el chamán debe curar extáticamente, es decir, con motivo de una experiencia 'extra-corporal' deber entrar en una dimensión supernatural o bien para obtener el conocimiento para la cura, o bien para llevar a cabo una intervención directa en ese dominio por parte del paciente.

 

Hay una inversión de papeles entre la hipnosis y el chamanismo en cuanto al uso del trance. Es interesante que en la hipnoterapia el trance del paciente amplía el aspecto terapéutico de las imágenes mentales suscitadas por las palabras del hipnoterapeuta. Para el chamán, por lo contrario, la viveza de las experiencias que describe durante su viaje juega un papel poderoso en la imaginación del paciente condicionada fuertemente por la adquisición de expectativas culturales. De acuerdo con el desarrollo del modelo occidental corriente, en la hipnoterapia la habilidad para curar reside en la mente del paciente porque la enfermedad se entiende que origina dentro del paciente mismo; por esa razón es ahí, en el dominio mental del paciente, donde el terapeuta tiene que esforzarse para encontrar la solución a la patología. En última instancia, ambos la cura chamánica como la hipnoterapia se basan en el poder de la imaginación humana para crear imágenes vivaces y dinámicas y en la manera que la imaginería puede acarear reacciones y cambios psicológicos y fisiológicos en el paciente, a veces de formas dramáticas y perdurables.

 

Aparte del papel esencial que la imaginación juega en el chamanismo y en la hipnosis, hay otra área en la cual se asemejan y es en la naturaleza misma del trance. Desde un punto de vista neurofisiológico el patrón de actividad del cerebro creado durante un trance hipnótico es prácticamente idéntico al creado durante un estudio comparable del viaje chamánico. En añadidura, la fenomenología del viaje chamánico se puede replicar en el trance hipnótico con cualquier sujeto sugestionable. Consecuentemente, es razonable deducir que ambos el viaje chamánico y el trance hipnótico corresponden al mismo estado de la mente-cerebro y son simplemente adaptaciones sociales y culturales del mismo fenómeno psico-biológico.

 

Overton concluyó que donde la cura chamánica y la hipnoterapia difieren es en el hecho de que ambos son adaptaciones culturares fundamentalmente arraigadas en sistemas epistemológicos opuestos. Es decir, "para el occidental el conocimiento reside en esta realidad y por lo tanto es ahí donde la conciencia del clínico también debe estar;" por otra parte, "para un miembro de una cultura chamánica el conocimiento reside en una 'otra' realidad, por lo tanto es allí donde debe estar el espíritu del chamán." Inherente a ambas de estas metodologías curativas es el uso fundamental de la imaginación del paciente para obtener los resultados deseadas, ya sean psicológicos, fisiológicos, o ambos a la vez.

 

 

REFERENCIAS

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Achterberg, J. (1987).  The shaman: Master healer in the imaginary realm.  In Shirley Nicholson (Ed.), Shamanism (pp. 103-124).  Wheaton, IL: The Theosophical Publishing House.

Alman, Brian M. & Lambrou, Peter (1990).  Self-hypnosis.  The complete manual for health and self-change.  New York:  Brunner/Mazel.

Benson, Herbert (1996).  Timeless healing.  New York:  Scribner.

Bierman, Steve (1995).  Medical hypnosis.  Advances:  The Journal of Mind-Body Health, 11, (3).  Kalamazoo, MI:  Fetzer Institute.

Bowers, K. (1976). Hypnosis for the Seriously Curious. Monterey CA: Brooks/Cole Publishing Company.

Boyne, Gil. (1989).  Transforming Therapy.  Glendale, CA:  Westwood Publishing Company, Inc.

Cannon, Walter B. (1942).  'Voodoo' death.  American Anthropologist, 44, 169-81.

Eliade, M. (1964).  Shamanism.  Archaic techniques of ecstasy.  Princeton:  Princeton University Press.

Grinder, John & Bandler, Richard (1981).  Trance-formations.  Neuro-Linguistic Programming and the structure of hypnosis.  Mohab, UT:  Real People Press.

Halifax, Joan (1982).  Shaman: The wounded healer.  London: Thames and Hudson.

Harrington, A. (1997). Introduction. The Placebo Effect: An Interdisciplinary Exploration. Cambridge: MA: Harvard University Press.

Maxfield, Melinda (1990).  Effects of rhythmic drumming on EEG and subjective experience.  Unpublished Dissertation, Institute of Transpersonal Psychology, Menlo Park, CA.

Overton, James A. (1998) Shamanism and Clinical Hypnosis: A Brief Comparative Analysis.  Shaman, Vol 6, No 2.

Overton, James A. (2000) Neurocognitive Foundations of the Shamanic Perspective: A Brief Exploration into the Role of Imagination in Cognition and in the Creation of Experience. Shaman, Vol 8, No 1.

Shapiro, A. & Shapiro, E. (1997). The Powerful Placebo: From Ancient Priest to Modern Physician. Baltimore, MD: The Johns Hopkins University Press.

Teitelbaum, Myron. Hypnosis Induction Tecnics (1978). Springfield, Illinois: Charles C. Thomas.

Walsh, Roger N. (1990)  The spirit of shamanism Los Angeles:  Jeremy P. Tarcher.

Wall, Steve (1995).  Shadowcatchers.  New York:  HarperPerennial.

Yapko, Michael (1990).  Trancework:  An introduction to the practice of clinical hypnosis.  New York:  Brunner/Mazel.

 

 

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El sendero a la cima se desvanecía de imprevisto en una niebla espesa que se estrechaba delante de él como una cortina siniestra. Ensimismado en su progreso, ni se detuvo ni cuestionó su presencia, sino que procedió adelante resuelto en mantener su rumbo. No fue sino tras muchos pasos que se dio cuenta del cambio completo de temperatura y de ambiente a lo que ahora de repente parecía otro mundo: el clima cálido del monte se había substituido por un paisaje casi ártico cubierto de nieve y envuelto en una neblina densa y opresiva. Poco a poco su paso se fue deteniendo conforme a una extraña sensación que se materializaba inesperadamente en su ser: el miedo.

Al principio fue una impresión que aparecería levemente al borde de su consciente y él lo había simplemente ignorado, atribuyéndolo al cambio repentino y dramático de temperatura y de humedad que impactaban su cuerpo medio desnudo y recubierto de sudor. Gradualmente la sensación se había intensificado hasta el punto en el que tuvo que atenderla, considerarla, ya que exigía de su atención.

Estaba bastante sorprendido por sus pensamientos y no sabía lo que en realidad revelaban: ¿Falta de confianza? ¿Remordimiento? ¿Culpabilidad? ¿Soledad? ¿Qué le estaba pasando? Estaba solo, consigo mismo, ¿por que iría a tener miedo? Pero lo tenía, y de hecho estaba sobrepuesto de pavor. Deseaba gritar pero sabía que sería tanto en vano como humillante que aquellos sentimientos, ya patéticos que experimentaba por dentro se manifestaran al cosmos entero. Se sentía pequeño e insignificante, como si todo lo que había logrado, o todo lo que pudiera lograr no sumarían a más que el vacío interno en el cuál estaba sumergido; era como si todo fuese nada, como si él mismo fuese nada; era como si la enormidad del universo, de la naturaleza, de este mismo camino y de esta misma montaña a la cual él en plena arrogancia había desafiado, se le vinieran de pronto encima y le dejaran aplastado en espíritu si no en cuerpo. ¿Corriendo con Lobos? ¿Nadando con Orcas? ¿Siguiendo el Águila, a su Águila en el cielo? ¡Qué demonios! ¿Qué se había creído? ¿Algo especial? ¿Cómo se pudo haber engatusado de tal modo? ¿Cómo era posible? ¿Por qué no se había ahogado con las Orcas en la profundidad de la bahía en vez de acabar deseando no ser aquí, tan próximo a la cima? ¿Qué le pasaba? ¿Dónde estaba su poder? ¿Su orgullo de guerrero? ¿Por qué se había quebrado, ¡rajado!, tan de pronto?

Fue en medio de esta bruma cerebral que su mente apenas detectó una sombra fugaz, una mancha furtiva que lo hizo voltearse en un pánico enloquecido. ¿Qué fue eso? “¿Me estoy volviendo loco también?,” gritó desamparado. Pero conforme viraba repetidamente tratando de materializar en una imagen visual el movimiento efímero a su alrededor y su razonamiento no acabada de decidir si todo esto era real, sueño o alucinación, se dio cuenta de que estaba desorientado, de que ya no conocía ni el camino de vuelta ni hacia dónde se dirigía; estaba atascado, aturdido, y perdido. Fue en ese preciso instante que llegó el primer ataque.

Un dolor cortante, escalofriante, le atravesó el cuerpo como una daga de hielo rajándolo de rabo a cabo, cortándole hasta la misma respiración; arqueó la espalda en un espasmo involuntario de asombro y de agonía. Boquiabierto y con los ojos grandes como platos giró compulsivamente en la dirección del ataque mientras su cerebro revuelto trataba de concertar en una realidad la inundación de sensaciones crípticas que sus sentidos le ofrecían. Un auténtico terror se apoderó de él mientras involuntariamente echaba mano a la fuente del dolor en su lumbar izquierdo sólo para recobrarla recubierta de la misma sustancia pegajosa y roja que le fluía ampliamente por las nalgas y el revés de las piernas y que ahora le goteaba de la mano misma. De nuevo prendió una ojeada momentánea de la sombra conforme se retraía en ni se sabe qué dirección y su mente entretenía incluso explicaciones supernaturales de lo que estaba aconteciendo. Desesperado, revisaba todo a su alrededor pero sólo logró observar árboles y más árboles desvaneciéndose en la blanca distancia. Nada tenia sentido y mientras tanto el terror se hacia con su mera esencia, paralizándole hasta el pensamiento.

El segundo ataque le pilló en el flanco derecho y sintió claramente los detalles de los dientes que le atravesaban la piel y le hincaban en la carne causándole que soltara un rugido de dolor. De nuevo viró en su alrededor tratando de conectar visualmente con su asaltante, pero otra vez se había desvanecido en el bosque sin huella alguna, como un fantasma, como una presencia invisible que no dejaba a su paso más que heridas, dolor, y espanto. Los ataques ya venían, y venían, cada vez con mayor velocidad y frecuencia. Su cuerpo estaba rayado de sangre; sus piernas le fallaron y se cayó al suelo estremeciéndose en agonía, chocado por la noción misma de que tanto dolor fuese posible ya que él nunca . . . ¡no! ¡No era cierto! Un destello de memoria le transportó a ese lugar y a ese momento, a ese . . . a ese niño indefenso . . . ¡pero el ya no era niño! Una chispa de ira y de rabia que pronto se convertiría en una llamarada de furia se le apoderaba, sobrepasando su terror, superando su agonía. Nariz hinchada, dientes pelados y gruñendo como una fiera, su rostro se había convertido en una máscara de ira salvaje; mientras tanto recobraba los pies, ya no dispuesto a aguantar y evadir, sino propuesto a perseguir y destruir al demonio encabritado. Como si sorprendido por la nueva disposición de su presa, la sombra materializó y reveló una faz igualmente espantosa y temible: ¡la del sanguinario Carcajou!

Ambos oponentes se flanqueaban en una batalla a la muerte en la cual el Carcajou ya no contaba con la posesión ni del espíritu ni del corazón del hombre: ahora tendría que luchar contra él “mano a mano,” desde afuera de su mente y cuerpo. El hombre lo lanzó una patada pero el Carcajou ágilmente se retiró de su camino; el animal-espíritu a su vez se lanzó para morder al hombre pero aquél saltó hacia atrás y esquivó el ataque. Hombre y bestia atacaban y se defendían, ninguno rindiendo mayor resultado hasta que de pronto el hombre, sincronizando los movimientos del gran mustélido, logró conectar con una patada feroz al hocico mismo del fantasma carnal, lanzándolo por los aires para acabar rodando por la nieve, chillando como un perro azotado. Esto enfureció al Carcajou, el cuál, cegado de rabia y de odio, abandonó toda precaución a los cuatro vientos y se proyectó en un gran salto hacia el pescuezo mismo del hombre. En defensa el hombre alzó su antebrazo izquierdo y lo ofreció como escudo y carnada para la cólera desatada del Carcajou y de sus furiosas fauces. El Carcajou le atrapó el antebrazo en sus poderosas mandíbulas y ambos, hombre y animal, escucharon como se quebraban los huesos bajo la mordida implacable del Carcajou aún antes de que el hombre sintiera la oleada de dolor que a los momentos le paralizaría completamente el brazo izquierdo. Pero al guerrero nada le detendría; con la velocidad vertiginosa que tan a menudo le distinguiría en batalla, se abalanzó hacia el piso estrellando las espaldas del Carcajou contra el suelo, hincándole la rodilla en el pecho e inmovilizándolo en la nieve. En una despeluznante y frenética batalla continua de gruñidos humanos y animales, de garras descuartizando y desgarrando carne, y de sangre y carne humana salpicando todas las direcciones, el hombre bateo implacablemente a la bestia con su puño derecho hasta que el Carcajou permaneció una masa inerte de huesos quebrados, carne magullada, y tejido y pelaje aplastados. Es cuestionable si el hombre ni siquiera se diera cuenta de que los huesos de su propia mano se partieran bajo el tremendo e inexorable diluvio de impactos que impartió al espíritu-animal.

No dejó de golpear hasta que su brazo dejara de responder a los impulsos de su voluntad, mucho después de que el cadáver había ya cedido el dominio de la mordida y la posesión de la vida misma. Con el pecho aún jadeando del esfuerzo y con los nudillos blancos de apretarse los puños se le voltearon los ojos hacia arriba conforme se caía hacia atrás, sentándose sobre los talones. Su cuerpo se tambaleaba entre caerse de agotamiento y mantener su postura erguida cuando de pronto volteó la cabeza hacia las alturas, y a nadie en particular puso el grito en el cielo en un bramido primal de rabia, desesperación y despego a todas las cosas, rugiendo: “¿Esto es todo? ¿Esto es todo? ¿Esto y nada más? ¿Esto es lo que habéis mandado para destruirme? ¡No me importa! ¿Me oís? ¡AÚN SOY!” El repudio estremeció a la niebla misma, reverberando entre los troncos y las ramas de los árboles para acabar en un eco entre las montañas distantes. En la lejanía el trueno de una gran tormenta vecina respondió a su llamado.

Durante horas o momentos, nadie lo sabe, se quedó ahí sentado, exhausto, a la vez vacío y repleto. Finalmente, recuperándose sintió su poder surgir de nuevo y la voluntad de seguir le elevó a incorporarse de pie. Desorientado aún, su mente tardó en reconocer como copos de nieve la materia blanca que acababa de notar que le caía en la propia cara desde el cielo. Guerrero veterano que era, tomó nota de sus múltiples heridas y laceraciones acordándose de uno de sus refranes favoritos: guerrero sin cicatrices nunca vio batalla. Después de un asesoramiento experto decidió que no había mas remedio que seguir adelante, siempre adelante; ¿pero hacia dónde? ¿En qué dirección? Buscando alrededor por una señal notó la figura del Águila, de su Águila, posando tranquilamente sobre una rama: supo así que ese era el Camino.

Cuando llegó cojeando hasta donde el Águila lo esperaba, miró hacia lo que había dejado atrás. Se asombró cuando vio que el cadáver del Carcajou que había abandonado ya no era esa masa inerte de huesos quebrantados y pellejo aplastado, sino el cuerpo de un hombre – ¡de sí mismo! Aún mas sorprendido quedó cuando se dio cuenta de que las huellas en la nieve que conducían de la arena de muerte hasta donde se erguía en ese preciso instante no eran suyas, ni siquiera las de un ser humano, sino las del Carcajou mismo.
 


J. A. Overton Guerra, El Fundador

 

 

 

 

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¿QUÉ ES BLACK MAMBA?

 

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BLACK MAMBA es el aspecto físico y combativo del paradigma de desarrollo personal denominado MAMBA-RYU.

 

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Como arte marcial BLACK MAMBA abarca los aspectos psicológicos, emocionales, y filosóficos que caracterizan las artes marciales de origen oriental, pero sin muchas de las limitaciones de otras artes tradicionales o deportes de combate.

 

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Como sistema de protección personal BLACK MAMBA fue desarrollado como respuesta a las exigencias de seguridad del mundo moderno y con un solo objetivo en mente: supervivencia.

 

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Como la serpiente de la cual deriva su nombre, las técnicas, tácticas, y estrategias de BLACK MAMBA están desarrolladas para eliminar una amenaza física con la mayor eficiencia (menor esfuerzo) y efectividad (mayor resultado) posible.

 

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EL LEMA DE BLACK MAMBA, "MOVE LIKE A MONGOOSE, STRIKE LIKE A SNAKE," literalmente: "muévete como la mangosta, ataca como la serpiente," resume escuetamente el énfasis en maniobrabilidad estratégica, flexibilidad táctica, y ejecución técnica que caracteriza el aproche de BLACK MAMBA al combate de supervivencia.

 

 

LA HISTORIA DE BLACK MAMBA

 

BLACK MAMBA es el resultado directo de las experiencias, estudios, y programas de entrenamiento de su fundador Jaime Alejandro (James Alexander) Overton Guerra. Hijo de padre afro e indio americano y de madre española, el Maestro Overton nació en los Estado Unidos en el año 1963 en una década de gran turbulencia racial y poco después de que muchos de los estados de la unión repelieran las leyes que prohibían los matrimonios mixtos. Desde su primera infancia experimentó extrema violencia racial siendo agredido y en ocasiones abandonado por inconsciente y por muerto. Pero los efectos de estos encuentros se manifestaron también en su estado de salud, ocasionando serios trastornos digestivos, jaquecas, alergias, y problemas respiratorios en general. A los 7 años de edad, y después de haber sido hospitalizado en un par de ocasiones por ataques de asma su alergista le confió que si no se ejercitaba diariamente para fortalecer los pulmones con seguridad no llegaría a cumplir los 12 años. 

En gran parte respondiendo a esta realidad social que amenazaba acabar con su entonces único hijo, la familia se trasladó a la tierra natal de la madre donde el joven Overton empezó sus estudios de las técnicas orientales de yoga y de Zen a los 8 años de edad.
 

Pero la violencia no lo iba a dejar por mucho tiempo. Respondiendo a la inestabilidad política de España tras el asesinato del presidente Almirante Carrero Blanco, a los 10 años de edad la familia se mudó por poco más de un año a Inglaterra, donde el joven Overton experimentaría de nuevo la violencia tanto física como emocional del racismo. A los 12 años, ya de vuelta en España, y con motivo de un conflicto furtivo con un miembro de una cuadrilla local de delincuentes juveniles Overton se vio envuelto en una serie de acontecimientos y experiencias que durarían años y que afectarían su perspectiva ante las artes marciales en todos sus aspectos, físicos, psicológicos, y filosóficos. Es durante esta época que nacería su pasión por las disciplinas orientales y de combate.

A los 18 años de edad la familia se mudaría a Canadá, donde continuaría sus estudios marciales (karate, judo, aikido, boxeo, kickboxing, kung-fu, tae-kwondo, esgrima filipina, y otras), entrenando con pugilistas de calibre internacional en kickboxing, boxeo amateur, y tae-kwondo, y donde comenzaría a enseñar su propia arte de BLACK MAMBA en 1990. En 1995, con motivo de asistir a la universidad de UCSD, Overton se trasladaría con su familia a San Diego California donde intensificaron sus estudios de artes marciales, obteniendo rangos de instructor bajo maestros y grandes maestros de renombre internacional en judo, jujutsu japonés, jujutsu brasileño, aiki-jujutsu, sambo ruso, hapkido, combat hapkido, ninjutsu, boxeo tailandés (Muay Thai), y krav maga.
 

Es también durante esta época que Overton serviría de entrenador y principal compañero de entreno a su hijo Jimmy, quien ganaría numerosos títulos nacionales e internacionales de judo, un puesto en el equipo nacional de judo canadiense, y por lo cual el maestro Overton sería galardonado el título de Mejor Entrenador de judo canadiense durante tres años consecutivos (1998, 1999, 2000).

Combinando sus conocimientos marciales con sus estudios en los campos del chamanismo, la psicología, las neurociencias, las ciencias cognitivas, las religiones del mundo, la filosofía oriental y occidental, la supervivencia, y la protección ejecutiva, el Maestro-Fundador Overton expande el concepto de BLACK MAMBA creando el más amplio MAMBA-RYU, y designando a BLACK MAMBA al aspecto combativo.

En julio del 2006 el Maestro-Fundador Overton fue ingresado al Salón de la Fama de las Artes Marciales Estadounidenses.


 

¿POR Q BLACK MAMBA?

BLACK MAMBA surge por una parte como resultado de experiencia directa con la violencia urbana, y por otra parte de la integración de una amplia gama de conocimiento combativo; esta combinación permite tanto un rechazo de técnicas y tácticas ineficaces como la habilidad para adaptar otras a las necesidades de una situación presente. BLACK MAMBA es el producto de una selección y síntesis creativa de más de 20 artes combativas distintas.

BLACK MAMBA ES UN AUTÉNTICO SISTEMA INTEGRADO, lo cual significa que esta provisto de un esquema y ce una visión integrante que sinergísticamente combinan una diversidad de componentes derivados de una amplia variedad de orígenes en un sistema de combate insólitamente extenso, abarcador, y proficiente capaz de lidiar con cualquier aspecto de la realidad. Muchos sistemas modernos pretenden lo mismo, pero bajo escrutinio demuestran no ser sino una colección de técnicas disparejas adoptadas de otras artes o deportes competitivos amontonados sin una serie de principios, mucho menos una visión, que los integre; el resultado es una formula predestinada a la mediocridad a todos los niveles. BLACK MAMBA es un paradigma combativo coherente, caracterizado por una completa integración estratégica, táctica, y técnica.    

BLACK MAMBA es un componente de un sistema más comprensivo, el MAMBA-Ryu, y como tal es el resultado de una integración a un nivel más alto que el meramente combativo. Sin embargo, a pesar de que BLACK MAMBA es la esfera combativa de MAMBA-Ryu, sigue reflejando la profundidad filosófica, cognitiva, psicológica, y espiritual de las demás esferas del paradigma de MAMBA-Ryu, como el MAMBA Mindfulness, la Hipnosis Chamánica, y la Estrategia Existencial: Por esta misma razón, BLACK MAMBA es una auténtica ‘Vía’. Por en cuanto que muchas artes afirman lo mismo, la realidad es pocas promueven el conjunto de premisas o principios coherentes necesarios para constituir una filosofía de vida, mucho menos una metodología coherente para servir de guía al estudiante a lo largo de un sendero de autorrealización.

BLACK MAMBA enfatiza principios, no sólo técnicas. Las técnicas son tan ilimitadas como las hojas de un árbol porque son instancias en un determinado tiempo y lugar de una rama de principios. Tanto en BLACK MAMBA como en BLACK MAMBA Combate Situacional ponemos énfasis en identificar y comprender los principios psicológicos, filosóficos, y físicos fundamentales operantes en un determinado escenario. Al comprender estos fundamentos el estudiante de BLACK MAMBA aprende a trascender técnicas individuales para improvisar instancias de principios de más alto nivel y lidiar con efectivamente con cualquier situación vigente.

BLACK MAMBA enseña con cada aplicación su sombra, o sea, su inverso, su contrapartida, y por lo tanto sus debilidades y limitaciones. Como el investigador policial que tiene que pensar como el criminal al que procura, al aprender las limitaciones de una técnica nos preparamos mejor para defendernos de ella. Por ejemplo, no es por ser el mejor luchador que vencemos al luchador, sino por ser ambos conscientes de las limitaciones de la lucha, y por ser lo suficientemente proficientes en ella como para neutralizar al luchador que lograremos desenvolver la batalla en nuestros propios términos.

BLACK MAMBA se entrena principalmente en el exterior donde las confrontaciones reales se llevan a cabo. Al entrenar en diferentes terrenos, superficies desiguales, climas variables, a diferentes horas del día y de la noche, y bajo diferentes limitaciones tridimensionales (agua, ascensor, carro, cocina, pasillo estrecho, etc.) el estudiante aprende a desarrollar una familiaridad con las muchas situaciones en las que una situación conflictiva se puede llevar a cabo y por los tanto está mejor preparado para salir triunfante de cualquier situación.
 

 

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Jaime Alejandro (James Alexander) Overton Guerra, nació en San Francisco California en Agosto de 1963. Después de viajar extensamente por los Estados Unidos, su familia se mudó a Europa en 1971. In Europa adquirió su educación primaria y secundaria asistiendo a colegios y academias locales. Aunque su entrenamiento formal en las artes marciales no comenzaría hasta los 13 años de edad, fue expuesto a las tradiciones y filosofías del extremo oriente a partir de los 8 anos, primero en Yoga y después en Zen. De niño Overton era un jugador apasionado del ajedrez, juego que aprendió a los 4 años de edad y al que jugo extensamente a partir de su llegada a Europa, a menudo compitiendo con éxito incluso en torneos de adultos.  

A lo largo de su juventud Overton tuvo muchas oportunidades de poner a prueba sus habilidades marciales, a menudo contra boxeadores y otros estilistas marciales. A parte de muchas cicatrices, estas experiencias le otorgaron una perspectiva ecléctica y realista sobre el combate mano-a-mano que mantiene vigente en su régimen de entrenamiento aun hoy en día.

En 1981, a los 18 de edad, Overton regresaría al continente norteamericano, residiendo en varias ciudades principales del este del Canadá.

 

En Canadá fue otorgado una Licenciatura en Artes (especializado en Estudios Españoles y Latinoamericanos de la Queen's University), egresando Suma Cum Laude (“mas altos honores”) y otra en Ciencias Naturales (de la University of Waterloo), y su primera Maestría (Queen's University) donde comenzarían sus estudios sobre el chamanismo con su tesis titulada “El chamanismo y la perspectiva chamánica.” Durante este periodo entrenó extensamente en muchas artes, incluyendo el tae kwon do, el judo, el aikido, el boxeo amateur, y el kick-boxing profesional, sirviendo de compañero de combate a pugilistas profesionales, y campeones internacionales y olímpicos.  En 1990, basado en su amplio entrenamiento y en sus experiencias callejeras, fundó y enseñó Black MAMBA que luego evolucionaría al más comprehensivo MAMBA-Ryu.

 

En 1995, Overton se mudaría a California para continuar estudios pos-graduados en Ciencias Cognitivas en la Universidad de California en San Diego (UCSD), donde continuarían sus investigaciones científicas sobre el chamanismo y donde comenzarían sus estudios sobre el hipnotismo. In 1997 obtuvo su primero de numerosos certificados como Hipnoterapeuta Clínico, y dos años mas tarde su artículo titulado “Shamanism and Clinical Hipnosis: A Brief Comparative Analysis” (El chamanismo y la hipnosis clínica: una breve comparación analítica”) fue publicada y galardonada internacionalmente como el mejor artículo del año en el campo de la investigación de la hipnosis clínica, otorgándole un puesto Honorario en la Sociedad de Investigación de la Hipnosis del Reino Unido (“Honorary Membership to the Hypnosis Research Society, UK”).

 

Durante sus años siguiendo su llegada a California, Overton continuaría su entrenamiento en las artes marciales, obteniendo rangos de instructor en Krav Maga, Muay Thai (boxeo tailandes), judo, jujutsu, jujitsu brasileno, combat hapkido, hapkido, ninjutsu, Sambo, y aiki-jujutsu. A parte de sus propios estudios marciales y en los campos de la proteccion ejecutiva y de la supervivencia (desierto, invierno, montaña, etc.), Overton se dedicó a entrenar a su hijo Jimmy a través de una gloriosa carrera competitiva en deportes de lucha, ganando varios titulos de campeón de los EEUU y del Canadá, campeonatos del estado de California y de Nevada en judo, campeonato de California en jujitsu brasileno, un puesto en el equipo de lucha libre en la universidad de Stanford a la cual atiende, y un puesto en el equipo mundial de judo del Canada.  En los años 1998, 1999, y 2000 Overton fue otorgado el titulo de Mejor Entrenador en el judo canadiense por su excelencia como entrenador.

 

Además de su tesis doctoral en el campo de la neurofisiología y psicología de la imaginación, Oyerton ha enseñado Las religiones del mundo y La psicología de la religión en la Universidad Estatal de San Diego (SDSU), y ejerce como Maestro-Fundador de The Kaizen Center para Artes Estratégicas e Integrales en Tijuana, B.C., y en San Diego, USA. A su vez está trabajando en varios libros y artículos, incluyendo Knowing the Enemy: The Psychology of Religious Fundamentalist Terrorism and the Crisis of Belief; Masters of Strategy: Lessons from The Art of War, and From Shamanism to Don Quixote, The Psychology of Imagination.

 

 

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Me llamó la atención la piel de culebra azul a los lados [de la página Web], ¿tiene algún significado que acompaña el texto? Los reptiles en este mundo occidental y en especial las serpientes, transmiten algo que nos conecta con la defensa, nos dan miedo.

Susana – Caracas, Venezuela

Estimada Susana,

Gracias por su pregunta tan perspicaz. De hecho tanto la piel de serpiente como el color tienen un significado profundo en esta página Web, al igual que en todas las páginas asociadas con MAMBA-Ryu. Está muy acertada al decir que en el mundo occidental la serpiente es algo temible; de hecho como primates que somos tenemos buenos motivos evolutivos para temerlas: en las noches, cuando anidábamos en las ramas de los árboles buscando amparo de los depredadores terrestres, eran las serpientes las que se deslizaban con sigilo letal por las alturas y nos robaban las crías de los nidos. En ciertas partes del mundo donde los seres humanos siguen conviviendo con las serpientes en un estado pre-industrial aún se las teme, y a veces con muy buen motivo como es en el caso por ejemplo del África occidental donde la mamba negra aun ocasiona verdadero pavor.

      Históricamente, sin embargo, la serpiente también ha suscitado auténtica fascinación en la mayoría de las culturas del planeta, siendo asociada no sólo con la muerte sino también con la renovación (y el renacimiento), la sabiduría (y el conocimiento esotérico), la fertilidad (concepto fálico), y con la vida eterna misma. La manera en la cual las serpientes se desprenden periódicamente de la piel para permitir una nueva etapa de crecimiento combinado con la costumbre que muchas serpientes tienen de adentrarse en la tierra (considerada el dominio de los muertos en muchas culturas) por huecos u orificios, ha dado lugar casi universalmente a esta relación mitológica entre las serpientes y la superación de la muerte. De ahí que las serpientes hayan sido tan veneradas en la mayoría de las culturas mundiales como representantes de la sabiduría, de la vida eterna, y de la salud o terapia.

      En la civilización de Sumeria el dios de la serpiente “Ningizzida” es dueña del “árbol de la vida” y en la epopeya de Gilgamesh, que data al año 2750 a. de. C., la serpiente roba al protagonista la planta de la eterna juventud, desecha la piel y desaparece en las profundidades. En la tradición Hindú de la India donde el culto a la serpiente sólo es superada por la veneración a la vaca, la serpiente es una de las figuras más significativas y que recurre con mayor frecuencia. En esta tradición mitológica-espiritual que data a la más remota antigüedad de la India (antes de la llegada de la civilización Aria), la serpiente es sagrada y representa ambas vida y muerte, reconciliando estos opuestos dentro de sí misma. En la mitología azteca se hablaba de la “serpiente emplumada” - una figura medio humana, medio divina - que descendía a la tierra como el gran maestro de la humanidad. Para los chinos la serpiente adopta la figura del dragón que exhibe propiedades de protección y de sabiduría de carácter mitológico, mágico y divino.

      En la antigüedad Griega que representa la otra vertiente, junto al cristianismo, de la tradición occidental, la serpiente era también venerada y asociada con los dioses; entre los cultos al dios Dionisio, por ejemplo, la serpiente significaba sabiduría y fertilidad; el nombre original del templo de Apolo, dios del sol, era “Pito” conforme a la serpiente “Pitón.” En la antigua Grecia la serpiente se asociaba también con la salud y con la terapia. Asclepios, el dios de la medicina griega, se mostraba con su famosa vara de Asclepios que consistía en una bastón con una serpiente enroscada. Similar a la vara de Asclepios es el caduceo de Hermes que consistía en un bastón con dos serpientes y que por confusión con la vara de Asclepios se convirtió en el símbolo de la medicina occidental.

      Mientras que en la antigua tradición gnóstica cristiana la serpiente representaba a Cristo, la serpiente en occidente acaba adoptando un significado malévolo, asociado con la figura de Satanás y por consiguiente con la tentación de Eva, la caída del Edén, y con el pecado original. Esta visión netamente cristiana de la serpiente constituye una subversión casi universal de su papel mitológico tradicional. De hecho, la condena de la serpiente en el mito del Edén por su función de incitar la adquisición del conocimiento se puede interpretar como el comienzo de una etapa histórica-cultural en el mundo occidental en la cuál no solamente se ve a la fe como superior al conocimiento, sino como enemiga mortal del mismo.

      En MAMBA-Ryu, y por lo tanto en el Kaizen Center, la piel de serpiente azul simboliza tres cosas:

1) La búsqueda y la valorización del conocimiento letal (o ‘subversivo’) que rompe esquemas, patrones, o normas establecidos e irrumpe en la vida una visión fresca e innovadora que surge del horizonte de una nueva perspectiva; esta es la esencia de kaizen, continua mejora.

2) La necesaria función esencialmente terapéutica de toda actividad y proceso humano: La vida bien vivida es saludable y lo que no conlleva salud y auto-entendimiento es de por sí nocivo y desechable.

3) El color azul representa el planeta tierra (“el planeta azul” visto desde del espacio sideral) que nos recuerda que “el mundo es nuestro dojo” – el lugar de todo conocimiento, todo entrenamiento, y de todo aprendizaje.

Agradeciendo su interés y colaboración, le saluda atentamente,

J. A. Overton Guerra, El Fundador

 

 

 

Me llama poderosamente la atención el hecho de poder realizar Mamba Mindfulness de esa forma dinámica, en movimiento, mientras realizas cualquier otro tipo de actividad como caminar, correr, etc. Pero ¿es posible realizarlo a la vez que otra actividad que requiera una profunda concentración como conducir, escribir, dibujar o estudiar ? y si es así ¿podría responderme como ?

Teresa Barón
La Rinconada, Sevilla

 

 

 

 

Estimado Suscriptor:

 

El presente espacio está designado para que formulen preguntas, quejas, sugerencias y comentarios a los artículos de las anteriores ediciones del Boletín.

 

También desearía informarles que aceptamos artículos para publicar en nuestro Boletín informativo y buscamos perfiles de nuestros miembros para presentar al resto de la Sociedad Internacional de MAMBA-Ryu.

 

Agradezco su lectura de nuestro Boletín y espero tener ocasión de oír de Uds., contestar a sus preguntas, o poder publicar sus artículos y perfiles.

 

Hasta entonces,

 

J. A. Overton-Guerra, El Fundador

 

 

 

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Programa Diplomado de Seminario y Taller

 

 

La Psicología de la Imaginación:

Del Chamanismo al Don Quijote

 

 

La Psicología de la Imaginación:

Del Chamanismo al Don Quijote

 

La Psicología de la Imaginación, subtitulada "Maestros de Sabiduría, Creadores de Senderos: El Espíritu Humano en Búsqueda de Liberación," es un diplomado de 120 horas de duración en forma de seminario y taller combinados.

 

La Psicología de la Imaginación es un programa inédito netamente interdisciplinario que abarca conocimiento de las ciencias neuro-cognitivas, la antropología biológica, las psicologías clínica y de la salud, la hipnoterapia, el mindfulness, la psico-antropologia del chamanismo, la Meta-Programación Imaginoceptiva (la hipnosis chamánica), la psicología de la religiones del mundo, la psicología de las artes guerreras orientales (El Arte de la Guerra, los Ninja, los Samurai, y el Zen), y la literatura española (el Quijote).

 

La Psicología de la Imaginación es un programa primordialmente pragmático que enfatiza la búsqueda de la sabiduría como aquel conocimiento que conlleva a la felicidad y a la armonía interior y que sólo surge de un conocimiento intimo de la naturaleza humana y de su condición existencial.

 

 

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Módulo 1: El programa comienza con un estudio de la evolución de la mente-cerebro humana y el desarrollo consecuente de la facultad de la imaginación y continúa con una investigación de la función que desempeña la imaginación en la creación de la condición existencial humana y en el consecuente impulso hacia la espiritualidad. El Módulo 1 termina revisando el papel que la imaginación desempeña en el chamanismo, el estrés, la psicología de la salud, y en la hipnosis terapéutica. TALLER: El componente práctico del Módulo 1 enfoca en el desarrollo de técnicas derivadas de la metodología meditativa del Mindfulness: el conocimiento y la disciplina de la mente consciente.

 

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Módulo 2:  El segundo módulo es una introducción a la disciplina de la psicología de las religiones del mundo dónde se consideran diversas perspectivas religioso/espirituales sobre cuestiones esencialmente existenciales (“¿qué somos?,” “¿dónde estamos,” “¿qué/cómo deberíamos ser?,” “¿donde deberíamos estar?,” “¿cómo transformarnos? y “¿cómo desplazarnos?”) – todo dentro del contexto de los paradigmas ofrecidos por las principales religiones del mundo. El Taller del Modulo 2 enfoca en la Meta-Programación Imaginoceptiva, también conocida como el “hipnotismo chamánico.” La Meta-Programación Imaginoceptiva es una metodología desarrollada por el profesor Overton designada para revelar, comunicarse con, y re-programar a los esquemas mentales y emocionales de la mente no-consciente.

 

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Módulo 3: El tercer módulo examina el papel de la imaginación en la formación de ciertas características del arquetipo del guerrero, como es el desarrollo de la estrategia como metodología de vida (El Arte de Guerra de Sun Tzu), del Zen, y en el desarrollo de la intuición como sistema de conocimiento – todo representado dentro de las tradiciones orientales de Samurai y del Ninja.

 

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Módulo 4: El cuarto y ultimo módulo está dedicado al análisis de cuestiones de “ser e imaginar” en la obra titulada “Don Quijote de la Mancha.” El cuarto modulo es la culminación del curso ya que ofrece una oportunidad para que los alumnos muestren como la imaginación trabaja dentro de si mismos y en la naturaleza humana en general a la vez que estudian lo repetidamente se ha reconocido como la mayor obra literaria del mundo. Durante la culminación de este cuarto y ultimo módulo, los estudiantes completaran su ensayo titulado “Yo, Don Quijote,” en el cual aplicaran a) todo el material teórico y experimental que han aprendido en los módulos previos, b) y la perspectiva analítica de un estudio literario/psicológico de la obra Cervantina, a un análisis a la función que la imaginación desempeña en su propia condición existencial.  

 

 

 

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Encamínese en un Sendero con Corazón llevado por los principios de la Estrategia Existencial que le guiará a indagar, a nivel individual, cuales son sus necesidades existenciales, y cómo cumplir con ellas.

La Estrategia Existencial, también conocida como el Tao de MAMBA-Ryu, se sirve de numerosas y variadas disciplinas y áreas de conocimiento como: la psicología de la religión, las artes marciales y otras disciplinas estratégicas, la hipnosis chamánica, el MAMBA Mindfulness, las ciencias cognitivas, la psicologías clínica y de la salud, las filosofías occidentales de la mente y del existencialismo, así como las filosofías orientales del budismo, del taoismo y del Zen.

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