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La hipnosis, y por extensión la
auto-hipnosis son fenómenos mentales tan antiguos como la
mente misma y como el poder de la imaginación humana sobre
la cuál se basan para su operación.
Se dice que “toda hipnosis es una auto-hipnosis” pero en
realidad esto es sólo parcialmente cierto. La realidad es
mucho más dramática y compleja: estamos siendo hipnotizados,
y auto-hipnotizados, en contra de nuestra voluntad
continuamente.
Desde los mensajes subliminales, las
imágenes comerciales que nos bombardean constantemente
incitándonos al consumo innecesario, hasta los
auto-enjuiciamientos que nos fueron inculcados desde niños,
estamos en gran parte programados a pensar, sentir y a
operar sin consideración, y sin voluntad ni conciencia
propia, solamente siguiendo esquemas inducidos.
La imaginación humana es tan
poderosa que puede, si adecuadamente manipulada, ocasionar
curas milagrosas o enfermedades letales. El denominado
“efecto placebo,” fenómeno universalmente humano es un claro
ejemplo.
El “efecto placebo” se manifiesta
cuando una sustancia inerte, una pastilla sin valor
curativo, efectúa cambios fisiológicos auténticos y
verificables debido solamente a la expectativa de los
mismos: basta un contexto convincente como un consultorio
medico y una presentación sugestiva.
De hecho, en los EE.UU. todo nuevo
producto farmacológico que busca aprobación gubernamental
(de la FDA) tiene que demostrar ser superior al “efecto
placebo” – al poder de la imaginación humana, a una
auto-hipnosis.
Para llegar a comprender la capacidad
de la hipnosis y de la auto-hipnosis es necesario comprender
en qué consisten, cómo y cuando se manifiestan, y de qué son
capaces.
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