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¿Qué es MAMBA-Ryu?
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Mamba-Ryu
es el simplemente
el programa de desarrollo integral humano más
completo en existencia.
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Mamba-Ryu
es una metodología, un
SENDERO de vida netamente marcialista, es
decir, basado en principios del arquetipo conocido
como el "Guerrero Iluminado". Es sendero para
aquellos que desean descubrir quienes son,
cual es su naturaleza esencial y vivir
de acuerdo a los principios que lleven a esos
objetivos existenciales.
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MAMBA-Ryu
es para
aquellos individuos que deseen ser los
artistas de su existencia, convirtiéndose en obras
de arte, sujeto y objeto en la re-creación de sus
vidas; que estén dispuestos a descubrir y romper los
esquemas y moldes que han los han encasillado de
acuerdo a valores y principios ajenos.
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MAMBA-Ryu
es
el programa de desarrollo personal más completo en
existencia, integrando arte marcial, filosofía de
vida, sendero espiritual y estrategia de
supervivencia existencial.
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MAMBA-Ryu
es el
paradigma 'ADN' para una serie de cursos, programas,
seminarios, talleres, y charlas todas enfocadas en
contribuir desde diversas perspectivas y de
distintas formas al objetivo integral: la felicidad
del individuo a través del autoconocimiento,
autodominio y el cultivo de un 'espíritu' sereno,
centrado, e inmutable ante la desgracia y el caos de
la vida. (Vean el artículo titulado "El
Sendero de MAMBA").
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MAMBA-Ryu es el paradigma integral
del ‘guerrero-iluminado’ dedicado a guiar al
alumno/discípulo a encarar los temas existenciales
del ser (¿Qué soy? ¿Qué quiero ser? y ¿Cómo
me transformo?) y del estar (¿Dónde estoy? ¿A
dónde voy? y ¿Cómo voy a llegar?) de la vida humana.
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¿Cuál es el
propósito de MAMBA-Ryu?
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El propósito de
MAMBA-Ryu
es de proveer entrenamiento, servicios, y productos
con los cuales preparar mejor al individuo para
lidiar con las realidades del siglo XXI.
MAMBA-Ryu
nace de una visión holística de lo que significa ser humano.
Este paradigma de integración choca
con el movimiento dominante del mundo occidental de
acrecentada especialización y reduccionismo, donde
el lema prevaleciente es el de “maestro de mucho,
aprendiz de todo.”
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Sin embargo en la naturaleza el
precio de la sobre-especialización es a menudo la
extinción, y la naturaleza responde al lema anterior
con su propia sabiduría: “el que amaestra sólo lo
uno, acaba siendo ninguno.” No obstante, los tiempos
están cambiando, un nuevo paradigma se aproxima y la
civilización occidental está volviendo al ideal del
hombre Renacentista – el maestro de muchos oficios.
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Necesitamos abarcar pero no a expensas de apretar,
algo que enfatizamos en
MAMBA-Ryu. El
secreto de obtener amplitud y profundidad se
encuentra en la integración a lo largo de campos y
disciplinas preestablecidos, en la ruptura de
moldes, divisiones, y estereotipos culturalmente
acondicionados, y en el encontrar el coraje y la
creatividad necesaria para ver las cosas como son, y
no como nos parecen o como nos gastaría que fuesen.
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Esta perspectiva abarcadora es en
realidad una manifestación directa del paradigma de
las
Cinco Esferas de MAMBA-Ryu
en la
cual cada Esfera se refiere a un aspecto
integral del ser humano para desarrollarse.
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El ser humano, por lo tanto, se ve
como compuesto de un cuerpo físico para desarrollar,
una mente consciente para disciplinar, una mente
no-consciente para explorar y cultivar, un medio
ambiente al cual adaptarse y a veces explotar, y una
faceta filosófico-espiritual con la cual armonizar
lo demás. Cada una de las Esferas queda
incluida en las otras, ninguna siendo completamente
independiente del resto.
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La
Esfera de la Tierra
está dedicada al cuerpo, a la existencia
física del individuo. Es la Esfera de
BLACK MAMBA,
el brazo combativo y marcial de MAMBA-Ryu
dedicado a la protección personal. Anexa a
BLACK
MAMBA
está
KAI-JUTSU,
arma física y método combativo recientemente
creada por el Maestro-Fundador Overton. |
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La
Esfera del Agua
resalta la importancia de la relación
sinérgica ente el 'individuo' y 'sus
circunstancias', enfatizando el contexto
ambiental, social, y ecológico en la que se
encuentra. Este es el dominio de
GREEN
MAMBA
cuyo currículo abarca el programa de "supervivencia
urbana" que a su vez comparte
con
BLACK
MAMBA. |
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La
Esfera del Fuego
representa la faceta
consciente/cognitiva de la mente, y su
desarrollo
enfatiza el
manejo de los procesos mentales para lidiar
con el mundo real con claridad y
entendimiento. Es el dominio del MAMBA
MINDFULNESS y su desarrollo es el
objeto del programa de seminarios/talleres "La
Mente del Guerrero Iluminado"
y el programa marcial-meditativo de
KAI ZEN. |
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La
Esfera del Viento
abarca los aspectos no-conscientes y
emotivos de la mente. Su manejo es el
dominio de la
Meta-Programación Imaginoceptiva
también conocida como
La Hipnosis Chamánica.
Nuestro programa "El
ESPÍRITU DEL GUERRERO ILUMINADO"
abarca tanto este programa como el siguiente
de la
ESTRATEGIA
EXISTENCIAL. |
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Finalmente tenemos la
Esfera del Vacío
(el
tao
O
dao de Mamba),
también conocido como
la ESTRATEGIA EXISTENCIAL
que consiste en
el esquema filosófico-espiritual que abarca
e integra todos las demás Esferas,
asegurando así una visión integra y
coherente. Esta Esfera la desarrolla
nuestro programa de EL ESPÍRITU DEL
GUERRERO ILUMINADO. |
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A lo largo de mi niñez y
entrando a mi mediana adolescencia mis mayores
inquietudes, mis más profundas preocupaciones estaban
enfocadas en cómo sobreponerme al abyecto terror y
violencia que a veces definían mi existencia. De muy
joven me di cuenta de que la solución al problema no
residía exclusivamente en la condición física, ni en la
preparación técnica, ni en la especulación cognitiva ya
que ante la calamidad siniestra, si carecemos de una
constitución mental robusta tales atributos pueden
rápidamente brotar alas y abandonarnos a la más resoluta
desesperación y acongojo.
Creo que fue como resultado del impacto de estas
experiencias precoces que mi interés en las artes
marciales y en otras prácticas y metodologías del
extremo oriente se enfocara más en las capacidades
mentales que conllevan a una tranquilidad confiable aún
ante el desastre que en las meras manifestaciones
físicas de poder o de técnica. No eran tanto las
habilidades pugilísticas de “Kwai Chang Caine” de la
serie televisiva “Kung Fu” que captaron mi atención como
la serenidad y sabiduría de los maestros de Shaolin
quienes lo entrenaron. No fue tanto la dinámica
despampanante ni los bravos aullidos cinematográficos de
tipos como Bruce Lee que me sirvieron de inspiración,
como las imágenes televisivas del monje Budista que
protestó la injusticia religiosa de Vietnam del Sur
auto-inmolándose y muriendo inmutable, inerte y en
silencio.
A lo largo de los años me resultó evidente que es sólo
mediante una fuerte fundación psicológica, filosófica, e
incluso ‘espiritual’, que podamos esperar que edificio
de nuestra existencia logre superar las adversidades
tormentosas de la vida, los desengaños y los desastres;
y es también a través de tal fundación que consigamos
apreciar lo magnífico y asombroso de ‘ser’ no importe
cuan desagradable la carga que llevemos, cuan pesada la
roca que debemos rodar.
No es en los momentos de vanagloriosa victoria donde se
encuentra al verdadero campeón; no es en las horas,
semanas, o años de descubrimientos celebrados o de
logros renombrados donde encontraremos la auténtica
‘grandeza’; ésa solamente se encuentra en aquellos
instantes inexorables vividos por súper-individuos que
una vez tras otra, enfrentados con innumerables fracasos
o trágicos desengaños, amenazados con morir en el
anonimato total, o viviendo en la más apurada miseria,
demuestran su reconsagración inagotable a la ‘causa.’
Muéstrame a un hombre o a una mujer quien, después de
haber sido repetidamente derribado e incluso hundido por
las fuerzas implacables e incesantes de una realidad más
allá de su control, y quien sin buscar refugio ni en
dimensiones fantásticas ni en entes ficticios, se alza
una vez más por su propia cuenta, en espíritu si no en
cuerpo quebrantado, y yo te mostraré el verdadero
sentido de la fortaleza interior y del poder personal.
Encuentra un individual quien aún en medio de los
impredecibles pleitos y desafíos de la vida, pérdidas
crueles, achaques desatinados, y tragedias
desalentadoras deriva ‘sentido’ del mero hecho de vivir,
y habrás encontrado a alguien que ha amaestrado al arte
elusivo de ser feliz.
No es a la persona que, provista del lujo de la calma y
del confort logra alcanzar un estado de ‘consciencia
mística’ a la que debemos admirar. Por lo contrario; es
al individuo que enfrentado con los impredecibles
desastres de la vida verdaderamente encarada, y aún
atrapado por las garras maliciosas del azar, logra
rápidamente recobrar la compostura y demostrarse
‘centrado’ a la que debemos escrutar ya que ha logrado
algo más allá de lo que los libros o las técnicas por si
solas pueden ofrecer: la sabiduría.
La sabiduría, la combinación de conocimiento y de
práctica que conllevan a la felicidad y a la armonía en
la vida, a pesar de las circunstancias es lo que todos
en última estancia buscamos. El poder personal sólo no
es suficiente, porque sin los mecanismos mentales para
guiar su potencial, sin el contexto
filosófico/espiritual dentro del cual aplicar sus
recursos no somos sino un Titánico: imparable en nuestro
movimiento y condenado a encontrar la ruina en el choque
inevitable con los incontables y despiadados icebergs de
la vida.
La condición existencial humana está por su naturaleza
repleta de inevitable pérdida – o de la amenaza de la
misma: pérdida de la vida, pérdida de la juventud,
pérdida de la propiedad y las posesiones, pérdida de los
seres queridos, pérdida de la inocencia, y demás, y por
lo tanto se contamina del duelo y de la angustia que
naturalmente los acompaña. Sin embargo es en el caos de
la guerra donde se encuentran los más deplorables
aspectos de la vida en su extremo: la carnicería y la
mutilación, la devastación y la destitución, el saqueo y
la profanación, el hambre y la enfermedad, etc.
No es de sorprender que muchos individuos vuelvan de los
campos de batalla mentalmente traumatizados y
emocionalmente violados y trastornados, incapaces de
integrarse con éxito a la ‘normalidad’ de su existencia
anterior en tiempos de paz. Tampoco es de sorprender que
castas guerreras hayan sondeado metodologías
filosóficas/espirituales, como en el caso de los Samurai
con el Zen, para desarrollar la capacidad mental y
emocional de superar las vilezas de la guerra y
reconciliar internamente la depravación de sus
experiencias dentro del contexto de un modo de vida y de
existencia.
Es por este motivo que para mí las verdaderas artes
marciales tienen como objetivo enseñar más que solamente
técnicas de poder físico; deben encaminar al practicante
en un sendero de auto-poder, descubrimiento y mejora que
lleva más allá de la mera acumulación de información o
memorización de movimientos; en un sendero que lleva a
un espíritu inmutable derivado de una mente y de un
cuerpo armonizados en acción. Tal es el Sendero de
MAMBA.
SHODAI (MAESTRO-FUNDADOR) JAIME
ALEJANDRO OVERTON GUERRA
  
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