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Durante mi niñez y hasta
la mitad de mi adolescencia mis mayores inquietudes, mis
más profundas preocupaciones estaban enfocadas en cómo
sobreponerme al abyecto terror y violencia que a veces
definían mi existencia. De muy joven me di cuenta de que
la solución al problema no residía exclusivamente en la
condición física, en la preparación técnica, o en la
especulación cognitiva ya que ante la calamidad
siniestra, si carecemos de una constitución mental
robusta tales atributos físicos, técnicos, o
filosóficos, pueden rápidamente brotar alas y
abandonarnos a la más completa desesperación y acongojo.
Creo que fue como resultado del impacto de estas
experiencias precoces que mi interés en las artes
marciales, y en otras prácticas y metodologías del
extremo oriente, se enfocara más en el desarrollo del
tipo de capacidades mentales que conllevan a una
tranquilidad confiable, aún ante la catástrofe, que en
las meras manifestaciones físicas de poder o de técnica.
No eran tanto las habilidades pugilísticas de “Kwai
Chang Caine” de la serie televisiva “Kung Fu” las que
captaron mi atención como la serenidad y sabiduría de
los maestros de Shaolin quienes lo entrenaron. No fue
tanto la dinámica despampanante, ni los bravos aullidos
cinematográficos de tipos como Bruce Lee lo que me
sirvió de inspiración, como las imágenes televisivas del
monje Budista que, en protesta a la injusticia religiosa
de Vietnam del Sur durante la guerra, se auto-inmoló y
murió inmutable, inerte y en silencio.
A lo largo de los años me resultó evidente que es sólo
mediante una fuerte fundación psicológica, filosófica, e
incluso ‘espiritual’, que podamos esperar que edificio
de nuestra existencia logre superar las adversidades
tormentosas de la vida, los desengaños y los desastres;
y es también a través de tal fundación que consigamos
apreciar lo magnífico y asombroso de ‘ser’ no importe
cuan desagradable la carga que llevemos, cuan pesada la
roca que debemos rodar.
No es en los momentos de vanagloriosa victoria donde se
encuentra al verdadero campeón; no es en las horas,
semanas, o años de descubrimientos celebrados o de
logros renombrados donde encontraremos la auténtica
‘grandeza’; ésa solamente se encuentra en aquellos
instantes inexorables vividos por súper-individuos que
una vez tras otra, enfrentados con innumerables fracasos
o trágicos desengaños, amenazados con morir en un
anonimato total, o viviendo en la más extremada miseria,
demuestran, día tras día, su reconsagración inagotable a
la ‘causa.’
Muéstrame a un hombre o a una mujer quien, después de
haber sido repetidamente derribado e incluso hundido por
las fuerzas implacables e incesantes de una realidad más
allá de su control, y quien sin buscar refugio ni en
dimensiones fantásticas ni en entes ficticios, se alza
una vez más por su propia cuenta, en espíritu si no en
cuerpo quebrantado, y yo te mostraré el verdadero
sentido de la fortaleza interior y del poder personal.
Encuentra un individual quien aún en medio de los
impredecibles pleitos y desafíos de la vida, pérdidas
crueles, achaques desatinados, y tragedias
desalentadoras deriva ‘sentido’ del mero hecho de vivir,
y habrás encontrado a alguien que ha amaestrado al arte
elusivo de ser feliz.
No es a la persona que, provista del lujo de la calma y
del confort logra alcanzar un estado de ‘consciencia
mística’ a la que debemos admirar. Por lo contrario: es
al individuo que enfrentado con los impredecibles
desastres de la vida verdaderamente encarada, y aún
atrapado por las garras maliciosas del azar, logra
rápidamente recobrar la compostura y demostrarse
‘centrado’ a la que debemos escrutar ya que esta persona
ha logrado algo más allá de lo que los libros o las
técnicas por sí solas pueden ofrecer: la sabiduría.
La sabiduría, esa combinación de conocimiento y de
práctica que, a pesar de las circunstancias fuera de
nuestro control, conlleva a la felicidad y a la armonía
en la vida es lo que todos en última estancia buscamos.
El poder personal sólo no es suficiente, porque sin los
mecanismos mentales para guiar su potencial, sin el
contexto filosófico/espiritual dentro del cual aplicar
sus recursos no somos sino un Titánico: imparable en
nuestro movimiento pero condenado a encontrar la ruina
en el choque inevitable con los incontables y
despiadados icebergs de la vida.
La condición existencial humana está por su naturaleza
repleta de inevitable pérdida – o de la amenaza de la
misma: pérdida de la vida, pérdida de la juventud,
pérdida de la propiedad y de las posesiones, pérdida de
los seres queridos, pérdida de la inocencia, y demás, y
por lo tanto se contamina del duelo y de la angustia que
naturalmente los acompaña. No obstante, es en el caos de
la guerra donde se encuentran los más deplorables
aspectos de la vida en su extremo: la carnicería y la
mutilación, la devastación y la destitución, el saqueo y
la profanación, el hambre y la enfermedad, etc.
No es de sorprender que muchos individuos vuelvan de los
campos de batalla mentalmente traumatizados y
emocionalmente violados y trastornados, incapaces de
integrarse con éxito a la ‘normalidad’ de su existencia
anterior en tiempos de paz. Tampoco es de sorprender que
castas guerreras hayan sondeado metodologías
filosóficas/espirituales, como en el caso de los Samurai
con el Zen, para desarrollar la capacidad mental y
emocional de superar las vilezas de la guerra y
reconciliar internamente la depravación de sus
experiencias dentro del contexto de un modo de vida y de
existencia.
Es por este motivo que para mí las verdaderas artes
marciales tienen que tener como objetivo enseñar más que
solamente técnicas de poder físico; deben encaminar al
practicante en un sendero de auto-poder, descubrimiento
y mejora que lleva más allá de la mera acumulación de
información o de la memorización de movimientos; tienen
que definir un sendero que lleva a un espíritu inmutable
derivado de una mente y de un cuerpo armonizados en
acción. Tal es el Sendero de MAMBA.
J.
A. Overton Guerra, El Fundador

ARRIBA

Basado en una entrevista
de Elizabeth González Musello con el Maestro-Fundador J.
A. Overton Guerra.

¿Cuáles son los orígenes del Mamba Mindfulness?
Los orígenes
del Mindfulness como técnica mental, como serie
de ejercicios mentales, se hallan en el yoga hindú que a
su vez surgió hace miles de años. Puesto que no se sabe
exactamente cuando comenzó el yoga tampoco se sabe cuando comenzó el Mindfulness, pero
ya en el Bhagavad-Gita, libro sagrado del hinduismo y
fechado entre 50 y 500 a de C., aparece la técnica del
Mindfulness mencionada cuando el dios Krishna se
revela como tal a su discípulo Arjuna en las vísperas de
una gran batalla en el "campo del deber." La enseñanza
del dios enfoca en uno de los
principios fundamentales del Mindfulness: en la
necesidad de conseguir apaciguar los remolinos de la mente
para lograr cumplir con el deber a pesar de la
interferencia conflictiva de emociones tales como el miedo,
el
remordimiento, la ansiedad, etc.. Que yo
sepa ésta es una de las primeras referencias literarias
a la práctica de esta disciplina mental y a la función
que ejerce no sólo en el comportamiento individual, sino
también en el cumplimiento del deber social. El
Mindfulness es central a la psicología y a la filosofía
espiritual del hinduismo, del budismo y del Zen y de ahí pasó a ocupar
una posición central en el paradigma guerrero de las
artes marciales orientales. Con el Mindfulness
uno aprende a vivir en el presente pero no solamente
para el presente. El MAMBA Mindfulness surge del
estudio del Mindfulness dentro del contexto del Budismo,
del yoga, y del Zen, de su práctica y aplicación en las
artes marciales orientales, y en su aplicación moderna
en los campos de la psicología clínica y de la
psicología la salud.
¿En que consiste el
Mindfulness?
A pesar de que
la palabra inglesa no abarca del todo el significado del
‘Mindfulness,’ sí nos aporta un indicio de en qué
consiste: Mind- ‘mente,’ fulness –
‘plenitud" - "Plenitud Mental." El
Mindfulness consiste por una parte en llenar la mente, y
por otra en ser conscientes y responsables por el
contenido de la misma. Con el Mindfulness
aprendemos a prestar atención: atención a ser conscientes,
atención a lo que estamos haciendo, atención a los
mecanismos mismos de los procesos mentales; tenemos que
ser responsables de lo que pensamos, de lo que ocupamos
en nuestras mentes. Pero el Mindfulness va mas
allá de ser conscientes o de poner atención, consiste
también en un cierto tipo de control, de manejo, de
dominio sobre la mente consciente. El Mindfulness
visto así es un programa que consiste en aprender cómo
enfocar deliberadamente la mente en uno u otro 'objeto'
mental y así liberándonos
de otros; es un programa que nos enseña cómo hacer una selección del tipo de
pensamientos, de emociones o de estímulos en los queremos
enfocar nuestros pensamientos con la exclusión de otros;
es un programa que nos enseña a decidir cuales son los
pensamientos inútiles e inclusos
perjudiciales y no dejarnos dominar o llevar por ellos.
El objetivo final del Mindfulness es de
desarrollar un control sobre la mente consciente a
través de lo que podemos llamar una súper-consciencia
o una meta-consciencia: una atención a los
procesos y al
contenido de la mente para llegar a ejercer un control,
una selección tanto de los mecanismos como del contenido
de los mismos.
¿Qué es el MAMBA-MINDFULNESS?
El
Mamba
Mindfulness es una versión mucho más
estructurada e intensiva del Mindfulness que se
enseña comúnmente. Debido a que forma parte del
paradigma marcial que es MAMBA-Ryu, el objetivo último
del MAMBA Mindfulness - el desarrollo de la
súper-consciencia – está mucho más presente que en otros
programas típicos de Mindfulness. Por lo general estos
programas típicos consisten en una serie de ejercicios básicos,
ya sean de respiración o de meditación, practicados de
manera muy estática y tranquila, removida del bullicio
de las actividades cotidianas. Un programa típico de
Mindfulness enseña a la persona a meditar de acuerdo con
los principios del Mindfulness y ahí se acaba; se les
dice a los discípulos que han de meditar media hora al
día y que eso les ayudará a controlar su estrés. Algunos
programas de Mindfulness son más avanzados que
otros, aplicando los principios del Mindfulness
al manejo de procesos mentales en movimiento, como
pasear o almorzar; no
obstante estos programas pocas veces llevan los
principios del Mindfulness al mundo de la realidad. Por
supuesto que la meditación de por sí es importante: le
permite a la mente y al cuerpo un refugio, un espacio en
el tiempo en el cuál tiene un descanso de los estreses
de la vida. Pero el MAMBA Mindfulness es mucho más
extensivo e intenso, mucho más dinámico y estratégico en
su aplicación de los principios de súper-consciencia.
Esto en gran parte es debido a que MAMBA es un paradigma
marcial de vida en el cual opera una perspectiva
netamente guerrera. Para el Mamba la aceptación de la
adversidad como parte íntegra e inevitable de la vida se combina
con una exigencia de uno mismo por mantener un equilibrio
y estabilidad emocional; es decir, para el MAMBA
mantenerse ‘centrado’ no es una opción deseable, sino
una obligación, una aceptación de la responsabilidad que
uno tiene consigo mismo para lograr una paz y armonía
interior.
¿Cómo se logra este desarrollo del ‘súper-consciente’?
Aunque los
detalles del programa de entrenamiento dependen en gran
parte de la dedicación y de las capacidades del alumno o
discípulo, se puede desarrollar un plan a grosso modo en
tres fases: la estática, la dinámica, y la estratégica.
FASE ESTÁTICA: La primera
fase consiste en aprender como funcionan los
procesos de la mente a su nivel más rudimentario. Aquí
aprendemos a darnos cuenta de la respiración y de la
relación de ésta con el pensamiento y las emociones;
tomamos consciencia de la conexión básica entre el
cuerpo y la mente y nos damos cuenta de lo difícil que
es calmar los incesantes “remolinos de la mente.” En esta
etapa básica aprendemos a quedarnos inmóviles;
aprendamos a meditar; aprendemos a
respirar; aprendemos a darnos cuenta de cómo somos por
dentro, es decir, de cómo funciona la mente; descubrimos
la verdad elemental de la mente humana: que la gusta
rehusar del presente, huir "del aquí y del ahora" a toda
costa para enfocarse y distraerse en el futuro, en la fantasía, en el
pasado, o en "el allá (o en el más-allá) y el entonces."
FASE DINÁMICA: La segunda
fase es la fase dinámica y en ella se aprende a
aplicar los mismos principios del Mindfulness que se
emplean durante un estado estático de meditación pero a
estados que requieren movimiento; ahora se tiene que
aprender a aplicar ese mismo dominio de los procesos
mentales de la meditación al movimiento, a cuando se
está andando, escribiendo, o dando una charla. La vida
se convierte en una meditación porque aplicamos esa
misma concentración, ese mismo control, esa misma
armonía interior a todos los aspectos de la vida; se
aprende a estar presente en vez de huir de la vida, en
vez de estar ausente. La vida acontece en movimiento, no
acontece en un lugar aislado y estático, entonces es
importante desarrollar las técnicas necesarias para
encontrar esa armonía en el dinamismo que es la vida.
FASE ESTRATÉGICA: La tercera
fase es más sofisticada puesto que consiste en
aplicar los preceptos estratégicos de MAMBA-Ryu a los
procesos mentales del Mindfulness: nos referimos a un Mindfulness estratégico. Aquí se
aprende a hacer una selección preferencial, consciente
de en qué vamos a pensar en cada momento; vamos a
enfocar nuestro pensamiento a plena consciencia de que
hay ciertos pensamientos, ciertas emociones que nos
favorecen más que otros y que nos conducen a la paz y a
la armonía interior, mientras que otros por lo contrario
nos llevan a la miseria, a la desdicha. Estamos
ejecutando, emprendiendo los movimientos mentales como
si fuesen piezas en un tablero de ajedrez, a sabiendas
de que el oponente somos nosotros mismos.
¿Para qué sirve el MAMBA Mindfulness?
En
los Estados Unidos se emplea el Mindfulness en
programas antiestrés, en programas de recuperación de
patologías criticas, como problemas cardiacos, cáncer, o
incluso SIDA; clínicamente se emplea en toda situación
en la cual es imprescindible para el paciente, ya sea
por causas
fisiológicas o psicológicas, ejercer control sobre sus
procesos mentales y emocionales. Estas personas tienen
que aprender a vivir en el presente porque el presente
es todo lo que uno tiene, el pasado ya no existe, y el
futuro ¿quién sabe? Con el Mindfulness uno
aprende a controlar la mente y él que controla los
pensamientos ejerce un control, una influencia
importante sobre las emociones; y como las emociones
son una gran conexión entre la mente y el cuerpo es
importante para estos pacientes aprender a manejarlas.
Él que controla los pensamientos ejerce control
sobre las emociones y el que controla las emociones
ejerce cierto control sobre el cuerpo, sobre la vida
misma. Para las personas que viven un nivel de vida
estresada o tienen un carácter nervioso el Mindfulness
les enseña a controlar cómo pensar, cómo sentir, cómo
vivir, cómo estar.
El Mindfulness también sirve para las personas que
están afectadas por una crisis emocional, o por la
depresión o la ansiedad. Estas personas también tienen
que aprender a estar presentes. Los deprimidos viven en
el pasado ya que temen que las tristezas y tragedias del
pasado se manifiesten inevitablemente en el futuro;
proyectan el pasado sobre el futuro. Los ansiosos temen
por el futuro, es decir, temen que el futuro les vaya a
traer algún desastre, inesperado o no, y viven
imaginándose posibles calamidades del porvenir;
proyectan un futuro indeseable sobre el presente. Tanto
los deprimidos como los ansiosos son incapaces de
apreciar el presente, ambos viven en sus mentes,
victimas emocionales de procesos mentales que les
atrapan en el allá y el entonces, en vez de saber
aprovechar la paz del momento presente, del aquí y del
ahora.
Hay un cuento Zen que capta muy bien la actitud
del Mindfulness con respecto al valor de saber vivir en
el presente:
Érase una vez
un monje que iba caminando una tarde por el bosque. De
pronto se vio acosado por un tigre y para huir tuvo que
tirarse por el borde de un precipicio agarrado de una liana. Pero conforme descendía por la hiedra
escapando del tigre descubrió que abajo no lo esperaba
más que otro tigre igualmente fiero y hambriento. Colgado así
entre dos tigres las cosas sólo empeoraron cuando
aparecieron unas ratas que comenzaron a roerle la liana
por encima de donde estaba agarrado. Buscando a
su alrededor, dándose cuenta de lo catastrófico de su
situación de pronto su mirada topó con una sabrosa y
madura fresa silvestre que estaba a su alcance. Con una
sonrisa en los labios el monje arrancó la fresa del
suelo y se deleitó con el sabroso manjar.
El MAMBA Mindfulness enseña a vivir en el
presente pero no sólo para el presente. La vida
consiste en una serie de momentos presentes, en un fluir
continuo del tiempo que comienza para el individuo con
la vida y que le lleva a un final cierto: la muerte. Hay
veces que uno tiene que ‘estar’ en el futuro, porque el
que no planea su futuro se perderá en el presente; y hay
momentos en los que uno tiene que ‘estar’ en el pasado,
porque el que no entiende su pasado padecerá de él. Pero
el problema con la mente humana es la tendencia
patológica que tiene para huir del presente viviendo,
sufriendo, padeciendo en el pasado, en el futuro, en la
fantasía, perdiendo de vista las auténticas maravillas
de la paz interior y la armonía espiritual que sólo el
presente nos ofrece.
Entrevista de
Elizabeth González Musello con El Maestro-Fundador J. A.
Overton Guerra

ARRIBA

La
Estrategia Existencial es una metodología de
vida, una “vía,” dedicada a encaminar al individuo hacia
la liberación, hacia el estado psicológico-espiritual de
armonía interior, de equilibrio emocional, de excelencia
personal, de claridad y de auto-poder. Para llegar a
comprender en qué consiste la Estrategia Existencial
tenemos que de antemano capacitarnos de dos conceptos:
la estrategia y lo existencial.
Históricamente, vemos que es en el campo de la guerra
donde la estrategia primero se definió y actualizó como
disciplina; las artes marciales son las que han
desarrollado con mayor ahínco el campo de la estrategia
y sus conceptos asociados de tácticas y estratagemas.
Tratados clásicos como El Arte de Guerra o El Libro de
los Cinco Anillos, por ejemplo, preservan y dan vigor a
este conocimiento dentro del campo de las artes
marciales. De ahí que en La Estrategia Existencial
nuestra perspectiva en muchas facetas adopte
decididamente una actitud marcial, guerrera.
El concepto general de “estrategia” como sistemática se
aplica a muchos campos de tal modo que se oye hablar de
estrategias económicas, de estrategias políticas, o
estrategias legales. Propiamente hablando, el desarrollo
de la estrategia como arte y como ciencia, como
disciplina estudiada y comprendida, como metodología
cognitiva y de acción está aún en su estado embrionario;
no obstante es posible ofrecer una definición funcional,
operacional:
La estrategia es la administración perspicaz de
recursos limitados para alcanzar objetivos, para superar
adversidades, y para imponer designios.
¿Y lo existencial? ¿De qué trata? ¿A qué nos referimos
con existencial? Para comenzar, y como el término mismo
indica, por existencial nos referimos a algo que tiene
que ver con vivir, con existir, con sobrevivir. Pero con
existencial queremos referirnos a algo más substancial,
algo más profundo. Lo existencial de la Estrategia
Existencial corresponde al arte de lidiar con la
condición existencial humana, con el tipo de existencia
propia de nuestra especie. Cierto es que toda especie
tiene que encararse con las demandas de existir, de
alimentarse sin convertirse en alimento, de procrear. Y
estas demandas se enfrentan no en un vacío, sino en un
medio ambiente ecológico: los que se adaptan sobreviven
y pasan sus genes, los que no pululan los museos para
ser mirados y admirados. De ahí que los procesos de
adaptación al medio ambiente dejaron huellas innegables
en la forma y el comportamiento de las especies, tanto
de animales como de plantas.
Pero los procesos evolutivos que transformaron género
tras género de homínido hasta culminar con nuestra
subespecie homo sapiens sapiens hicieron mucho más que
otorgar locomoción bípeda, destreza manual, y epidermis
lampiño a nuestra constitución física. La evolución, con
su variedad de procesos tanto de adaptación selectiva
como de mutaciones al azar, a última estancia
transformaron nuestras redes neuronales, la base
funcional de nuestra materia cerebral para dotar a la
mente de algo verdaderamente insólito, único, e
intrínsicamente humano: la imaginación.
La imaginación, esa capacidad de crear experiencias
mentales a veces incluso más verosímiles que los
originados por la percepción misma, es la facultad de ir
más allá de lo que nuestros sentidos nos informan. La
imaginación es la capacidad de crear imágenes y
experiencias, a veces mundanas y otras fantásticas, que
nos transportan fuera del aquí y del ahora del presente
físico y temporal para desafiar las leyes represivas del
tiempo y del espacio y ubicarnos en el allí y el
entonces. La imaginación, esa plataforma cognitiva del
arte, del lenguaje, de la tecnología y de la
espiritualidad nos convierte en seres humanos, y a la
vez nos desubica, aliena y ajena del resto de la
naturaleza, del cosmos, de los demás seres vivos, y peor
aún, de nosotros mismos.
Con la imaginación apenas sentimos el presente actual,
continuo, sino que revivimos una recreación imperfecta y
elástica del pasado, y presentimos un sinfín de futuros
posibles: con la imaginación el rayo y el trueno ya no
son meros – e imponentes – fenómenos meteorológicos sino
una expresión de la furia de los dioses expresando el
descontento con la tribu; con la imaginación las sombras
de la hoguera en la cueva ya no son pliegues luminosos
en la penumbra sino espíritus de nuestros antepasados
que nos invitan a la danza ritual de la caza; con la
imaginación una frase hablada ya no es una sucesión de
sonidos incoherentes, sino una referencia a un objeto, a
una imagen, a un evento pasado, futuro o presente; con
la imaginación un símbolo trazado en un plano ya no es
un mero garabato, sino una fórmula química para la
fabricación de explosivos.
Desde el punto de vista de adaptación al medio ambiente
y superación al mismo, la imaginación dotó a nuestra
especie de la ventaja competitiva que la permitió
sobrevivir. Carentes de las súper-dotes físicas del
resto del reino natural, de garras para derribar presas
o para desalentar depredadores, de alas para navegar los
horizontes libres del cielo abierto o de branquias para
respirar en las profundidades azules del abismo ácueo,
de velocidad espeluznante tanto para cazar como para
evitar ser cazado, la supervivencia de nuestra especie
se llevó a cabo gracias a la adaptación especial de
nuestro sistema nervioso central, de nuestro cerebro en
particular. ¿Y cuál es la función del cerebro más
responsable por nuestra supervivencia como especie? La
imaginación.
La imaginación es el horizonte recóndito de la esencia
humana, y el cerebro, nuestra adaptación evolutiva al
medio ambiente es el órgano de la misma.
Pero no hay mal que por bien no venga, y la imaginación
no iría a ser la excepción a la regla. Como primates
seguimos siendo animales sociales, y como tales
precisamos de una gran complejidad emocional carente en
especies solitarias o insociables. Es aquí, en nuestro
superdesarrollo emocional y afectivo donde en gran parte
la imaginación resultó ser el arma de doble filo: por
una parte nos permite articular escenarios en la mente,
planificaciones de eventos futuros, análisis de sucesos
pasados, formular representaciones detalladas de
posibilidades reales, someterlas al raciocinio del grupo
mediante los procesos dialécticos y retóricos, y decidir
cual es el recto proceder con un mínimo de riesgo
personal, pero por otra nos lleva a la angustia y a la
tristeza, a la ansiedad y a la depresión, al re-evocar
pasados y vivenciar futuros sin existencia previa, y a
sufrir emocionalmente como si éstos ambos fuesen
realidades tangibles: la imaginación nos lleva a la
condición existencial humana, a formular preguntas como,
¿de dónde venimos? o ¿qué hay detrás de la muerte? Y aún
más importante, la imaginación conlleva la angustia de
no siempre obtener respuestas netamente satisfactorias.
Vivimos en un momento socio-histórico muy particular, lo
que los sociológicos y otros eruditos han denominado el
‘postmodernismo.’ Como época, el postmodernismo se
caracteriza por una crisis de valores, de absolutos, de
creencias, de ideologías fijas y determinantes, por una
crisis existencial. ¿De donde viene esta crisis? Por un
lado estamos experimentado el resultado inevitable del
choque de la ciencia y la razón con la fe y la religión.
El mundo no es aplanado, el sol no gira en torno a la
tierra, el cielo abre a un abismo frío de galaxias,
constelaciones, astros, satélites y planetas de los
cuales el nuestro no es sino uno de entre innumerables;
el record arqueológico indica un planeta que se formó a
través de billones de años y no de seis días; los seres
no nacen por generación espontánea sino por procreación
de otras iguales o genéticamente compatibles.
La creencia en las respuestas existenciales,
trascendentales que ofrece la religión, cualquier
religión, nos resultan cada vez más y más difíciles de
aceptar y cada día se encuentran mayor número de
individuos que ‘personalizan’ su religión de acuerdo a
su perspectiva y necesidades haciendo caso omiso al
dogma impuesto por las autoridades oficiales de la
misma. El mundo se ha ido achicando, en cualquier lugar
de nuestras sociedades, sobre todo de nuestras
sociedades occidentales, podemos entrarnos en contacto
con ideologías espirituales o religiones originarios de
otras culturas, con otras premisas y conclusiones,
muchas de ellas contradictorias e incompatibles sobre el
origen, la esencia, y el destino del cosmos, del mundo,
del ser humano. Para el judío, el cristiano y el
musulmán, el tiempo sigue un esquema lineal: el universo
mismo comenzó en un punto en el tiempo y acabará en
otro; para el hindú por lo contrario el tiempo es
cíclico y la creación y la destrucción de todo lo que
existe se repite y se repetirá innumerables veces. Para
el hindú el alma, el atman o esa esencia
inmutable de cada ser reencarnará hasta que aquel llegue
a un punto de desarrollo tal que se libere del ciclo;
pero el budista declara anatman, es decir,
que esa esencia inmutable no existe: todo es flujo.
Las incompatibilidades esenciales e inalienables entre
las tradiciones espirituales del mundo nos dejan en un
estado de inseguridad: ¿Dónde se ubica la verdad
absoluta que tanto deseamos? Muchos, hartos de la
angustia y desalentados por la búsqueda tratan de
escaparse hallando su respuesta temporaria en la
aniquilación personal del soporífero legal o ilícito, o
de la diversión estupefaciente del producto electrónico.
El ser humano, la condición existencial humana, sobre
todo en la era del postmodernismo, trae unas necesidades
únicas de entre los seres vivos de este planeta. El
objetivo de la Estrategia Existencial es
precisamente de indagar, a nivel individual, cuales son
esas necesidades, y cómo cumplir con ellas. Los recursos
son limitados pero los objetivos son claros y
obtenibles: vivir nuestra existencia, cualesquiera que
fuere, con un mínimo de armonía interior, con una paz
personal, con un sosiego espiritual, y con una sensación
de excelencia, de hallazgo. Deseamos encontrar el
cuartel en la batalla, la quietud en el caos, la certeza
en la confusión. Como metodología de vida, la
Estrategia Existencial, también conocida como el Tao
de MAMBA-Ryu, se sirve de numerosas y variadas
disciplinas y áreas de conocimiento para lograr sus
objetivos: la psicología de la religión, las artes
marciales y otras disciplinas estratégicas, la
Hipnosis Chamánica, el MAMBA Mindfulness, las
ciencias cognitivas, la psicologías clínica y de la
salud, las filosofías occidentales de la mente y del
existencialismo, así como las filosofías orientales del
budismo, del taoismo y del Zen. Bajo el lema “del
conocimiento a la sabiduría,” hacemos uso de muchos
métodos de enseñanza como del “taller socrático,” del
trabajo en grupo, y de breves lecciones y enseñanzas
aclarativas para guiar a los estudiantes y aprendices a
estimular el auto-cuestionamiento y a desarrollar su
propia comprensión e intuición.
La Estrategia Existencial reúne conocimientos
interdisciplinarios pero con el fin de trascender
perspectivas académicas y de lograr una disposición
pragmática propia de la sabiduría: transformar el
conocimiento teórico en una misión práctica de acciones
vitales que conducen a aquella felicidad personal que
sólo surge de la integración del bienestar mental,
físico, y espiritual.

ARRIBA
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No
se puede llegar a comprender una sistemática tan
profunda y a la vez tan extensa como la
Hipnosis Chamánica
sin entender primero cómo surgió, cuáles eran sus
fundamentos, sus orígenes. Solamente conociendo lo
anterior se puede apreciar la magnitud de lo que ofrece
como metodología terapéutica, de auto-descubrimiento, y
de autorrealización.
La
hipnosis chamánica, también denominada Meta-Programación
Imaginoceptiva o MPI, nace por una parte de un estudio
interdisciplinario del chamanismo y de la hipnosis, del
misticismo y de las religiones del mundo; y por otra
parte de un estudio de las ciencias neuro-cognitivas y
afectivas, y de varios campos de la psicología como la
psicología clínica, cognitiva,
conductual, de la salud y de la religión.
Impulsado
por preguntas desafiantes, por curiosidades provocativas
- subversivas incluso - la hipnosis chamánica surge como
resultado de una indagación científica, sistemática y
analítica en el mundo de la espiritualidad humana, de
las creencias mitológicas, de las necesidades
transcendentales del ser humano. El resultado, para
aquellos que lo han experimentado, es una nueva
perspectiva de en qué consiste ser humano y el ser
humano: Una serie de vivencias que por un lado los
conectan con los chamanes y místicos de todos los
tiempos, y por otro que les hace reconocer, si son
honestos, los poderes infinitamente creativos del órgano
de la imaginación: la mente-cerebro.
Serían a
mediados de los años ochenta cuando mi lectura personal
me había llevado a una serie de libros escritos por
Carlos Castaneda, el misterioso autor de origen
brasileño (por lo que tengo entendido ya que sus mismos
orígenes están en duda). Castaneda comenzó su carrera
de autor al transformar su tesis doctoral de antropología
sobre su aprendizaje con un brujo Yaqui llamado Don Juan Matus en un libro popular que se convertiría
luego en toda una
colección de escritos que definieron para muchos la
denominada 'Nueva Era'.
Por aquél
entonces yo vivía en Toronto trabajando en el último
contrato de mi carrera como asesor analista/programador
de sistemas y la colección de obras de Castaneda me
fascinó al igual que a otros muchos miles - millones -
de lectores. Para mí las enseñanzas del viejo Don Juan
resonaban de una forma especial. Su filosofía de vida
enfatizaba el aspecto marcial, guerrero, vinculando con
la tradición marcial que yo había seguido toda mi vida.
De hecho las lecciones de Don Juan, su contenido
espiritual-psicológico-filosófico, eran paradigmáticos
de las enseñanzas impartidas por los legendarios
maestros de las artes marciales a sus aprendices;
tocaban cuestiones comunes a la tradición mística,
esotérica, mágica incluso, de las prácticas orientales
del yoga, de las artes marciales, del hinduismo, del
budismo tibetano, etc., a las cuales yo había sido
expuesto desde niño.
Mi
contrato de un año con la Honeywell terminó a finales de
la primavera de 1986. Ese mismo verano, poco antes de
cumplir veintitrés años, me trasladé a Kingston Ontario
para ingresar en la universidad de Queen’s. El plan era
simple: terminar la licenciatura de Informática que
había comenzado años atrás en la universidad de Ottawa,
tal vez completar una maestría (Masters) en la misma
disciplina, y regresar al campo de
la asesoría profesional donde volvería a ganar incluso
más dinero para luego retirarme a producir mi propio software
- todo eso antes de cumplir los treinta.
La
realidad fue otra; el departamento de informática de la
universidad de Queen's estaba
infectado de matemáticos fracasados que encontraban
cualquier excusa para convertir un examen de informática
en una prueba de matemática teórica. Para mí, que
detestaba la matemática teórica, el resultado fue
previsible: si bien mis proyectos de computación siempre
recibían las puntuaciones más altas, los exámenes daban
resultados realmente humillantes que reflejaban en
calificaciones bajas en mis notas finales. Para lograr
cualquier cambio sustancial en la vida uno necesita
armarse de tres cosas: (1) sinceridad para reconocer que hay
un problema; (2) perspicacia para darse cuenta de la
naturaleza del mismo; y (3) audacia para encararse con el
toro. No tardé en darme cuenta de que el verdadero
problema no era tanto el departamento de informática
como lo era yo; estaba
nadando a contracorriente, contra mi propia naturaleza,
y ya iba siendo hora de que fuese lo suficientemente
perspicaz, audaz, y honesto conmigo mismo para encaminarme en
lo que Don Juan Matus denominaba “un sendero con
corazón.”
Mi
verdadera fascinación eran la mente y la naturaleza
humana y traté de reconciliar esta pasión escondida con
el campo de la informática mediante el estudio de la
inteligencia artificial en la nueva disciplina del
futuro conocida como “las ciencias cognitivas.” Cambié
de especialidad académica pero pronto me di cuenta de
que nada sustancial había cambiado. Por aquel entonces,
por lo menos, Queen’s no tenía ni idea de lo eran las
ciencias cognitivas. Lo que Queen’s llamaba una
disciplina nueva no era sino un programa compuesto de
cursos agregados y desconectados de informática y de
psicología: la mitad del día me lo pasada en las mismas
aulas y con los mismos profesores de antes.
Desilusionado de nuevo, al poco tiempo cambié de
especialidad a la psicología – la ciencia de la ‘psique’
(alma o mente) - consolándome con la idea de que a pesar
de haber abandonado gran parte del patrimonio
intelectual de mi padre en la informática por lo menos
aun estaba en el campo de las ciencias. Pero una nueva
desilusión no andaría muy lejos. Lo que a mí me
interesaba de la psicología no eran los temas típicos de
la psicología experimental como son la memoria, la
percepción, o el lenguaje; mi interés estaba en temas ‘prohibidos’ o por
lo menos desconocidos por las ciencias mentales de aquél
entonces como la ‘mente,’ o la ‘consciencia’ o la
‘intuición.’ Desde adolescente quería saber cuales eran
los verdaderos límites de la mente humana por un lado, y
por otro quería aprender en qué consistía la
‘naturaleza’ humana del que tanto se hablaba.
Encontré
que el departamento de psicología de Queen’s estaba
completamente dominado por ‘conductistas’ que solamente
estudiaban el comportamiento porque era algo observable;
temas de interés para mí, como por ejemplo la
neuropsicología del sueño eran tabú. Desde el punto de
vista de un conductista los sueños no eran materia de
estudio puesto que no se podían observar, y cómo no se
podían observar, ¿cómo podría
estar seguro de que existían? Durante las horas que me
tocaron observar ratas corriendo por laberintos nunca
dejé de preguntarme, “¿qué tendrá esto que ver con la
naturaleza humana?”
Mientras
todo esto se llevaba a cabo mi madre, escritora, me
había convencido de que me matriculara en cursos en el
departamento de español e italiano para aligerar y
equilibrar un poco la carga de la informática. Empecé a
tomar cursos de literatura y de cultura y civilización
española y latinoamericana, temas que no había estudiado
desde mi escuela secundaria en España. Era irónico tener
que llegar al otro lado del mundo, lejos de España, con
profesores ingleses, escoceses e incluso italianos para
llegar a apreciar la belleza y profundidad de la cultura
hispana, mi patrimonio materno; por otro lado mi
reintroducción a las letras y a la cultura ibérica e
iberoamericana se efectuó con una nueva y fresca
apreciación por el gran genio de escritores como
Cervantes, Quevedo, Bécquer, Paz, Borges, Asturias o
Azuela en captar la esencia de la condición humana, de
la naturaleza humana. Mientras tanto en el laboratorio
del departamento de psicología me pasaba las horas
muertas oliendo heces de rata.
Un buen
día tuve que aceptar mi nuevo destino, tuve que admitir
que mi plan maestro nunca se llevaría a cabo: fui a la
oficina de registros de la universidad y cambié de
especialización a estudios españoles e iberoamericanos
en el departamento de español e italiano. Mi vida iba a
tomar un rumbo inesperado en la que había trocado la
seguridad de una carrera predecible de programador y
analista de sistemas por la incertidumbre de un sendero
con corazón.
Terminando ya la licenciatura, había descubierto que
quería investigar el mundo del brujo Don Juan de la obra
de Carlos Castaneda; el problema del dónde y del cómo se
resolvió cuando conseguí que un profesor del
departamento, Don Diego Bastianutti, quien tenía su propio
interés en que se llevara a cabo un tal estudio, se
prestara a servir como mi supervisor académico. La dificultad
estaba en que un estudio de esa magnitud y calibre estaba muy por
encima de una simple licenciatura; la solución se
encontraba entonces en continuar mis estudios en el
departamento como estudiante de maestría en literatura
española y latinoamericana con el catedrático Bastianutti como mi
supervisor.
Mi
objetivo era analizar la obra de Castaneda para mi
tesis, pero después de indagar resultó ser que Castaneda
no escribió ninguna parte de su obra directamente en
español (ni tampoco en portugués), lo cual significaba
que a pesar de que él mismo fuese latinoamericano (quién
sabe de dónde), su obra no se clasificaba como tal. No
tuve más remedio que encontrar otro tema para mi tesis,
pero tampoco me daba completamente por vencido con
respecto a parte de la temática del maestro-brujo de
Castaneda.
En mis
estudios de literatura latinoamericana me había dado
cuenta de que la figura del brujo era bastante común y
de que había una esotérica inherente en gran parte de
las obras, esotérica que géneros literarios como el
realismo mágico y lo real maravilloso trataban de captar
e incluir para el lector implícito, o sea, el lector
occidental culto. Había un denominador común con la obra
de Castaneda, un patrón por descubrir, pero lo difícil
era descubrirlo en términos concretos. Destacar un
patrón en un estudio, en una investigación, identificar
las pautas de una teoría es algo así como, dado una
diversidad de puntitos a simple vista dispuestos al
azar, definir una relación entre ellos de manera que se
revele un diseño claro, elegante y escueto. La verdad es
que se me hacia muy escurridizo identificar el esquema,
la relación entre Don Juan, el realismo mágico, la
brujería, etc., aunque intuitivamente sabía que existía.
No ayudaba en absoluto por un lado que nadie, ni
siquiera Gabriel García Márquez, autor padrino del
realismo mágico, pudiera definir claramente en qué
consistía el género literario con el cual había ganado
un premio Nóbel, ni tampoco por otro lado que los antropólogos no consiguieran
ponerse de acuerdo en una definición del brujo o de la
brujería.
El tiempo
pasaba y mi supervisor estaba perdiendo la paciencia con
el tema; o encontraba el filón de oro enseguida o me
tocaría abandonar la mina y buscar un yacimiento en otra
parte. Fue en este contexto que una tarde, mientras
esperaba llegar el autobús saliendo de casa camino a la
universidad, eché mano por pura casualidad de una obra
pequeña que había comprado ya hacía tiempo en Toronto
pero que cada vez que me le acercaba para leer me sentía
repulsado por las figuras extrañas dibujados en la
cubierta: entes mitológicos congregados alrededor de un
hombre viejo vestido de mago o de hechicero y con larga
barba blanca. Pero esa tarde el apuro del autobús que
llegaba me obligó a aceptar la compañía de aquel extraño
libro por falta de tiempo para escoger otro.
Una vez
sentado en el autobús abrí el libro y en menos de cinco
minutos me di cuenta de que allí mismo había encontrado
exactamente la pieza del rompecabezas que me faltaba, lo
que necesitaba para vincular el realismo mágico, lo real
maravilloso, Don Juan Matus, la brujería, y la figura
del brujo – ¡y mucho, mucho más! El libro, escrito por
el antropólogo Michael Harner, se titulaba “The Way of
the Shaman,” - “El sendero del chamán” – y nada seria
igual ni en mi visión del mundo ni en mi apreciación de
la realidad humana que se desenvuelve en él.
Mi tesis
ocupó doscientas páginas en vez de las
cincuenta a cien permitidas para una tesis de maestría,
me llevó casi tres años en escribir, se tituló “El
chamanismo y la perspectiva chamánica en el análisis de
la obra mágicorrealista. Estudio aplicado a dos obras de
Gabriel García Márquez,” y fue un estudio
interdisciplinario más bien de antropología psicológica
aplicada a la literatura. La “perspectiva chamánica” fue
un término que yo creé para captar el esquema de la
realidad, el punto de vista propio de los chamanes y de
las culturas chamánicas. Esta es una perspectiva que
permite comprender las creencias mágicas que han
dominado no sólo todas las culturas aborígenes del globo
desde el comienzo de la especie humana, sino que son la
base de las creencias religiosas del mundo, de la
mitología y de la esotérica mundial, de las
supersticiones y del ocultismo, de la hechicería y de la
brujería - y del realismo mágico y de lo real
maravilloso.
Mi teoría
quedó bien establecida si bien al comité le hubiera
gustado verla aplicada a más obras (cosa que hice luego
en un extenso artículo titulado “Shamanic Realism: Latin American Literature
and the Shamanic Perspective”) que sólo dos de un mismo
autor, pero que dado el
esfuerzo obvio de la teoría, digno de un doctorado más
que de una simple maestría, era comprensible por qué la
aplicación fue tan limitada. De hecho la defensa misma
de la tesis se llevó a cabo sin mayor incidente, salvo
ya al final cuando el profesor Omar Basabé si bien
aceptaba la ubicuidad de la perspectiva chamánica, me
preguntó ¿por qué? – o sea, ¿por qué se daba esta
tendencia universal en el ser humano? La pregunta era
genuina y sincera, una pura indicación de su fascinación
por el tema, al igual los demás presentes. En
retrospectiva era una pregunta a la vez tan inocente
como obvia: si le digo que la base de la vida como la
conocemos es la molécula de carbón lo razonable es
preguntar ¿por qué?, ¿qué tiene de especial la molécula
de carbón? Esa, como decimos en España, "es de cajón." Pero para
entender hasta qué punto Basabé me había aguado la
fiesta hay que comprender que a veces cuando uno se
dedica a lo imposible se le escapa lo obvio: ni se me
había ocurrido y la angustia correspondiente que
ocasionó surgía de darme cuenta de que si
bien no había previsto algo tan obvio, ¿qué más se me habría
pasado por alto?
Como no
era momento de auto-indagaciones filosóficas sino de
respuestas, en vez de quedarme mudo respondí a una
pregunta relacionada a la cuál si bien no conocía toda
la respuesta si tenía algunas ideas generales.
Sustituyendo entonces el “¿por qué surgía el
chamanismo como fenómeno universal?” de la pregunta de Basabé por un “¿cómo
surgía el chamanismo como fenómeno universal?,” indiqué que aunque estaba fuera
del ámbito del estudio mis investigaciones indicaban
que había algo particular en el sistema nervioso central
del Homo sapiens, algo que se brindaba a esta amplia
perspectiva de la realidad: dado que todos los seres
humanos compartimos la misma anatomía cerebral sería lógico
entonces que este “algo” se manifestara también
universalmente. La respuesta pareció satisfacer si no a Basabé mismo
sí al resto del comité y sin más ni más se
me otorgó, en febrero de 1994 el rango de Maestro de
Artes.
Se habló
después de completar el estudio a nivel de un programa
de doctorado aplicando mi nueva teoría a otras obras,
pero la inquietud de no saber la respuesta a la pregunta
de Basabé no me daba sosiego. De hecho ¿por qué sería
que el ser humano tiende tanto a la ‘perspectiva
chamánica’? Si bien tardé un tiempo en darme cuenta de
la profundidad de esa pregunta tardaría diez años en
llegar a la respuesta. Cuando por fin tuve la
tranquilidad necesaria para entender lo que la pregunta
implicaba supe que carecía del conocimiento para
responderla. Como el montañista que se agota escalando
para llegar a una cima sólo para encontrar desde ahí
toda una cordillera de picos aún más altos, con una mera
e inocente pregunta Basabé me había robado la gloria del
triunfo: lo que pensé era el final del camino era sólo
un breve comienzo.
Conocía
el “¿qué?” del chamanismo y tenía una idea del “¿cómo?”
pero el “¿por qué?” aún estaba bien lejos. Por mi
investigación previa supe que no se podría llegar
directamente a la repuesta del "¿por qué?" sin al menos
entender mejor el “¿cómo?”. Tuve que re-equiparme para
un nuevo viaje, para una nueva misión: el estudio
neuro-fisiológico y psicológico del viaje chamánico ya
que era solamente ahí donde se podría comenzar a buscar
la respuesta a esa pregunta. Comencé a ponerme en
contacto con programas graduados de neurociencias, y
aprendí que esa disciplina se dedicaba al estudio de
mecanismos diminutos, especializados, como el papel de
cierta proteína en el enlace sináptico entre dos
neuronas, o como los niveles de dopamina
(neurotransmisor asociado con funciones motrices,
emociones, y sentimientos de placer) respondían a
ciertos productos farmacológicos.
Para
comprender esta mentalidad uno tiene que entender la
metodología del reduccionismo que domina la mayoría de
las ciencias experimentales. El reduccionismo es el
nombre de la corriente ideológica que cree que la única
manera de entender un mecanismo o un sistema es a través
de una comprensión de sus componentes más básicos, más
pequeños. La idea es que si no se comprende como
funciona un reloj, se descompone y se estudian las
partes, y si ésas resultan ser aun muy complejas, se
aplica el mismo procedimiento hasta que se llegue a un
componente tan sencillo que se pueda comprender por
completo. Una vez se comprendan todas las partes más
pequeñas, se van recomponiendo para entender como se
relacionan entre si, repitiendo el proceso hasta que
vuelva a tener el reloj completo y un entendimiento de
cómo este funciona. El reduccionismo es propio de la
física clásica donde las interacciones entre las partes
quedan bien definidas y se rigen de acuerdo con normas
bien determinadas. Su aplicación a las demás ciencias,
como a la biología y sus derivados (como las
neurociencias) es un legado de la visión mecánica del
mundo promulgada por figuras como René Descartes.
El éxito
de la mecánica de Isaac Newton en describir el
funcionamiento de objetos en movimiento inspiró a los
científicos de todas las disciplinas a seguir el mismo
patrón, de ahí que la física – donde mejor funciona esta
metodología - se la considera el rey entre las ciencias
y a las demás segundones (como la química) y hasta
pordioseros (es decir, las ciencias sociales como la psicología,
la antropología, o la sociología). Es un paradigma
fracasado que sólo funciona con los sistemas más simples
– como los relojes – o verdaderamente mecánicos, en los
cuales no hay una conexión sinergística entre los
componentes. Ejemplo: no hay nada en el átomo de
hidrógeno (un gas) o en la molécula del oxígeno (otro
gas) que le indicarían a uno que si se combinaran ambos
se formaría un liquido (el agua) que se convertiría en
sólido a los 0 grados Centígrados y en gas a los 100
grados; nada en absoluto por mucho que uno entienda del
oxígeno y del hidrógeno. Otro ejemplo: no hay nada en
la pura fisiología de un tigre comparado con la de un
león, por mucho que se les estudiara bajo el bisturí,
que le indicaría que uno vive en manadas sociales y el
otro es un depredador celosamente solitario. Solamente
en el contexto de su ambiente natural se puede apreciar
esto del león y del tigre.
Con mis
pesquisas dos cosas quedaron bien claras: Uno, que no
había ningún programa de estudio que me permitiera
desarrollar directamente la línea de investigación que
yo quería. Dos, que aunque la hubiera yo no tendría la
preparación necesaria para ocuparla: una licenciatura en
Estudios Iberos e Iberoamericanos y una maestría en
Literatura española y latinoamericana no me servían de
nada para proseguir en el campo de las neurociencias. En
cuanto al primer problema no podía hacer nada de
inmediato salvo seguir buscando, pero en cuanto al
segundo sí. Me matriculé en un programa de licenciatura
en Ciencias Generales en la universidad de Waterloo que
me permitiera obtener todos los créditos necesarios para
continuar en un programa de doctorado una vez que
lograra encontrar el adecuado. Tomé cursos
prerrequisitos para medicina: química orgánica,
bioquímica, biofísica de sistemas de órganos, biofísica
molecular, genética y genética molecular, fisiología
humana, psicología fisiológica, etc., a lo que conseguí
agregar una sub-especialización en psicología de la
religión.
Como
pájaro de jaula que ha probado cielo abierto, el que
logra trascender el hábito tan humano del autoengaño no
se vuelve atrás. Yo estaba comprometido conmigo mismo a
caminar por un sendero - me llevara a donde me llevara, y
a donde me llevó fue al pie de una gran montaña a la
cual ni se la veía la cima. Había que recurrir a una
táctica más indirecta: en vez de buscar programas
interesados en estudiar algo tan oscuro que era difícil
de describir por teléfono, encontraría el mejor programa
que me preparara para un estudio futuro, post-doctorado
si hiciera falta. Todas mis indagaciones me indicaron
que el mejor campo seria mi viejo amigo las ciencias
cognitivas, pero esta vez en un departamento
mundialmente reconocido por la calidad de su programa
puesto que fueron ellos quienes prácticamente inventaron
la disciplina: el Programa Doctoral de Ciencias Cognitivas en la
Universidad de California, San Diego (UCSD). Había algo
más, uno de los neurocientíficos que me aconsejó, un
catedrático de la universidad de Toronto, me confió que era
suicida la idea de acercarme a un programa de esa índole
con una idea tan ‘descabellada’ como estudiar la
neurofisiología del viaje chamánico. Tenía que tener un
plan más discreto.
En 1995 dejé el Canadá para San Diego
California con apenas unos contactos ‘discretos’ en el
departamento de Ciencias Cognitivas, pero con un plan
estratégico en mente.
Se
continuará. . .
J.
A. Overton Guerra, El Fundador

ARRIBA
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"Durante
tiempos de engaño universal, decir la verdad se
convierte en un acto revolucionario."
- George
Orwell

La historia confirma que la guerra es
causa y consecuencia de muchos períodos históricos. La
revolución francesa, por ejemplo, es la guerra que da
lugar al nacimiento de la era moderna; igualmente se
podría argumentar que la guerra del Vietnam jugó un
papel decisivo en la creación de la historia americana
postmoderna, talvez sirviendo para dar a luz al
postmodernismo americano mismo. Cualquiera que estudie
la historia debe aceptar como hecho la prominencia que
la guerra ha desempeñando a lo largo de la existencia de
nuestra especie. “La guerra es de máxima importancia
para el estado,” dice Sun Tzu, “su estudio es el camino
a la supervivencia o a la extinción y por lo tanto no
puede ser despreciado.” La guerra no es solamente común,
frecuente, y a menudo un estado definidor de la
humanidad, sino que requiere una gran preparación
mental, física y filosófica-espiritual. La guerra y su
preparación triunfante requiere para su desempeño una
condición de elaboración, una claridad de propósito, una
singularidad de dedicación que en muchas culturas han
sido vinculadas a tradiciones de profunda
espiritualidad, particularmente en las culturas
aborígenes o indígenas, y también en las culturas del
extremo oriente. Los arquetipos del guerrero-monje o del
guerrero-chamán están bien representados a lo largo de
las tradiciones culturales del mundo.
Dadas las implicaciones
severas de lo que la guerra representa para una nación,
no es sorprendente que los grandes maestros del arte de
la guerra han sido venerados a través del tiempo. Nunca
hemos estado en mayor necesidad de la sabiduría de estos
maestros de estrategia que en la denominada era
postmoderna de hoy en día. Estamos todos en un estado de
guerra donde no hay fronteras ni enemigos distinguibles;
no hay reglas de combate ni armas predilectas; no hay
campos de batalla específicos, ni adversarios
particulares donando sus uniformes diferentes o
mostrando sus banderas de identificación; pero aun así
estamos en guerra. No es del terrorismo internacional
del que hablo, ya que en ese conflicto hay adversarios,
oponentes, intereses, ideologías, y bandos. Hoy estamos
en guerra con el caos que caracteriza y domina el mundo
en el cual vivimos; estamos asediados por la absurdidad
ubicua que se manifiesta universalmente a través de
nuestras sociedades, de nuestras instituciones, y de
nuestras comunidades. Este caos y esta absurdidad se han
convertido tan comunes en nuestras vidas, tan
sobrecogedoras, tan abrumadoras para nuestros sentidos,
tan despectivos de nuestros poderes de la razón que
exigen nada menos que una capitulación total de nuestras
mentes, una rendición completa de nuestra psique, de
nuestro espíritu, de nuestra humanidad. Visto así no es
de sorprender que recurramos a estupefacientes y
soporíferos mentales en un intento desesperado de
advertir nuestra conciencia de la realidad que nos rodea
y que en muchos casos amenaza a definir quiénes somos.
Mucha de mi existencia se
pasa inmersa en medio de este caos, de esta absurdidad,
tomando el pulso de su línea delantera, luchando para
resucitar a sus víctimas más desesperadas. Actualmente
mi tiempo se divide entre una ciudad mexicana llamada
Tijuana y su hermana San Diego, ambas situadas a lados
opuestos de la frontera de los EE.UU. y de México al sur
de California. Entre otras cosas trabajo haciendo mi
residencia pre-doctoral en psicología clínica y forense
en una institución de detención juvenil femenina en San
Diego. Allí, como miembro del equipo de intervención de
crisis del departamento de psicología forense juvenil de
la Agencia Humana y de Salud del condado de San Diego
atiendo a la psique de ofensoras juveniles femeninas que
han sido asignadas a mi cargo. Por lo menos el 95% de
las chicas en ese centro se podrían dividir a grosso
modo en cuatro categorías traslapantes: narco-adictas y
alcohólicas en recuperación, narcotraficantes,
pandilleras (declaradas y 'afiliadas'), y finalmente
prostitutas.
Es una residencia clínica que
escogí de entre muchas otras posibles ya que traía
conmigo ‘atributos’ que son definitivamente ventajosos.
Para comenzar, soy un hispanohablante nativo de
descendencia Española, Africano-Americana, y Amerindia;
la mayoría de las residentes son Latinas, ciudadanas de
México o Mexicanas-Americanas, lo que significa una
mezcla racial y étnica Español-India; hay también una
buena representación de afro-americanas, aunque por
debajo del promedio nacional para una institución de
este tipo dada la demografía racial del condado de San
Diego. La segunda característica que aporto es que no
soy exactamente un ‘extraño’ a la mentalidad de ‘barrio’
de mis pacientes: la conozco de raíz y en propia
persona. Mi género y mi edad también son grandes
ventajas: virtualmente todas estas chicas están
desesperadamente carentes de una figura positiva de
padre en sus vidas, un varón mayor que no busca
explotarlas ni sexual ni físicamente. Mi fondo
étnico-racial, mi capacidad lingüística, mi experiencia
de vida, y mi género y edad combinados me permiten crear
una profunda relación paciente-terapeuta mucho más
rápido de lo que se esperaría de un hombre trabajando en
una institución femenina con pacientes victimas de abuso
sexual y de violación. Estas sesiones terapéuticas son
encuentros en las cuales las chicas están libres para
discutir los detalles más íntimos de sus vidas que han
guardado como secretos, ya vergonzosos ya siniestros,
del resto del mundo.
Uno podría preguntarse la
importancia que esta experiencia tiene en cuanto a la
sociedad en general; uno podría querer argüir que éstos
individuos, y los de otras instituciones como ésta a lo
largo del país, forman un segmento tan pequeño de la
población que cualquier conclusión que uno derive de sus
casos no podría reflejar la sociedad en su totalidad; se
podría pensar que estos individuos representan no a la
sociedad en sí misma, sino a los rechazos de nuestra
sociedad; que constituyen las excepciones de las cuales
la sociedad intenta protegerse, distanciarse, y
despojarse. Estarían lamentablemente equivocados.
Hay un número de características de esta
población que son profundamente representativas de
quiénes somos y de dónde estamos como nación,
como continente, como civilización, y quizás incluso
como especie. Trabajando con estas chicas me ha enseñado
mucho sobre el mundo en el cuál vivimos, y me ha hecho
poner más atención en los síntomas de una realidad
que no puedes ver a menos que sepas ya que existe.
Nuestra sociedad americana, y quizás nuestra
civilización occidental entera, está experimentando una
denegación patológica de la realidad que nos rodea y
define, de una realidad que describe dónde estamos,
nuestro stasis, y quienes somos,
nuestra auto-identidad. Juntos, el stasis y la
auto-identidad son facetas de una misma moneda: quién
eres muchas veces es un reflejo de dónde estás, y
viceversa. Además, nuestras culturas y sociedades son un
reflejo acumulativo de sus componentes individuales, y
los individuos que las constituyen son igualmente
representaciones del colectivo.
Hay por lo menos 11 factores que
caracterizan a muchas de las pacientes en esta
institución, y estos mismos factores están al centro de
lo que anda mal en la sociedad norteamericana: a)
afiliaciones criminales; b) un expediente de abuso de
sustancias adictivas; c) una ausencia paternal, si no
falta de padre por completo; d) una historia de abuso
sexual y físico infantil; e) una falta de formación
educativa; f) un dedicación profunda al materialismo[1];
g) antecedentes familiares de bajo estatus económico; h)
enajenamiento social; i) una ira bordeando en furia
desatada; j) antecedentes penales; y finalmente, k) una
desesperanza total. En demasiados de estos casos las
historias de vida de estas chicas estaban escritas mucho
antes de que nacieran: No son los rechazos de una
nación, de una sociedad, o de una civilización; son a
menudo las víctimas de las mismas, y sus historias
constituyen claves, indicios, y trazos de la naturaleza
comprobable del mundo en el cuál todos vivimos, del
mundo al que todos contribuimos para crear cada día con
nuestros comportamientos, hábitos, escogencias, apatía y
negligencia.
CHICAS Y CHICOS DEL BARRIO:
Un boletín reciente de la FBI publicó que hay
aproximadamente 30,000 pandillas callejeras violentas,
de motocicletas, y de prisiones con aproximadamente
800,000 miembros que operan en los Estados Unidos hoy en
día. "Muchas de éstas son sofisticadas y están bien
organizadas; todas utilizan la violencia para controlar
vecindades y para fomentar sus actividades comerciales
ilegales que incluyen el tráfico de drogas, el robo, el
hurto, el fraude, la extorsión, la prostitución, y el
tráfico de armas."[2]
El comunicado oficial de la FBI continúa
indicando las varias "estrategias anti-pandillas" que la
FBI ha adoptado y que presentó recientemente ante el
congreso de los Estados Unidos[3],
para lidiar con las pandillas callejeras que son, según
el portavoz de la FBI, "más violentas, más organizadas,
y más diseminadas que nunca."[4]
Lo qué la FBI no menciona es que para llevar a cabo esta
tarea cuenta con poco más de 30,000 empleados
en total a su disposición y a lo largo de
toda la nación (aproximadamente un empleado por cada una
de las pandillas violentas en el país), de los cuales
solamente un gran total de 12,515 son agentes
especiales, o sea, funcionarios dedicados a
enfrentarse directamente con las fuerzas de la
delincuencia nacional. Ésta es la fuerza con la cual la
FBI se propone asegurar las calles de América[5]
y lidiar no solamente con las pandillas violentas
callejeras, sino con todas sus otras responsabilidades
policíacas, tales como el contraespionaje y el
contra-terrorismo. De hecho, el cálculo del FBI de 2007
del número de miembros de pandillas callejeras, que lo
más probable no incluye a los pandilleros asociados,
excede substancialmente en número al total de
674.000 oficiales de policía que trabajan a
tiempo completo en todos los EE.UU.[6]
Las pandillas callejeras se han convertido
en extremadamente preponderantes en la sociedad de los
EE.UU.
De acuerdo con una encuesta del Departamento de
Justicia en el 2001, el 20% de todos los estudiantes
entre las edades de 12 y 18 años reportaron la presencia
de pandillas violentas callejeras en sus escuelas en los
últimos 6 meses; el 28% de los estudiantes en escuelas
urbanas reportaron una presencia de pandillas
callejeras; el 18% de los estudiantes en las escuelas
suburbanas reportaron lo mismo ese año; finalmente, el
13% de los estudiantes en las escuelas rurales
reportaron una presencia de pandillas callejeras en el
2001.[7]
Esta situación solamente pudo
haber empeorado en los últimos 6 años ya que el número
aproximado de pandillas callejeras subió de 21,500 en el
2001 a 30,000 en el 2007. De hecho, muchos de mis
pacientes pertenecen a los 800,000 miembros de pandillas
violentas callejeras. Bajo el manto protector de las
leyes de confidencialidad entre psicólogo y paciente
ellas comparten conmigo muchas de sus hazañas y yo me
veo obligado a oír y callar; sin embargo sí diré lo
siguiente: en no pocos de estos casos a nadie le
gustaría encontrarse a solas y a la merced de muchas de
ellas.
Es fácil para un adulto que
nunca ha experimentado las pandillas callejeras de niño
subestimar o pasar completamente por alto el impacto que
una pandilla puede tener en las apreciaciones de un niño
del mundo y de sí mismo. Un encuentro aparentemente
inocente con un sólo miembro de una pandilla puede
llevar a un niño a una serie de experiencias cada vez
más violentas y terroríficas, incluso mortíferas, contra
las cuáles ni los maestros del colegio, ni los padres,
ni aún los oficiales de policía pueden ofrecerles
protección. Las pandillas constituyen una sociedad
dentro de la sociedad basada en una subversión de
nuestras reglas y normas sociales y en dónde la
respuesta al caos y a la absurdidad de nuestro mundo
postmoderno es un estilo de vida económicamente
auto-suficiente basado en la violencia, la falta de
empatía y de compasión, el abuso de sustancias
intoxicantes, y la criminalidad desenfrenada financiada
a menudo por la distribución y la venta de narcóticos
ilícitos y de armas de fuego.

FIGURA 1. 2007 Miembros de Pandillas vs.
FBI & Oficiales de Policía a Tiempo Completo en los EE.UU.
UNA SOCIEDAD NARCOTIZADA:
Prácticamente todas mis pacientes de esta
institución han sido abusadores de sustancias en un
algún momento u otro; muchas, si no todas, han
participado en la venta y/o el tráfico de narcóticos.
Mis conversaciones con mis pacientes durante estas
sesiones terapéuticas con respecto a sus actividades
narcotraficantes me recuerdan a otro tipo de trabajo que
yo hacía hace casi veinte años. Entre finales de los
años 80 y principios los 90 yo trabajaba como intérprete
de ingles/español mientras que terminaba mi licenciatura
en estudios españoles y latinoamericanos, seguido de mi
maestría en literatura española y latinoamericana en la
universidad de la Queen’s en Kingston, Ontario, Canadá.
Mucho de mi trabajo como intérprete en aquellos tiempos
se llevaba a cabo para la RCMP, el equivalente
canadiense a la FBI, para abogados privados, o para el
sistema correccional canadiense en las diversas
instituciones de mínima, media y máxima seguridad
distribuidas a lo largo de la ciudad de Kingston. A
veces trabajaba como un intérprete simultáneo, tarea
sorprendentemente exigente y agotadora. Con mayor
frecuencia, sin embargo, trabajaba como intérprete
cultural para los prisioneros de habla Hispana en la
preparación de y durante sus audiencias de libertad
provisional.
En general el puesto de
intérprete para el Servicio Correccional Canadiense no
era fácil llenar. Para comenzar, por aquel entonces
habían pocas personas en el área de Kingston
suficientemente competentes en el idioma español para
poder desempeñar el cargo, y menos aún que pudieran
pasar las rigurosas investigaciones de seguridad; y eran
aún menos todavía los individuos que, por ejemplo,
estuvieran dispuestos a adentrarse en la sala de
emergencias médicas de una penitenciaría de máxima
seguridad a las 3:00 de la mañana para servir de
intérprete a un prisionero que acababa de ser apuñalado
y que se está desangrando. Kingston, Ontario no es sólo
la capital penitenciaria del Canadá, sino también una de
las áreas de mayor contrabando entre los EE.UU. y el
Canadá. Como resultado casi todo mi trabajo de
intérprete estaba relacionado al narcotráfico; muchos de
mis clientes habían sido operativos de los
por-aquél-entonces todopoderosos cárteles colombianos.
Mi trabajo requería no solamente un dominio de los
idiomas español e inglés, sino también un entendimiento
a fondo de las culturas hispánicas y anglo-canadienses.
Estos individuos tenían que estar preparados para el
momento más decisivo de sus vidas: su oportunidad de
recuperar su libertad, y el gobierno canadiense quería
que estuvieran en plena comprensión de lo que se
requería y esperada de ellos durante su audiencia de
libertad provisional.
Durante esos años yo me reuní
e interpreté para docenas y docenas de narcotraficantes
hispanos-americanos: colombianos, mexicanos, chilenos,
venezolanos, peruvianos, argentinos, etc. - incluso un
ex-oficial de inteligencia cubano; todos ligados a los
cárteles de narcotráfico de Latino América. En cuanto a
la importancia en sus respectivas operaciones, mis
clientes iban desde las humildes mulas medio-analfabetas
que habían sido arrestadas cargando con un kilo o menos
en alguna cavidad corporal u otra, a los sofisticados y
mortíferos tenientes y capos del Cartel de Medellín.
Tuve incluso el privilegio de haber interpretado en un
audiencia de libertad provisional para la novia de uno
de los tenientes principales de Escobar (un primo),
arrestado durante lo que resultó ser por aquel entonces
la redada de cocaína más grande de la historia del
Canadá, una operación de múltiples agencias policiales
internacionales de los EE.UU. y del Canadá, incluyendo
la DEA, la FBI, el RCMP, la Policía Provincial de
Ontario (la OPP), y la Surete du Québec.
La junta de libertad
provisional del servicio correccional canadiense estaba
compuesta por un número limitado de miembros que
viajaban por todo el país para estas ocasiones precisas;
puesto que Kingston poseía un número desproporcionado de
penitenciarias federales a lo largo de los años los
rostros de los miembros de la junta se volvieron
bastante familiares e incluso simpáticos. Un buen día,
después de unas sesiones particularmente largas, el jefe
de la junta me pidió que retomara mi asiento conforme
salía de la sala. Cerré la puerta y me senté de nuevo
mientras la habitación se llenaba de un silencio
inquietante; evidentemente esto no fue el resultado de
un acto espontáneo. De pronto el jefe de la junta me
preguntó que por qué era que a pesar de disuadir el
narcotráfico al país, de educar a los arrestados,
juzgados, y sentenciados del daño que las drogas causan
al pueblo del Canadá, que no sólo no disminuía el numero
de los casos, sino que aumentaba progresivamente. No me
acuerdo de sus facciones precisas, pero si me acuerdo de
la auténtica frustración, hasta el punto casi de
desespero que dominaba su rostro. Me acuerdo de haber
mirado alrededor de la mesa, tomando nota de las edades
y de las etnicidades de los miembros de la junta - todos
blancos y de mediana edad - y me pregunté si de verdad
querían una respuesta sincera o si no se trataba en
realidad de una pregunta retórica y me estaban probando
de alguna manera. Como si me leyera la mente, el rector
de la junta dijo, "Tú has trabajado con esta gente
durante años y a todos nos gustaría oír tu opinión sobre
esto. ¿Por qué no está funcionando?" Se refería al
esfuerzo social total, desde el policial hasta el
servicio correccional, para disminuir el flujo de
narcóticos ilícitos hacia el interior del país. Recuerdo
haber dado mentalmente un profundo suspiro y pensar,
"Bueno, ¡él se lo buscó!"
El hecho es que para uno de
mis cursos de cultura y civilización latinoamericana yo
había preparado un informe detallado, junto con una
presentación, basada en el trabajo que hacía como
intérprete combinado con una buena investigación
académica. Era mi opinión que la "guerra de la drogas"
no se podía ganar más de lo que se había podido ganar la
guerra del Vietnam, y que los EE.UU. ahora estaba
incurriendo las mismas equivocaciones fundamentales que
cometió entonces: evitar tomar en consideración la
fundación histórica, social, y cultural del pueblo con
el cual estaban en 'guerra.' Los EE.UU. no solamente no
entendían al enemigo, sino que no tenían una comprensión
clara de sí mismos. Como diría el maestro Tzu, no
conocer ni al enemigo ni conocerse así mismo es una
receta segura para la derrota. El narcotráfico era
claramente un problema de demanda y de abastecimiento.
Mientras que los Estados Unidos, y por asociación el
Canadá, presentaba una demanda para estas sustancias
cualquier número de abastecedores surgirían para
proveerlas. En cuanto al lado del abastecimiento, había
habido una falla sistemática de reconocer las actitudes
culturales de los implicados.
A pesar de la gran diversidad
entre la gente de habla hispana tanto en España como a
lo largo de América Latina, los pueblos hispanos,
conocidos colectivamente como la Hispanidad,
comparten muchas de las actitudes y costumbres
socio-culturales fundamentales que derivan de sus
orígenes ibéricos comunes. Una de estas tradiciones es
la del bandolero o del bandolerismo. El
bandolero o bandido es una figura que históricamente a
veces ha obrado como fuera de la ley y como libertador.
Culturalmente, los hispanos tienden a percibir todas las
formas de gobierno como entidades intrínsecamente
corruptas, opresivas, y oportunistas, que van buscando
primordialmente avanzar los intereses privados de sus
políticos individuales y de sus burócratas de alto rango
por encima de los intereses de la nación. Por
consecuencia las fuerzas militares, jurídicas, y
policiales se entienden fundamentalmente como agentes
de opresión y como instrumentos gubernamentales para
subyugar y explotar al pueblo.
El bandolero y el guerrillero
o ‘libertador,’ han sido muchas veces entidades
intercambiables, ambos empleando técnicas de la
guerrilla o tácticas de insurgencia, ambos operando
dentro de los confines de una cultura intrínsicamente
furtiva y repleta de sociedades secretas[8].
Las tradiciones del guerrillero/bandolero, por ejemplo,
datan a la resistencia ibérica nativa a la invasión y a
la ocupación romana, y han continuado a largo de las
historias de España y de sus sub-culturas derivadas en
la América hispanohablante. Bandoleros en épocas de
extensa represión gubernamental o de invasión se
convirtieron en guerrilleros renombrados por su esfuerzo
subversivo. En España por ejemplo, Andrés López era un
bandolero sevillano que participó en operaciones
insurgentes contra las fuerzas invasoras francesas de
Napoleón en el siglo diecinueve; sus hazañas inspiraron
la popular serie de televisión española "Curro Jiménez"
a finales de los años 70. Cuando las circunstancias
políticas se vuelven demasiado desfavorables, los
guerrilleros se convierten en bandoleros para
sobrevivir. Bandolerismo es por lo tanto una instancia
de una adaptación cultural a una larga historia de
fuerzas invasoras y opresivas, una historia que en
España solamente termina recientemente con la muerte del
dictador Generalísimo Francisco Franco y la caída de su
régimen fascista en la década de los años 70.
Junto con el bandolerismo
está el contrabandismo, una tradición Hispana
antigua que surge de la necesidad económica de evadir el
monopolio de la corona española y de sus restricciones
sobre el libre comercio. Al igual que el bandolerismo,
el contrabandismo no sólo era una costumbre bien
instituida en España, sino que se hizo popular en las
colonias del Nuevo Mundo al intentar establecer cierta
autonomía económica y política frente a las fuerzas
opresivas del imperio. El tráfico de narcóticos ilícitos
de Latino America a los EE.UU. en la segunda mitad del
siglo XX y comienzos del siglo XXI no es sino una
continuación de la practica contrabandista centenaria
entre las colonias españolas y a menudo los EE.UU.
mismos contra las restricciones comerciales imperiales.
En vez de evadir las fuerzas de la corona de España para
comerciar ilegalmente, por ejemplo, en azúcar o melaza
con Gran Bretaña y los EE.UU., éstas sociedades ahora
eluden a las fuerzas de narco-interdicción
norteamericanas para comerciar con cocaína o cannabis
con los mismos Estado Unidos: la misma mula, pero
diferente carga. La tolerancia cultural, si no
aceptación del bandolero y del contrabandista son
instancias de la cultura hispana que no son igualmente
representadas en las sociedades anglosajonas, salvo
talvez en las historias de Robin Hood, y por lo tanto
son pasadas por alto y no entendidas por los políticos
estadounidenses.
Los Estados Unidos, y su
doctrina del “Destino Manifiesto,” son percibidos como
la última fuerza de represión social y económica en
Latino América. La persecución de Pancho Villa en
territorio mexicano por el ejército de los EE.UU.; los
múltiples intentos de matar o derrocar a Fidel Castro en
Cuba; el asesinato de Salvador Allende en Chile por la
CIA ocasionando la dictadura militar de Augusto
Pinochet; y la intervención militar norteamericana en
Nicaragua dando lugar al escándalo Irán-Contra,
constituyen una lista corta de ejemplos de las
intervenciones políticas, sociales, y económicas de los
Estados Unidos en la América Latina – lista que el
latinoamericano mantiene mentalmente presente y actual.
Éste sentimiento anti-Americano es probablemente mejor
resumido en una cita atribuida al ex-dictador mexicano
Porfirio Díaz: "Pobre México, tan lejos de Dios, y tan
cerca de los Estados Unidos." Para muchos hispanos
ellos son los dueños legales de California, de
Nevada, de Arizona, de la Florida, de Nuevo México, de
Colorado, y de Texas y las restricciones migratorias del
gobierno norteamericano suponen una humillación
constante. Así que mientras que los EE.UU. han gastado
toda la buena voluntad de América Latina, el
narcotráfico se percibe en gran medida por muchos como
la oportunidad de saldar una vieja deuda de siglos, y
para algunos con el doble beneficio de una ganancia
económica: No hay ningún estigma inherentemente inmoral
asociado con la venta de un veneno reconocido a un
enemigo declarado que no parece poder dejar de
consumirlo con suficiente rapidez. Parafraseando al
Quijote: “donde las dan las toman y al buen callar le
llaman Pancho.”
Hay todo un mundo de valores
y perspectivas culturales que el anglosajón
etnocéntricamente tiende a ignorar, valores y
perspectivas que motivan e inspiran a un pueblo a
comportamientos que de otra manera resultan
incomprensibles. Mientras que los consumidores
americanos y canadienses presenten una demanda
provechosa para estas sustancias auto-destructivas,
habrá una justificación moral, y no digamos económica en
abastecerlos. "Hay una guerra” informé a la junta, "pero
no es una guerra de drogas, es un enfrentamiento
socio-histórico entre dos culturas opuestas, un
enfrentamiento que comienza en la antigua rivalidad
entre dos de las fuerzas imperiales más grandes de
Europa, Inglaterra y España, un enfrentamiento
implícitamente continuado por sus naciones descendientes
aquí en el Nuevo Mundo." Se podría oír el salto de una
pulga cuando terminé mi ‘lectura’ con cuatro palabras
solemnes: “You’ll never beat them.” - "Nunca los
derrotarán."
Los años 80 y los 90 estaban
repletos de retórica del gobierno de los EE.UU. con
respecto a la "guerra de las drogas;" sin embargo para
principios del 2000 ya raramente se escuchaba más ese
término puesto que obviamente no era una guerra ganable.
En los EE.UU. los políticos a menudo adoptan una postura
que parece agradar al pueblo norteamericano: oídos
que no oyen, mente que no discurre, es decir, si no
tratas a un problema la implicación es que no existe. El
hecho es que no solamente no ganamos "la guerra de
las drogas," sino que gastamos miles de millones de
dólares del pueblo norteamericano perdiéndola: "Los
esfuerzos para reducir perceptiblemente el flujo de
drogas ilícitas a los Estados Unidos desde exterior
hasta ahora no han tenido éxito."[9]
De hecho no han
tenido éxito alguno. Si la estadística de las pandillas
no le cautivó la imaginación o al menos no le captaron
la atención, entonces talvez la del tráfico de drogas lo
hará. En 2006 la distribución al por mayor (mayoreo) de
droga en los EE.UU. estaba calculada entre $13.6 y $48.4
miles de millones de dólares, con substancialmente más
ganancias generadas a través de la distribución y venta
al por menor.[10]
En el 2004 la cantidad estimada de solamente cocaína
disponible para el mercado de los EE.UU. era de entre 95
y 445 toneladas métricas (1 tonelada métrica = 2,200
lb.).[11]
Para darle una idea de la magnitud económica de estas
cantidades estimadas considere que 1 gramo de cocaína
pura vende al por mayor por unos $100; hay 1000 gramos
en un kilogramo, y 1000 kilogramos en una tonelada
métrica, lo cual significa que una tonelada métrica de
cocaína pura, sin ‘cortar’, tiene un valor callejero de
$100 millones. Entre estas cantidades en las figuras del
2004 arriba y obtendrá cálculos de entre los $9.5 mil
millones y $44.5 mil millones de dólares de cocaína pura
vendida en los EE.UU. ese año. Estas cifras doblan una
vez que la cocaína se corta para el consumo al por
menor. Para el año 2006 el cálculo de cocaína importada
a los Estados Unidos era de 300 toneladas métricas o
cerca de $30 mil millones de valor al por mayor – $60
mil millones en valor callejero. La presión económica
para importar a los EE.UU. es asombrosa: la misma
tonelada de cocaína pura que salió de Colombia y que
valía solamente $3 millones es vendida al por mayor en
los EE.UU. por $100 millones: un aumento de 33 veces de
su valor original desde la producción al valor de la
venta al por mayor.[12]
Y esto no incluye cifras correspondientes al consumo
nacional norteamericano de otras drogas ilícitas tales
como la marihuana, la heroína, el opio, y demás. Una
anécdota a nivel global para ubicar el valor de este
mercado norteamericano: se cree que el comercio
mundial de drogas ilícitas forma aproximadamente un 50%
de los $750 mil millones de dólares lavados todos los
años en el mercado internacional.

FIGURA 2. Costos Sociales del Abuso de
Sustancias Adictivas en los EE.UU. comparados con el
Presupuesto Nacional de Defensa en Miles de Millones de
$USA.
El creciente costo social de
las drogas ilícitas es incluso más asombroso que los
costos asociados con su valor netamente comercial. Según
la oficina de política nacional del control de la droga
de los EE.UU., en 1992 el costo económico del abuso de
drogas en los Estados Unidos era estimado en $102.2 mil
millones, y ese costo subió constantemente a una tasa de
5.9% entre 1992 y 1998.[13]
Este aumento de
5.9% excede el 3.5% de aumentos combinados de la
población adulta y el índice de precios de consumo por
todos los servicios combinados.[14] En
1993 los costos económicos del abuso de drogas ilícitas
eran de $111.5 mil millones; $118.4 mil millones en
1994; $126.5 mil millones en 1995; $131.3 mil millones
en 1996; $137.1 mil millones en 1997; y $143 mil
millones en 1998. Para el año 2002 el costo económico
anual del narco-abuso en los Estados Unidos ascendió a
un espeluznante $180.9 mil millones.
[15]
Sin embargo, si cree que el
consumo de drogas ilícitas son el mayor problema
entonces piense de nuevo: En el año 1992 el instituto
nacional de la salud (NIH), conservadoramente estimó el
combinado costo social del abuso del alcohol y de droga
en los EE.UU. en unos $246 mil millones –
aproximadamente $965 por cada hombre, mujer, y niño que
residía en los EE.UU. ese año. La descomposición de esa
cantidad talvez te sorprenda ya que el 60% del daño fue
producido por abuso del alcohol y por el alcoholismo,
cerca de $148 mil millones, mientras que todas las
drogas ilícitas combinadas solamente sumaban a un 40%
del daño, unos $98 mil millones.[16]
En 1995 el costo
económico estimado por el abuso de drogas ilícitas era
de $124.9 mil millones, mientras que el costo social de
fumar era de $138 mil millones ese mismo año; tres años
después el costo del abuso del alcohol subió a $184 mil
millones para el año 1998.[17]
Muchas de las chicas en esta
institución de rehabilitación donde trabajo como
residente clínico presentan problemas de abuso de
alcohol o alcoholismo. Si piensa que estas chicas son
excepciones de nuevo estará tristemente equivocado: en
el año 2006 el costo social del consumo del alcohol
entre menores se calculó conservadoramente en $53 mil
millones, de los cuales $19 mil millones eran debidos a
accidentes de automóvil y $29 mil millones a crímenes
violentos; todo esto a pesar de que está prohibido
legalmente vender alcohol a menores de edad en todos los
50 estados de los EE.UU.[18]
Estas cifras son tan
asombrosas que carecen de sentido sin un contexto para
su comparación. En 1998 cuando el costo social del abuso
de la droga era solamente de $143.4 mil millones, el
costo del abuso del alcohol era de $184 mil millones, y
el de fumar $167 mil millones, para un costo económico
combinado de abuso de sustancias nocivas adictivas ese
año de $494.4 mil millones, el presupuesto del
departamento de defensa de los EE.UU. era pequeño en
comparación con solamente $259.4 mil millones: América
gasto 190% más en expensas relacionadas a sus adicción a
sustancias nocivas que en su presupuesto nacional de
defensa militar.

FIGURA 3. Toneladas Métricas de
Cocaína Interdictada en los Últimos Años.
En el 2002 el costo del abuso
de drogas se calculaba en $180.9 mil millones, y el de
fumar se mantuvo en $167 mil millones. Podemos calcular
el costo de abuso del alcohol en el 2002 usando las
figuras del 1992 y del 1998 junto con una tasa de
crecimiento del 3.9% de años anteriores y fijar esa
cifra en $213.6 mil millones. Nuestro costo estimado de
abuso de sustancias adictivas para el año 2002 es de
$561.5 mil millones. Compare esta cifra con el
presupuesto del departamento de defensa de ese año de
“sólo” $302.4 mil millones y vemos que los EE.UU. gastó
85.6% más en los resultados dañinos de adicciones a
sustancias nocivas que en tratar de protegerse de
ataques extranjeros. El 11 de septiembre y la guerra de
Irak ha ayudado para igualar la diferencia entre estos
costos, lo cual es como mucho un alivio dudoso: Los
costos proyectados para el año 2007 en cuanto al costo
social del abuso de la droga ($217.35 mil millones), el
del abuso del alcohol ($257.39 mil millones), y el de
fumar ($167.08 mil millones), suman a un total de
$641.82 mil millones – solamente un 38% más que el
presupuesto del Departamento de Defensa de $463 mil
millones para este año. El mensaje queda bien claro:
Los enemigos de los EE.UU.
no precisan atacarlos; el pueblo norteamericano ya se
está ocupando de su propia auto-destrucción.

FIGURA 4: Tasa de
Narco-Adicción
Mundial (2003/4) Versus EE.UU. (2005)
Mientras que el consumo y el
costo económico del abuso de sustancias han subido esta
década, también han subido los esfuerzos del gobierno de
los EE.UU. para reducir el abastecimiento de las drogas:
en el año 2000, 117 toneladas métricas de cocaína fueron
interceptadas; 141 toneladas métricas de cocaína en el
2001; 143 toneladas métricas en el 2002; 157 toneladas
métricas en el 2003; 197 en el 2004; y 234 toneladas
métricas en el 2005. Interesantemente la producción
estimada de cocaína también subió en el 2005 a un total
aproximado de 780 toneladas métricas, después de haber
experimentado un decrecimiento desde el 2001 (920
toneladas métricas) al 2004 (640 toneladas métricas).
Esencialmente lo que esto significa es que la producción
de cocaína es tan flexible que puede ajustarse
anualmente para no solamente compensar por la tasa
creciente de interdicción de drogas, pero también para
abastecer la demanda creciente del mercado. La
interdicción de la droga simplemente no puede resolver
el problema del abastecimiento si el problema de la
demanda y del abuso continúa aumentando. En el año 2005
se calculaba que había 19.7 millones de narco-usuarios
habituales en los Estados Unidos, aproximadamente un
8.1% de la población mayor de 12 años[19]
“gastó, de acuerdo
con los cálculos más conservadores, más de $60 mil
millones de dólares anualmente en un mercado criminal
fragmentado." Esta cifra de 19.7 millones de narco-usuarios
es un poco mayor que la de 19.1 millones o 7.9% de la
población de estimados usuarios mayores de 12 años del
año anterior (2004).[20]
Es necesario poner
este narco-consumo estadounidense en términos globales:
mientras que se calculan que aproximadamente 200
millones de personas consumen drogas ilícitas
habitualmente en el mundo[21],
los Estados Unidos con menos de un 5% de la población
mundial tiene aproximadamente el 10% de los usuarios
habituales de drogas ilícitas, es decir, los
EE.UU.. tiene más de dos veces el número de narco-usuarios
que la norma mundial.
Se continuará. . .
Reportes Desde el Frente
está realizado por el Maestro J. A. Overton Guerra. El
Maestro Overton que está completando sus estudios de
doctorado en Psicología Clínica, Integral y de la Salud,
tiene licenciaturas universitarias en Estudios Españoles
y Latinoamericanos de la Queen’s University y en
Ciencias Generales de la University of Waterloo, y
maestrías en Literatura Española y Latinoamérica de la
Queen’s University, en Ciencias Cognitivas de la
University of California, y en Psicología de la Alliant
Internacional University. Es el Fundador y Maestro de
The Kaizen Center for Strategic and Integrative Arts,
de MAMBA-Ryu, de Kai-Jutsu y de la
Sociedad Internacional de MAMBA-Ryu. El Maestro
Overton puede ser contactado para conferencias y
seminarios por correo electrónico (informacion@kaizencenter.info)
o por teléfono (858 568 2430 en San Diego y 664 324 2191
en México).
[1]
El materialismo queda definido como una teoría o
actitud en la cual el bienestar físico y las
posesiones materiales constituyen el mayor logro
y el valor más alto en la vida.
[7]
“Drugs and Gangs, Fast Facts, Questions and
Answers,” página 2; ofrecida por la “United
States Drug Intelligence Center.”
[8]
Se encuentra una breve referencia a este
fenómeno cultural, por ejemplo, en la "International
Drug Trade and US Foreign Policy Congressional
Report Before Congress (CRS)", actualizada en
noviembre del 2006. En la página 8 de ese
documento hay una pequeña referencia a la
colaboración en Latín América entre
narcotraficantes, fuerzas militares y
policiales, y movimientos revolucionarios
políticos.
[9]
CRS Report for Congress on the “International
Drug Trade and U.S. Foreign Policy,” Updated
November 6, 2006
página
2.
[10]
Source: The National Drug Threat Assessment
2006, p. 27. The National Drug Threat Assessment
es proporcionada por la National Drug
Intelligence Center.
[11]
The National Drug Threat Assessment 2006,
página
7.
[12]
The International Narcotics Control Strategy
Report; Volume 1: Drug and Chemical Report,
March 2006,
página
19.
[13]
International Drug Trade and US Foreign Policy;
Updated November 2006; provided by the CRS (Congressional
Research Services),
página
6.
[14]
The Economic Costs of Drug Abuse in the United
States 1992-1998; Executive Office of the
President; Office of the National Drug Control
Policy,
página
2.
[15]
The Economic Costs of Drug Abuse in the United
States 1992-2002; Executive Office of the
President; Office of the National Drug Control
Policy,
página
viii.
[16]
May 13, 1998, National Institute of Health, NIH
Press Release. Notese que el estimado de la NIH
del costo por el abuso de droga para el año 1992
es un poco más conservador que el del National
Drug Control Policy de $102.2 mil millones para
el mismo año.
[17]
The Economic Costs of Drug Abuse in the United
States, 1992 – 2002,
página
xiii.
[18]
US Department of Health and Human Services;
Substance Abuse and Mental Heath Services
Administration: A Comprehensive Plan for
Preventing and Reducing Underage Drinking.
[19]
Resultados de la 2005 National Survey on Drug
Use and Health: National Findings,
página
1.
[20]
International Drug Trade and US Foreign Policy;
Updated November 2006; proporcionada por el CRS
(Congressional Research Services),
página
4.
[21]
“World Drug Report 2006, Volume 2: Statistics,”
pagina 412; se calculan en 200 millones el
número de usuarios habituales de narcóticos en
el mundo según estudios realizados en el 2003 y
el 2004.

ARRIBA
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La hipnosis y los
fenómenos hipnóticos son aspectos integrales de ciertas prácticas chamánicas. El uso de métodos hipnóticos pueden
ser identificados en tradiciones chamánicas antiguas
por todo del mundo, mucho antes de que la hipnosis
fuera introducida formalmente a la sociedad occidental
moderna (véanse por ejemplo Teitelbaum, 1978, y Bowers,
1976). Esta íntima relación entre el chamanismo y la
hipnosis puede observarse por lo menos en dos aspectos
del complejo chamánico. Para comenzar, tanto el
chamanismo en sus rituales de curación y la hipnosis en
su encuentro terapéutico se basan esencialmente en la
manipulación hábil y diestra de la imaginación del paciente para
lograr los beneficios terapéuticos deseados. Desde este
punto de vista tanto el rito de curación chamánica cómo la intervención hipnoterapéutica pueden ser
definidos en términos de "la presentación experta de las
ideas del hipnotista o del chamán para manipular
imágenes en la mente del sujeto o cliente con el
propósito de lograr deliberados resultados fisiológicas
y/o psicológicas en el mismo" (Overton 1998, página 167).
El segundo aspecto
compartido por ambos el chamanismo y la hipnoterapia es
el uso representativo del
mismo estado de disociación de la mente consciente,
estado que en el
chamanismo se refiere al "viaje chamánico" o "vuelo
extático," y que en la hipnosis se conoce como el “trance hipnótico” o
simplemente el "trance." Estudios neurofisiológicos corroboran que el viaje chamánico logrado sin el uso de sustancia
alucinógenas, por ejemplo, por el uso de instrumentos musicales,
cantos o fenómenos similares, solicita el mismo perfil
electroencefalográfico que el estado de trance
hipnótico. Por añadidura, los fenómenos vivénciales
(o sea, experimentados durante éste estado de trance) característicos del vuelo extático chamánico, como
son la
metamorfosis, el contacto con agentes imagínales o
'espíritus,' y demás,
pueden ser logrados igualmente durante el trance hipnótico (Overton
1998, 2000). De hecho fue debido a estos descubrimientos
realizados por Overton en sus estudios de la
neurofisiología del trance chamánico donde radican su
desarrollo de la denominada "Hipnosis Chamánica" o
"Meta-Programación Imaginoceptiva."
Las
funciones del trance y de la
imaginación
en la hipnosis no son siempre auto-evidentes
dadas las numerosas y diversas definiciones de la hipnosis que se han
ofrecido, definiciones que varían tremendamente. La hipnosis se ha definido
como “cualquier comunicación efectiva” (Grinder y
Bandler 1981, página 2);“un estado mental en el cual las
sugerencias son realizadas con mucho mayor fuerzas de lo
que es posible bajo circunstancias normales" (Alman y Lambrou
1992, página 7); y “ideas evocando respuestas” (Bierman,
1995, página 65).
Cada una de estas definiciones ilustra perspectivas
diferentes en la relación entre la hipnosis y el trance,
una asociación que frecuentemente no esta bien
comprendida, aunque el último es con frecuencia
explícitamente percibido como equivalente al primero, o
sea, el trance hipnótico, y sus fenómenos asociados, con
frecuencia se toma como equivalente a la hipnosis misma.
Sin embargo a pesar de que el uso del trance con pacientes es
central a la manera en la cual la hipnoterapia se
practica con frecuencia hoy en día, esto no siempre fue el caso, ni tampoco resulta que todos los que practican
la hipnosis ven al trance como un elemento esencial de
la misma.
LA HIPNOSIS EN BREVE
PERSPECTIVA HISTÓRICA:
Desde su
estado inicial hasta su uso actual, la hipnosis en
el mundo occidental a atravesado una serie de
transformaciones a lo largo de su desarrollo. Estas
transformaciones muestran la relación entre la hipnosis y
el trance, el papel que la imaginación desempeña en el
proceso terapéutico hipnótico, y algunos de los aspectos intrínsecos
y claves de la hipnosis pertinente a su relación con el
chamanismo. En el oeste la hipnosis, o el mesmerismo como
se le conocía en antaño, se puede trazar
directamente a la figura de Antón Mesmer quien en
1776 promovió
la idea de la presencia de un fluido general magnético que
existía por toda la naturaleza, hasta en los organismos vivientes;
Mesmer propuso además que la enfermedad resultaba cuando este fluido
magnético no estaba proporcionalmente distribuido a lo
largo y dentro del
cuerpo. La curación se llevaba a cabo con la proximidad
de una sustancia magnética para restablecer el
equilibrio de flujo magnético dentro del
cuerpo y por lo tanto para restablecer el organismo a su
estado de salud.
Aunque el procedimiento hipnótico tomó lugar sin el
proceso formal de una inducción a un trance, la curación
se realizó por la manipulación exitosa de la
imaginación, en la forma de la expectativa del paciente de los efectos
imaginarios de las
fuerzas magnéticas. Tan poderosas eran las
imágenes mentales de estas fuerzas ilusorias que esas
intervenciones terapéuticas fueron acompañadas
frecuentemente por convulsiones violentas por parte del
paciente.
La segunda fase del
desarrollo la
hipnosis se centra en las
técnicas promovidas por un discípulo de Mesmer - el
Marqués de Puysegur. Puysegur insistió que el poder
curativo de alinear los fluidos magnéticos en el
paciente residía no en los imanes mismos, sino en el
"magnetizador" (o sea, el hipnotista) quien por su
fuerza de voluntad redirigía los flujos magnéticos del
organismo y así promovía la salud del paciente. Puysegur
fue el primer hipnotista conocido en inducir
un trance en sus pacientes, estado al que el refería como
"sonambulismo." Por lo tanto esta fase en el desarrollo de la hipnosis
se distingue por el uso de fuerzas
dirigidas (aunque imaginarias), combinadas con la introducción
del estado "sonámbulo" o
trance en el paciente. Las técnicas de Puysegur inspiraron varios métodos de
curación que incluían los "pases de manos"
(parecido al Reiki moderno) y roces
ligeros en áreas claves del cuerpo.
La próxima fase
en la evolución de la hipnosis comenza en 1819 con Abbe
Faria
que desarrolló el "método de la mirada fija," con la
cuál
el requería que los sujetos fijaran su atención en un
objeto para inducir el trance después del cual les ofrecía sugerencias
o sugestiones de curación para
completar la intervención terapéutica. Faria creía que la capacidad
para curar residía no en los poderes del "magnetizador"
si no en el
estado de trance del paciente. A pesar de publicar haber
publicados sus resultados sus descubrimientos
suscitaron muy poco interés y
permanecieron desconocidos por algún tiempo.
En 1849,
varias décadas
después e independiente de los descubrimientos de Faria,
el doctor James Braid también descubrió que cuando los
pacientes experimentaban un periodo de atención enfocada
en una luz se volvían mas sugestionables. Braid fue el
que estableció
el término de "hipnosis" para referirse al estado somnoliento
en el cuál entraban sus pacientes cuando mantenían la
atención fija en una luz por un tiempo extendido. Al igual que Abbe
Faria, Braid descubrió que los pacientes se hacían mas
susceptibles a las imágenes solicitadas por sus
sugestiones cuando estaban en "hipnosis"
que cuando no, lo cuál le llevó a concluir que el
proceso terapéutico dependía no de los efectos de
ninguna sustancia magnética, sino del estado hipnótico
del paciente. Por añadidura Braid concluyó que la "sugestionabilidad" del paciente se media por su capacidad
para entrar en el estado hipnótico. Con los avances de
ambos Abbe Faria y de James Braid, la hipnosis pasó a lo
que se ha llamado la 'fase del trance' durante la cuál el
trance por sí solo y sin la manipulación de fuerzas
magnéticas imaginarias se entendió como la base de la
intervención curativa.
A
finales del siglo XIX el Hipólita Bernheim y el
doctor Auguste-Ambroise
Liébault
en
Francia habían determinado por completo que la hipnosis era
el resultado de fuerzas psicológicas dentro del sujeto y no
de fuerzas físicas (o cualquier otro tipo de fuerzas) existiendo fuera
del sujeto. En 1958 después de un estudio extenso de dos años
de duración la Asociación Medica Americana aceptó
la hipnosis como un
procedimiento clínico viable. Hoy por hoy el
termino "hipnosis" se ha convertido en muy controversial,
difícil de definir y por lo tanto difícil de delimitar.
Todavía
se emplea a veces indiscriminadamente tanto al método de
intervención conocido como "hipnoterapia," al estado hipnótico
del trance, a los fenómenos psicológicos y cognitivos
comúnmente suscitados durante el trance, y al método de
inducción al trance mismo.
LA IMAGINACIÓN: EL
SINE QUA NON DE LA HIPNOSIS Y DEL CHAMANISMO:
Lo que es importante
de notar de la hipnosis, y que se ve claramente en su
historia, es la función central que la imaginación del
individuo en la forma de creencias, imágenes sugeridas, y
expectativas, juega en el encuentro hipnótico - con o sin el
uso del trance. En 1794 y a petición del Rey de
Francia,
Benjamín Franklin dirigió una comisión real para investigar
la validez científica de las alegaciones magnéticas de Mesmer.
Al final de su investigación la comisión decretó que "la
imaginación sin el magnetismo produce convulsiones, y el magnetismo sin imaginación
no produce nada" (Bowers, 1976).
No
obstante, hoy en día el trance hipnótico desempeña una
función central en la hipnoterapia ya que en este estado
se cree que las sugestiones del hipnotista tienen efectos magnificados con respecto a
los que se lograrían si las manipulaciones similares se
efectuaran en un estado
de conciencia 'ordinaria.' En todo caso, la
expectativa del paciente, que constituye ya un estado cognitivo-afectivo
que surge de la combinación del resultado imaginado de un evento o procedimiento junto con la
anticipación asociada con esa imaginería, está en funcionamiento no
sólo durante el trance
hipnótico, sino en cada aspecto de cualquier encuentro
terapéutico.
Lo cierto
es que incluso antes del inicio de
una intervención formal el efecto psico-fisiológico del
impacto de la imaginación en combinación con la anticipación
del resultado de la terapia misma es una ocurrencia bien
reconocida a lo largo de la historia de la
medicina y comúnmente reflejada en el fenómeno,
muchas veces despreciado, reconocido como "el efecto
placebo." El efecto placebo se puede definir como aquel
beneficio fisiológico o psicológico que tiene lugar como resultado de la expectativa del paciente a
pesar de haber recibido una intervención efectivamente
nula, como es la ingestión de un producto inerte. El placebo es la frustración de la industria
farmacológica, su poder siendo tan ubicuo que cada nueva
droga o tratamiento tiene que demostrar que su eficacia
es mayor que la del placebo. Además, la
efectividad del placebo ha sido testimoniada, sin
excepciones,
por más de dos milenios" (Shapiro & Shapiro, 1997).
La hipnosis ejemplifica
el poder psico-fisiológico de la imaginación humana y
muy probablemente se sirve del mismo poder que está desempeñándose
durante el efecto placebo. De hecho para el doctor Bierman
el efecto placebo es “el hecho cardinal” de la
hipnosis (Bierman, 1995). La relación entre el efecto placebo y la
hipnosis es más evidente durante las primeras fases de
la historia de la hipnosis cuando se basaba
exclusivamente en las manipulaciones "magnetizadoras" de
las expectativas del paciente.
La contrapartida
negativa del
placebo se refiere comúnmente como el "nocebo," es
decir, una sustancia inerte o una intervención
normalmente ineficaz
que produce resultados fisiológicos o psicológicos
nocivos basados en la expectativa fatalista del
paciente. La muerte vodú, en la cual la maldición de un brujo
o de otra figura
chamanística conduce a la
muerte de la víctima, frecuentemente se
presenta como el clásico ejemplo del "efecto nocebo.” La
primera investigación científica de la muerte vodú se
llevó a cabo
por el gran fisiólogo Walter Cannon en 1942, que describía
a este fenómeno chamanístico como "el poder fatal de la
imaginación trabajando a través del terror desbordado” (Cannon
en Benson, 1996). Por lo tanto la relación entre
la muerte vodú y la hipnosis es fácil de discernir: "la
muerte vodú es la hipno-muerte" (Overton, 1998). Ya sea positivo
("placebo") o negativo (“nocebo”), el resultado imaginado de
la expectativa del paciente a veces puede ser tan
determinante a la fisiología del individuo que el
resultado imaginado se convierte, de menor o de mayor grado,
en la manifestación de una cura o de una enfermedad.
Desde la
perspectiva de la hipnosis clínica, Bierman pone
hincapié en que el placebo, o sea,
la hipnosis sin trance, y el "trabajo de trance"
representan polos opuestos del espectro de la
metodología hipnótica. Es
aquí donde podemos encontrar claramente uno de los
denominadores comunes y claros entre curación chamánica y
la intervención hipnótica. Durante el encuentro de
curación chamánica la
imaginación del paciente es activada y ejercida mientras
que observa los actos, en forma de conducta física
y de descripciones verbales, del chamán que en su trance
chamánico (hipnótico) está
mentalmente viajando por la dimensión sobrenatural.
La razón por este viaje chamánico (también denominado "vuelo extático") en
las tradiciones chamánicas se encuentra en el concepto
chamánico de la etiología
de la enfermedad. Dentro del paradigma chamánico la patología se atribuye comúnmente a
intervenciones o interferencias ilícitas de origen
supernatural como
es la pérdida del alma (desanimo), o un acto de brujería o
de hechicería. Por
lo tanto el chamán debe curar extáticamente, es decir,
con motivo de una experiencia 'extra-corporal'
deber entrar en una dimensión
supernatural o bien para obtener el conocimiento para
la cura, o
bien para llevar a cabo una intervención directa en ese
dominio por parte del
paciente.
Hay una inversión de
papeles entre la hipnosis y el chamanismo en cuanto al uso del
trance. Es interesante que en la hipnoterapia el trance
del paciente amplía el aspecto terapéutico de las
imágenes mentales suscitadas por las palabras del
hipnoterapeuta. Para el chamán, por lo contrario, la viveza de las
experiencias que describe durante su viaje juega un
papel poderoso en la imaginación del paciente
condicionada fuertemente por la adquisición de
expectativas culturales. De acuerdo con el desarrollo
del modelo occidental corriente, en la hipnoterapia la habilidad
para curar reside en la mente del paciente
porque la enfermedad se entiende que origina dentro del
paciente mismo; por esa razón es ahí, en el dominio mental del
paciente, donde el terapeuta tiene que esforzarse para
encontrar la solución a la patología. En última
instancia, ambos la cura chamánica como la hipnoterapia
se basan en el poder de la imaginación humana para crear
imágenes vivaces y dinámicas y en la manera que la
imaginería puede acarear reacciones y cambios psicológicos
y fisiológicos en el paciente, a veces de formas dramáticas y perdurables.
Aparte del papel
esencial que la imaginación juega en el chamanismo y en la
hipnosis, hay otra área en la cual se asemejan y es en
la naturaleza misma del trance. Desde un punto de vista
neurofisiológico el patrón de actividad del cerebro
creado durante un trance hipnótico es prácticamente
idéntico al creado durante un estudio comparable del viaje chamánico. En añadidura,
la fenomenología del
viaje chamánico se puede replicar en el trance hipnótico
con cualquier sujeto sugestionable. Consecuentemente, es
razonable deducir que ambos el viaje chamánico y el
trance hipnótico corresponden al mismo estado de la
mente-cerebro y son simplemente adaptaciones sociales y
culturales del mismo fenómeno psico-biológico.
Overton
concluyó que
donde la cura chamánica y la hipnoterapia difieren es en
el hecho de que ambos son adaptaciones culturares
fundamentalmente arraigadas en sistemas epistemológicos
opuestos. Es decir, "para el occidental el conocimiento
reside en esta realidad y por lo tanto es ahí donde la conciencia
del clínico también debe estar;" por otra parte, "para
un miembro de
una cultura chamánica el conocimiento reside en una
'otra' realidad, por lo tanto
es allí donde debe estar el espíritu del chamán." Inherente a
ambas de estas metodologías curativas es el uso
fundamental de la imaginación del paciente para obtener los
resultados deseadas, ya sean psicológicos, fisiológicos, o
ambos a la vez.
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ARRIBA
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El sendero a la cima se desvanecía de
imprevisto en una niebla espesa que se estrechaba
delante de él como una cortina siniestra. Ensimismado en
su progreso, ni se detuvo ni cuestionó su presencia,
sino que procedió adelante resuelto en mantener su
rumbo. No fue sino tras muchos pasos que se dio cuenta
del cambio completo de temperatura y de ambiente a lo
que ahora de repente parecía otro mundo: el clima cálido
del monte se había substituido por un paisaje casi
ártico cubierto de nieve y envuelto en una neblina densa
y opresiva. Poco a poco su paso se fue deteniendo
conforme a una extraña sensación que se materializaba
inesperadamente en su ser: el miedo.
Al principio fue una impresión que aparecería levemente
al borde de su consciente y él lo había simplemente
ignorado, atribuyéndolo al cambio repentino y dramático
de temperatura y de humedad que impactaban su cuerpo
medio desnudo y recubierto de sudor. Gradualmente la
sensación se había intensificado hasta el punto en el
que tuvo que atenderla, considerarla, ya que exigía de
su atención.
Estaba bastante sorprendido por sus pensamientos y no
sabía lo que en realidad revelaban: ¿Falta de confianza?
¿Remordimiento? ¿Culpabilidad? ¿Soledad? ¿Qué le estaba
pasando? Estaba solo, consigo mismo, ¿por que iría a
tener miedo? Pero lo tenía, y de hecho estaba
sobrepuesto de pavor. Deseaba gritar pero sabía que
sería tanto en vano como humillante que aquellos
sentimientos, ya patéticos que experimentaba por dentro
se manifestaran al cosmos entero. Se sentía pequeño e
insignificante, como si todo lo que había logrado, o
todo lo que pudiera lograr no sumarían a más que el
vacío interno en el cuál estaba sumergido; era como si
todo fuese nada, como si él mismo fuese nada; era como
si la enormidad del universo, de la naturaleza, de este
mismo camino y de esta misma montaña a la cual él en
plena arrogancia había desafiado, se le vinieran de
pronto encima y le dejaran aplastado en espíritu si no
en cuerpo. ¿Corriendo con Lobos? ¿Nadando con Orcas?
¿Siguiendo el Águila, a su Águila en el cielo? ¡Qué
demonios! ¿Qué se había creído? ¿Algo especial? ¿Cómo se
pudo haber engatusado de tal modo? ¿Cómo era posible?
¿Por qué no se había ahogado con las Orcas en la
profundidad de la bahía en vez de acabar deseando no ser
aquí, tan próximo a la cima? ¿Qué le pasaba? ¿Dónde
estaba su poder? ¿Su orgullo de guerrero? ¿Por qué se
había quebrado, ¡rajado!, tan de pronto?
Fue en medio de esta bruma cerebral que su mente apenas
detectó una sombra fugaz, una mancha furtiva que lo hizo
voltearse en un pánico enloquecido. ¿Qué fue eso? “¿Me
estoy volviendo loco también?,” gritó desamparado. Pero
conforme viraba repetidamente tratando de materializar
en una imagen visual el movimiento efímero a su
alrededor y su razonamiento no acabada de decidir si
todo esto era real, sueño o alucinación, se dio cuenta
de que estaba desorientado, de que ya no conocía ni el
camino de vuelta ni hacia dónde se dirigía; estaba
atascado, aturdido, y perdido. Fue en ese preciso
instante que llegó el primer ataque.
Un dolor cortante, escalofriante, le atravesó el cuerpo
como una daga de hielo rajándolo de rabo a cabo,
cortándole hasta la misma respiración; arqueó la espalda
en un espasmo involuntario de asombro y de agonía.
Boquiabierto y con los ojos grandes como platos giró
compulsivamente en la dirección del ataque mientras su
cerebro revuelto trataba de concertar en una realidad la
inundación de sensaciones crípticas que sus sentidos le
ofrecían. Un auténtico terror se apoderó de él mientras
involuntariamente echaba mano a la fuente del dolor en
su lumbar izquierdo sólo para recobrarla recubierta de
la misma sustancia pegajosa y roja que le fluía
ampliamente por las nalgas y el revés de las piernas y
que ahora le goteaba de la mano misma. De nuevo prendió
una ojeada momentánea de la sombra conforme se retraía
en ni se sabe qué dirección y su mente entretenía
incluso explicaciones supernaturales de lo que estaba
aconteciendo. Desesperado, revisaba todo a su alrededor
pero sólo logró observar árboles y más árboles
desvaneciéndose en la blanca distancia. Nada tenia
sentido y mientras tanto el terror se hacia con su mera
esencia, paralizándole hasta el pensamiento.
El segundo ataque le pilló en el flanco derecho y sintió
claramente los detalles de los dientes que le
atravesaban la piel y le hincaban en la carne causándole
que soltara un rugido de dolor. De nuevo viró en su
alrededor tratando de conectar visualmente con su
asaltante, pero otra vez se había desvanecido en el
bosque sin huella alguna, como un fantasma, como una
presencia invisible que no dejaba a su paso más que
heridas, dolor, y espanto. Los ataques ya venían, y
venían, cada vez con mayor velocidad y frecuencia. Su
cuerpo estaba rayado de sangre; sus piernas le fallaron
y se cayó al suelo estremeciéndose en agonía, chocado
por la noción misma de que tanto dolor fuese posible ya
que él nunca . . . ¡no! ¡No era cierto! Un destello de
memoria le transportó a ese lugar y a ese momento, a ese
. . . a ese niño indefenso . . . ¡pero el ya no era
niño! Una chispa de ira y de rabia que pronto se
convertiría en una llamarada de furia se le apoderaba,
sobrepasando su terror, superando su agonía. Nariz
hinchada, dientes pelados y gruñendo como una fiera, su
rostro se había convertido en una máscara de ira
salvaje; mientras tanto recobraba los pies, ya no
dispuesto a aguantar y evadir, sino propuesto a
perseguir y destruir al demonio encabritado. Como si
sorprendido por la nueva disposición de su presa, la
sombra materializó y reveló una faz igualmente espantosa
y temible: ¡la del sanguinario Carcajou!
Ambos oponentes se flanqueaban en una batalla a la
muerte en la cual el Carcajou ya no contaba con la
posesión ni del espíritu ni del corazón del hombre:
ahora tendría que luchar contra él “mano a mano,” desde
afuera de su mente y cuerpo. El hombre lo lanzó una
patada pero el Carcajou ágilmente se retiró de su
camino; el animal-espíritu a su vez se lanzó para morder
al hombre pero aquél saltó hacia atrás y esquivó el
ataque. Hombre y bestia atacaban y se defendían, ninguno
rindiendo mayor resultado hasta que de pronto el hombre,
sincronizando los movimientos del gran mustélido, logró
conectar con una patada feroz al hocico mismo del
fantasma carnal, lanzándolo por los aires para acabar
rodando por la nieve, chillando como un perro azotado.
Esto enfureció al Carcajou, el cuál, cegado de rabia y
de odio, abandonó toda precaución a los cuatro vientos y
se proyectó en un gran salto hacia el pescuezo mismo del
hombre. En defensa el hombre alzó su antebrazo izquierdo
y lo ofreció como escudo y carnada para la cólera
desatada del Carcajou y de sus furiosas fauces. El
Carcajou le atrapó el antebrazo en sus poderosas
mandíbulas y ambos, hombre y animal, escucharon como se
quebraban los huesos bajo la mordida implacable del
Carcajou aún antes de que el hombre sintiera la oleada
de dolor que a los momentos le paralizaría completamente
el brazo izquierdo. Pero al guerrero nada le detendría;
con la velocidad vertiginosa que tan a menudo le
distinguiría en batalla, se abalanzó hacia el piso
estrellando las espaldas del Carcajou contra el suelo,
hincándole la rodilla en el pecho e inmovilizándolo en
la nieve. En una despeluznante y frenética batalla
continua de gruñidos humanos y animales, de garras
descuartizando y desgarrando carne, y de sangre y carne
humana salpicando todas las direcciones, el hombre bateo
implacablemente a la bestia con su puño derecho hasta
que el Carcajou permaneció una masa inerte de huesos
quebrados, carne magullada, y tejido y pelaje
aplastados. Es cuestionable si el hombre ni siquiera se
diera cuenta de que los huesos de su propia mano se
partieran bajo el tremendo e inexorable diluvio de
impactos que impartió al espíritu-animal.
No dejó de golpear hasta que su brazo dejara de
responder a los impulsos de su voluntad, mucho después
de que el cadáver había ya cedido el dominio de la
mordida y la posesión de la vida misma. Con el pecho aún
jadeando del esfuerzo y con los nudillos blancos de
apretarse los puños se le voltearon los ojos hacia
arriba conforme se caía hacia atrás, sentándose sobre
los talones. Su cuerpo se tambaleaba entre caerse de
agotamiento y mantener su postura erguida cuando de
pronto volteó la cabeza hacia las alturas, y a nadie en
particular puso el grito en el cielo en un bramido
primal de rabia, desesperación y despego a todas las
cosas, rugiendo: “¿Esto es todo? ¿Esto es todo? ¿Esto y
nada más? ¿Esto es lo que habéis mandado para
destruirme? ¡No me importa! ¿Me oís? ¡AÚN SOY!” El
repudio estremeció a la niebla misma, reverberando entre
los troncos y las ramas de los árboles para acabar en un
eco entre las montañas distantes. En la lejanía el
trueno de una gran tormenta vecina respondió a su
llamado.
Durante horas o momentos, nadie lo sabe, se quedó ahí
sentado, exhausto, a la vez vacío y repleto. Finalmente,
recuperándose sintió su poder surgir de nuevo y la
voluntad de seguir le elevó a incorporarse de pie.
Desorientado aún, su mente tardó en reconocer como copos
de nieve la materia blanca que acababa de notar que le
caía en la propia cara desde el cielo. Guerrero veterano
que era, tomó nota de sus múltiples heridas y
laceraciones acordándose de uno de sus refranes
favoritos: guerrero sin cicatrices nunca vio batalla.
Después de un asesoramiento experto decidió que no había
mas remedio que seguir adelante, siempre adelante; ¿pero
hacia dónde? ¿En qué dirección? Buscando alrededor por
una señal notó la figura del Águila, de su Águila,
posando tranquilamente sobre una rama: supo así que ese
era el Camino.
Cuando llegó cojeando hasta donde el Águila lo esperaba,
miró hacia lo que había dejado atrás. Se asombró cuando
vio que el cadáver del Carcajou que había abandonado ya
no era esa masa inerte de huesos quebrantados y pellejo
aplastado, sino el cuerpo de un hombre – ¡de sí mismo!
Aún mas sorprendido quedó cuando se dio cuenta de que
las huellas en la nieve que conducían de la arena de
muerte hasta donde se erguía en ese preciso instante no
eran suyas, ni siquiera las de un ser humano, sino las
del Carcajou mismo.
J. A. Overton Guerra, El Fundador

ARRIBA
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¿QUÉ ES
BLACK MAMBA?
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BLACK
MAMBA
es el aspecto físico y combativo
del paradigma de desarrollo personal
denominado MAMBA-RYU. |
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Como arte marcial
BLACK MAMBA
abarca los aspectos
psicológicos, emocionales, y filosóficos que
caracterizan las artes marciales de origen oriental,
pero sin muchas de las limitaciones de otras artes
tradicionales o deportes de combate. |
 |
Como sistema de
protección personal BLACK MAMBA
fue desarrollado como respuesta a las exigencias de
seguridad del mundo moderno y con un solo objetivo
en mente: supervivencia.
|
 |
Como la serpiente de
la cual deriva su nombre, las técnicas, tácticas, y
estrategias de
BLACK MAMBA están
desarrolladas para eliminar una amenaza física con
la mayor eficiencia (menor esfuerzo) y efectividad
(mayor resultado) posible.
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 |
EL LEMA DE
BLACK
MAMBA,
"MOVE LIKE
A MONGOOSE, STRIKE LIKE A SNAKE,"
literalmente: "muévete como la mangosta, ataca como
la serpiente," resume escuetamente el énfasis en
maniobrabilidad estratégica, flexibilidad táctica, y
ejecución técnica que caracteriza el aproche de BLACK MAMBA al combate de supervivencia. |
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LA HISTORIA DE BLACK MAMBA
BLACK
MAMBA es el resultado directo de las experiencias,
estudios, y programas de entrenamiento de su fundador
Jaime Alejandro (James Alexander) Overton Guerra. Hijo
de padre afro e indio americano y de madre española, el
Maestro Overton nació en los
Estado Unidos en el año 1963 en una década de gran
turbulencia racial y poco después de que muchos de los
estados de la unión repelieran las leyes que prohibían
los matrimonios mixtos. Desde su primera infancia
experimentó extrema violencia racial siendo agredido y
en ocasiones abandonado por inconsciente y por muerto.
Pero los efectos de estos encuentros se manifestaron también en su estado de
salud, ocasionando serios trastornos digestivos,
jaquecas, alergias, y problemas respiratorios en
general. A los 7 años de edad, y después de haber sido
hospitalizado en un par de ocasiones por ataques de asma
su alergista le confió que si no se ejercitaba
diariamente para fortalecer los pulmones con seguridad
no llegaría a cumplir los 12 años.
En gran parte respondiendo a esta realidad social que
amenazaba acabar con su entonces único hijo, la familia
se trasladó a la tierra natal de la madre donde el joven
Overton empezó sus estudios de las técnicas orientales
de yoga y de Zen a los 8 años de edad.
Pero la violencia no lo iba a dejar por
mucho tiempo. Respondiendo a la inestabilidad política
de España tras el asesinato del presidente Almirante
Carrero Blanco, a los 10 años de edad la familia se mudó
por poco más de un año a Inglaterra, donde el joven
Overton experimentaría de nuevo la violencia tanto
física como emocional del racismo. A los 12 años, ya de
vuelta en España, y con motivo de un conflicto furtivo
con un miembro de una cuadrilla local de delincuentes
juveniles Overton se vio envuelto en una serie de
acontecimientos y experiencias que durarían años y que
afectarían su perspectiva ante las artes marciales en
todos sus aspectos, físicos, psicológicos, y
filosóficos. Es durante esta época que nacería su pasión
por las disciplinas orientales y de combate.
A los 18 años de edad la familia se mudaría a Canadá,
donde continuaría sus estudios marciales (karate, judo,
aikido, boxeo, kickboxing, kung-fu, tae-kwondo, esgrima
filipina, y otras), entrenando con pugilistas de calibre
internacional en kickboxing, boxeo amateur, y tae-kwondo,
y donde comenzaría a enseñar su propia arte de BLACK
MAMBA en 1990. En 1995, con motivo de asistir a la
universidad de UCSD, Overton se trasladaría con su
familia a San Diego California donde intensificaron sus
estudios de artes marciales, obteniendo rangos de
instructor bajo maestros y grandes maestros de renombre
internacional en judo, jujutsu japonés, jujutsu
brasileño, aiki-jujutsu, sambo ruso, hapkido, combat
hapkido, ninjutsu, boxeo tailandés (Muay Thai), y krav
maga.
Es también durante esta época que Overton
serviría de entrenador y principal compañero de entreno
a su hijo Jimmy, quien ganaría numerosos títulos
nacionales e internacionales de judo, un puesto en el
equipo nacional de judo canadiense, y por lo cual el
maestro Overton sería galardonado el título de Mejor
Entrenador de judo canadiense durante tres años
consecutivos (1998, 1999, 2000).
Combinando sus conocimientos marciales con sus estudios
en los campos del chamanismo, la psicología, las
neurociencias, las ciencias cognitivas, las religiones
del mundo, la filosofía oriental y occidental, la
supervivencia, y la protección ejecutiva, el
Maestro-Fundador Overton expande el concepto de BLACK
MAMBA creando el más amplio MAMBA-RYU, y designando a
BLACK MAMBA al aspecto combativo.
En julio del 2006 el Maestro-Fundador Overton fue
ingresado al Salón de la Fama de las Artes Marciales
Estadounidenses.
¿POR Qué BLACK MAMBA?
BLACK MAMBA surge por una parte como resultado de
experiencia directa con la violencia urbana, y por otra
parte de la integración de una amplia gama de
conocimiento combativo; esta combinación permite tanto
un rechazo de técnicas y tácticas ineficaces como la
habilidad para adaptar otras a las necesidades de una
situación presente. BLACK MAMBA es el producto de una
selección y síntesis creativa de más de 20 artes
combativas distintas.
BLACK MAMBA ES UN AUTÉNTICO SISTEMA INTEGRADO, lo cual
significa que esta provisto de un esquema y ce una
visión integrante que sinergísticamente combinan una
diversidad de componentes derivados de una amplia
variedad de orígenes en un sistema de combate
insólitamente extenso, abarcador, y proficiente capaz de
lidiar con cualquier aspecto de la realidad. Muchos
sistemas modernos pretenden lo mismo, pero bajo
escrutinio demuestran no ser sino una colección de
técnicas disparejas adoptadas de otras artes o deportes
competitivos amontonados sin una serie de principios,
mucho menos una visión, que los integre; el resultado es
una formula predestinada a la mediocridad a todos los
niveles. BLACK MAMBA es un paradigma combativo
coherente, caracterizado por una completa integración
estratégica, táctica, y técnica.
BLACK MAMBA es un componente de un sistema más
comprensivo, el MAMBA-Ryu, y como tal es el resultado de
una integración a un nivel más alto que el meramente
combativo. Sin embargo, a pesar de que BLACK MAMBA es la
esfera combativa de MAMBA-Ryu, sigue reflejando la
profundidad filosófica, cognitiva, psicológica, y
espiritual de las demás esferas del paradigma de MAMBA-Ryu,
como el MAMBA Mindfulness, la Hipnosis Chamánica, y la
Estrategia Existencial: Por esta misma razón, BLACK
MAMBA es una auténtica ‘Vía’. Por en cuanto que muchas
artes afirman lo mismo, la realidad es pocas promueven
el conjunto de premisas o principios coherentes
necesarios para constituir una filosofía de vida, mucho
menos una metodología coherente para servir de guía al
estudiante a lo largo de un sendero de autorrealización.
BLACK MAMBA enfatiza principios, no sólo técnicas. Las
técnicas son tan ilimitadas como las hojas de un árbol
porque son instancias en un determinado tiempo y lugar
de una rama de principios. Tanto en BLACK MAMBA como en
BLACK MAMBA Combate Situacional ponemos énfasis en
identificar y comprender los principios psicológicos,
filosóficos, y físicos fundamentales operantes en un
determinado escenario. Al comprender estos fundamentos
el estudiante de BLACK MAMBA aprende a trascender
técnicas individuales para improvisar instancias de
principios de más alto nivel y lidiar con efectivamente
con cualquier situación vigente.
BLACK MAMBA enseña con cada aplicación su sombra, o sea,
su inverso, su contrapartida, y por lo tanto sus
debilidades y limitaciones. Como el investigador
policial que tiene que pensar como el criminal al que
procura, al aprender las limitaciones de una técnica nos
preparamos mejor para defendernos de ella. Por ejemplo,
no es por ser el mejor luchador que vencemos al
luchador, sino por ser ambos conscientes de las
limitaciones de la lucha, y por ser lo suficientemente
proficientes en ella como para neutralizar al luchador
que lograremos desenvolver la batalla en nuestros
propios términos.
BLACK MAMBA se entrena principalmente en el exterior
donde las confrontaciones reales se llevan a cabo. Al
entrenar en diferentes terrenos, superficies desiguales,
climas variables, a diferentes horas del día y de la
noche, y bajo diferentes limitaciones tridimensionales
(agua, ascensor, carro, cocina, pasillo estrecho, etc.)
el estudiante aprende a desarrollar una familiaridad con
las muchas situaciones en las que una situación
conflictiva se puede llevar a cabo y por los tanto está
mejor preparado para salir triunfante de cualquier
situación.
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Jaime Alejandro (James
Alexander) Overton Guerra, nació en San
Francisco California en Agosto de 1963.
Después de viajar extensamente por los
Estados Unidos, su familia se mudó a Europa
en 1971. In Europa adquirió su educación
primaria y secundaria asistiendo a colegios
y academias locales. Aunque su entrenamiento
formal en las artes marciales no comenzaría
hasta los 13 años de edad, fue expuesto a
las tradiciones y filosofías del extremo
oriente a partir de los 8 anos, primero en
Yoga y después en Zen. De niño Overton era
un jugador apasionado del ajedrez, juego que
aprendió a los 4 años de edad y al que jugo
extensamente a partir de su llegada a
Europa, a menudo compitiendo con éxito
incluso en torneos de adultos.
A lo largo de su juventud Overton tuvo
muchas oportunidades de poner a prueba sus
habilidades marciales, a menudo contra
boxeadores y otros estilistas marciales. A
parte de muchas cicatrices, estas
experiencias le otorgaron una perspectiva
ecléctica y realista sobre el combate
mano-a-mano que mantiene vigente en su
régimen de entrenamiento aun hoy en día.
En 1981, a los 18 de edad,
Overton regresaría al continente
norteamericano, residiendo en varias
ciudades principales del este del Canadá. |
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En Canadá fue otorgado
una Licenciatura en Artes (especializado en
Estudios Españoles y Latinoamericanos de la
Queen's University), egresando Suma Cum
Laude (“mas altos honores”) y otra en
Ciencias Naturales (de la University of
Waterloo), y su primera Maestría (Queen's
University) donde comenzarían sus estudios
sobre el chamanismo con su tesis titulada
“El chamanismo y la perspectiva chamánica.” Durante este periodo entrenó extensamente
en muchas artes, incluyendo el tae kwon do,
el judo, el aikido, el boxeo amateur, y el
kick-boxing profesional, sirviendo de
compañero de combate a pugilistas
profesionales, y campeones internacionales y
olímpicos. En 1990, basado en su amplio
entrenamiento y en sus experiencias
callejeras, fundó y enseñó Black MAMBA que
luego evolucionaría al más comprehensivo
MAMBA-Ryu.
En 1995, Overton se mudaría a
California para continuar estudios
pos-graduados en Ciencias Cognitivas en la
Universidad de California en San Diego (UCSD),
donde continuarían sus investigaciones
científicas sobre el chamanismo y donde
comenzarían sus estudios sobre el
hipnotismo. In 1997 obtuvo su primero de
numerosos certificados como Hipnoterapeuta
Clínico, y dos años mas tarde su artículo
titulado “Shamanism and Clinical Hipnosis: A
Brief Comparative Analysis” (El chamanismo y
la hipnosis clínica: una breve comparación
analítica”) fue publicada y galardonada
internacionalmente como el mejor artículo
del año en el campo de la investigación de
la hipnosis clínica, otorgándole un puesto
Honorario en la Sociedad de Investigación de
la Hipnosis del Reino Unido (“Honorary
Membership to the Hypnosis Research Society,
UK”). |
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Durante sus años siguiendo su llegada a
California, Overton continuaría su
entrenamiento en las artes marciales,
obteniendo rangos de instructor en Krav
Maga, Muay Thai (boxeo tailandes), judo,
jujutsu, jujitsu brasileno, combat hapkido,
hapkido, ninjutsu, Sambo, y aiki-jujutsu. A
parte de sus propios estudios marciales y en
los campos de la proteccion ejecutiva y de
la supervivencia (desierto, invierno,
montaña, etc.), Overton se dedicó a entrenar
a su hijo Jimmy a través de una gloriosa
carrera competitiva en deportes de lucha,
ganando varios titulos de campeón de los
EEUU y del Canadá, campeonatos del estado de
California y de Nevada en judo, campeonato
de California en jujitsu brasileno, un
puesto en el equipo de lucha libre en la
universidad de Stanford a la cual atiende, y
un puesto en el equipo mundial de judo del
Canada. En los años 1998, 1999, y 2000
Overton fue otorgado el titulo de Mejor
Entrenador en el judo canadiense por su
excelencia como entrenador.
Además de su tesis doctoral en el campo de
la neurofisiología y psicología de la
imaginación, Oyerton ha enseñado Las
religiones del mundo y La psicología de la
religión en la Universidad Estatal de San
Diego (SDSU), y ejerce como Maestro-Fundador
de The Kaizen Center para Artes Estratégicas
e Integrales en Tijuana, B.C., y en San
Diego, USA. A su vez está trabajando en
varios libros y artículos, incluyendo
Knowing the Enemy: The Psychology of
Religious Fundamentalist Terrorism and the
Crisis of Belief; Masters of Strategy:
Lessons from The Art of War, and From
Shamanism to Don Quixote, The Psychology of
Imagination. |
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Me llamó la atención la piel de culebra azul a los lados
[de la página Web], ¿tiene algún significado que
acompaña el texto? Los reptiles en este mundo occidental
y en especial las serpientes, transmiten algo que nos
conecta con la defensa, nos dan miedo.
Susana – Caracas, Venezuela
Estimada Susana,
Gracias por su pregunta tan perspicaz. De hecho tanto la
piel de serpiente como el color tienen un significado
profundo en esta página Web, al igual que en todas las
páginas asociadas con MAMBA-Ryu. Está muy acertada al
decir que en el mundo occidental la serpiente es algo
temible; de hecho como primates que somos tenemos buenos
motivos evolutivos para temerlas: en las noches, cuando
anidábamos en las ramas de los árboles buscando amparo
de los depredadores terrestres, eran las serpientes las
que se deslizaban con sigilo letal por las alturas y nos
robaban las crías de los nidos. En ciertas partes del
mundo donde los seres humanos siguen conviviendo con las
serpientes en un estado pre-industrial aún se las teme,
y a veces con muy buen motivo como es en el caso por
ejemplo del África occidental donde la mamba negra aun
ocasiona verdadero pavor.
Históricamente, sin embargo, la serpiente también
ha suscitado auténtica fascinación en la mayoría de las
culturas del planeta, siendo asociada no sólo con la
muerte sino también con la renovación (y el
renacimiento), la sabiduría (y el conocimiento
esotérico), la fertilidad (concepto fálico), y con la
vida eterna misma. La manera en la cual las serpientes
se desprenden periódicamente de la piel para permitir
una nueva etapa de crecimiento combinado con la
costumbre que muchas serpientes tienen de adentrarse en
la tierra (considerada el dominio de los muertos en
muchas culturas) por huecos u orificios, ha dado lugar
casi universalmente a esta relación mitológica entre las
serpientes y la superación de la muerte. De ahí que las
serpientes hayan sido tan veneradas en la mayoría de las
culturas mundiales como representantes de la sabiduría,
de la vida eterna, y de la salud o terapia.
En la civilización de Sumeria el dios de la
serpiente “Ningizzida” es dueña del “árbol de la vida” y
en la epopeya de Gilgamesh, que data al año 2750 a. de.
C., la serpiente roba al protagonista la planta de la
eterna juventud, desecha la piel y desaparece en las
profundidades. En la tradición Hindú de la India donde
el culto a la serpiente sólo es superada por la
veneración a la vaca, la serpiente es una de las figuras
más significativas y que recurre con mayor frecuencia.
En esta tradición mitológica-espiritual que data a la
más remota antigüedad de la India (antes de la llegada
de la civilización Aria), la serpiente es sagrada y
representa ambas vida y muerte, reconciliando estos
opuestos dentro de sí misma. En la mitología azteca se
hablaba de la “serpiente emplumada” - una figura medio
humana, medio divina - que descendía a la tierra como el
gran maestro de la humanidad. Para los chinos la
serpiente adopta la figura del dragón que exhibe
propiedades de protección y de sabiduría de carácter
mitológico, mágico y divino.
En la antigüedad Griega que representa la otra
vertiente, junto al cristianismo, de la tradición
occidental, la serpiente era también venerada y asociada
con los dioses; entre los cultos al dios Dionisio, por
ejemplo, la serpiente significaba sabiduría y
fertilidad; el nombre original del templo de Apolo, dios
del sol, era “Pito” conforme a la serpiente “Pitón.” En
la antigua Grecia la serpiente se asociaba también con
la salud y con la terapia. Asclepios, el dios de la
medicina griega, se mostraba con su famosa vara de
Asclepios que consistía en una bastón con una serpiente
enroscada. Similar a la vara de Asclepios es el
caduceo de Hermes que consistía en un bastón con dos
serpientes y que por confusión con la vara de Asclepios
se convirtió en el símbolo de la medicina occidental.
Mientras que en la antigua tradición gnóstica
cristiana la serpiente representaba a Cristo, la
serpiente en occidente acaba adoptando un significado
malévolo, asociado con la figura de Satanás y por
consiguiente con la tentación de Eva, la caída del Edén,
y con el pecado original. Esta visión netamente
cristiana de la serpiente constituye una subversión casi
universal de su papel mitológico tradicional. De hecho,
la condena de la serpiente en el mito del Edén por su
función de incitar la adquisición del conocimiento se
puede interpretar como el comienzo de una etapa
histórica-cultural en el mundo occidental en la cuál no
solamente se ve a la fe como superior al conocimiento,
sino como enemiga mortal del mismo.
En MAMBA-Ryu, y por lo tanto en el Kaizen Center,
la piel de serpiente azul simboliza tres cosas:
1) La
búsqueda y la valorización del conocimiento letal (o
‘subversivo’) que rompe esquemas, patrones, o normas
establecidos e irrumpe en la vida una visión fresca e
innovadora que surge del horizonte de una nueva
perspectiva; esta es la esencia de kaizen,
continua mejora.
2) La
necesaria función esencialmente terapéutica de toda
actividad y proceso humano: La vida bien vivida es
saludable y lo que no conlleva salud y
auto-entendimiento es de por sí nocivo y desechable.
3) El
color azul representa el planeta tierra (“el planeta
azul” visto desde del espacio sideral) que nos recuerda
que “el mundo es nuestro dojo” – el lugar de todo
conocimiento, todo entrenamiento, y de todo aprendizaje.
Agradeciendo su interés y colaboración, le saluda
atentamente,
J. A. Overton Guerra, El Fundador
Me llama
poderosamente la atención el hecho de poder realizar
Mamba Mindfulness de esa forma dinámica, en movimiento,
mientras realizas cualquier otro tipo de actividad como
caminar, correr, etc. Pero ¿es posible realizarlo a la
vez que otra actividad que requiera una profunda
concentración como conducir, escribir, dibujar o
estudiar ? y si es así ¿podría responderme como ?
Teresa Barón
La Rinconada, Sevilla
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Estimado Suscriptor:
El presente espacio está
designado para que formulen preguntas, quejas,
sugerencias y comentarios a los artículos de las
anteriores ediciones del Boletín.
También desearía informarles
que aceptamos artículos para publicar en nuestro
Boletín informativo y buscamos perfiles
de nuestros miembros para presentar al resto de la
Sociedad Internacional de MAMBA-Ryu.
Agradezco su lectura de
nuestro Boletín y espero tener ocasión
de oír de Uds., contestar a sus preguntas, o poder
publicar sus artículos y perfiles.
Hasta entonces,
J. A. Overton-Guerra, El
Fundador
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Programa Diplomado de Seminario
y Taller
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La Psicología de la
Imaginación:
Del Chamanismo al Don
Quijote
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La Psicología de la
Imaginación:
Del Chamanismo al Don
Quijote
La Psicología de la
Imaginación, subtitulada "Maestros
de Sabiduría, Creadores de Senderos: El Espíritu Humano en
Búsqueda de Liberación,"
es un diplomado de 120 horas de duración en forma de
seminario y taller combinados.
La Psicología de la
Imaginación es un
programa
inédito netamente interdisciplinario que abarca conocimiento
de las ciencias neuro-cognitivas, la antropología biológica,
las psicologías clínica y de la salud, la hipnoterapia, el
mindfulness, la psico-antropologia del chamanismo, la
Meta-Programación Imaginoceptiva (la hipnosis chamánica), la
psicología de la religiones del mundo, la psicología de las
artes guerreras orientales (El Arte de la Guerra, los
Ninja, los Samurai, y el Zen), y la literatura española (el
Quijote).
La Psicología de la
Imaginación es un programa primordialmente pragmático
que enfatiza la búsqueda de la
sabiduría como
aquel conocimiento que conlleva a la felicidad y a la
armonía interior y que sólo surge de un conocimiento intimo
de la naturaleza humana y de su condición existencial. |
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Módulo 1:
El programa comienza
con un estudio de la evolución de la mente-cerebro
humana y el desarrollo consecuente de la facultad de
la imaginación y continúa con una investigación de
la función que desempeña la imaginación en la
creación de la condición existencial humana y en el
consecuente impulso hacia la espiritualidad. El
Módulo 1
termina revisando el papel que la imaginación
desempeña en el chamanismo, el estrés, la psicología
de la salud, y en la hipnosis terapéutica.
TALLER:
El componente práctico del
Módulo 1
enfoca en el desarrollo de técnicas derivadas de la
metodología meditativa del Mindfulness: el
conocimiento y la disciplina de la mente consciente.
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Módulo 2:
El
segundo módulo es una introducción a la disciplina
de la psicología de las religiones del mundo dónde
se consideran diversas perspectivas
religioso/espirituales sobre cuestiones
esencialmente existenciales (“¿qué somos?,” “¿dónde
estamos,” “¿qué/cómo deberíamos ser?,” “¿donde
deberíamos estar?,” “¿cómo transformarnos? y “¿cómo
desplazarnos?”) – todo dentro del contexto de los
paradigmas ofrecidos por las principales religiones
del mundo. El Taller del Modulo 2 enfoca en la
Meta-Programación Imaginoceptiva, también conocida
como el “hipnotismo chamánico.” La Meta-Programación
Imaginoceptiva es una metodología desarrollada por
el profesor Overton designada para revelar,
comunicarse con, y re-programar a los esquemas
mentales y emocionales de la mente no-consciente.
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Módulo 3:
El tercer módulo examina el papel de
la imaginación en la formación de ciertas
características del arquetipo del guerrero, como es
el desarrollo de la estrategia como metodología de
vida (El Arte de Guerra de Sun Tzu), del Zen,
y en el desarrollo de la intuición como sistema de
conocimiento – todo representado dentro de las
tradiciones orientales de Samurai y del Ninja.
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Módulo
4:
El cuarto y ultimo módulo está
dedicado al análisis de cuestiones de “ser e
imaginar” en la obra titulada “Don Quijote de la
Mancha.” El cuarto modulo es la culminación del
curso ya que ofrece una oportunidad para que los
alumnos muestren como la imaginación trabaja dentro
de si mismos y en la naturaleza humana en general a
la vez que estudian lo repetidamente se ha
reconocido como la mayor obra literaria del mundo.
Durante la culminación de este cuarto y ultimo
módulo, los estudiantes completaran su ensayo
titulado “Yo, Don Quijote,” en el cual aplicaran a)
todo el material teórico y experimental que han
aprendido en los módulos previos, b) y la
perspectiva analítica de un estudio
literario/psicológico de la obra Cervantina, a un
análisis a la función que la imaginación desempeña
en su propia condición existencial.
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Fundador es una oferta exclusiva que permite
comunicaciones semanales con el Maestro/Fundador en la forma
de correos electrónicos ilimitados y sesiones de
video-conferencia o de chateo online.
Encamínese en
un Sendero con Corazón llevado por los
principios de la
Estrategia Existencial que le guiará a indagar, a
nivel individual, cuales son sus necesidades existenciales,
y cómo cumplir con ellas. |
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La
Estrategia Existencial, también conocida como el
Tao de MAMBA-Ryu, se sirve de numerosas y variadas
disciplinas y áreas de conocimiento como: la psicología de
la religión, las artes marciales y otras disciplinas
estratégicas, la hipnosis chamánica, el MAMBA Mindfulness,
las ciencias cognitivas, la psicologías clínica y de la
salud, las filosofías occidentales de la mente y del
existencialismo, así como las filosofías orientales del
budismo, del taoismo y del Zen. |
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Aproveche esta oportunidad única bajo la tutela
experta del Maestro/Fundador Overton Guerra. |
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